02 Octubre 2010 Seguir en 
La voz potente y profunda de Mercedes Sosa sigue latiendo con emoción y vida propia en el corazón de la canción popular latinoamericana, al cumplirse pasado mañana el primer aniversario de su muerte.
El legado que dejó al partir el 4 de octubre de 2009, a los 74 años, es inabarcable y sigue recogiendo frutos, como los Grammys Latinos póstumos que recibió y las varias nominaciones para los premios Gardel 2010 de la música argentina por sus últimas producciones "Cantora" y "Cantora 2".
"La Negra" interpretó durante sus más de cuatro décadas de trayectoria a los mejores compositores iberoamericanos y cantó con las principales voces de la escena latina. Cantora de alma, cruzó todos los estilos y le dio su particular inflexión al folclore, el tango, el pop y el rock.
Se adueñó de clásicos que hoy remiten indefectiblemente a ella, como, por ejemplo, "Gracias a la vida", de Violeta Parra, "Canción con todos", de Armando Tejada Gómez y César Isella, "Yo vengo a ofrecer mi corazón", de Fito Páez, o "Alfonsina y el mar", de Ariel Ramírez y Félix Luna.
"El artista verdadero no graba un disco pensando en vender. Trata de hacer una buena obra, con buena poesía y buenos músicos. El camino de un artista verdadero es largo, lleno de espinas y no sólo de halagos", había declarado hace unos años. Sosa nació el 9 de julio de 1935 en un hogar humilde de nuestra provincia.
Se casó con el músico Oscar Matus, con quien tuvo a su único hijo, Fabián, e integró la corriente renovadora del folclore Nuevo Cancionero. En 1965 debutó en el mítico festival folclórico de Cosquín, en Córdoba, y desde entonces dedicó su vida a recorrer escenarios de toda la Argentina y del mundo.
Su simpatía por la ideología de izquierda y activa vida política la llevaron al exilio en París y en Madrid durante la última dictadura militar en Argentina. Regresó en 1982 y se convirtió en símbolo de la lucha por la libertad y del compromiso social y político.
"Negra querida, en unos días se cumple ya el aniversario de que partiste, y todavía no puedo escucharte porque me pongo a llorar como loca. Seguramente es que te amo tanto que aún no puedo convencerme que has partido...", escribió una de sus seguidoras en su página de internet.
A un año de su muerte, Mercedes Sosa ya es una leyenda de la música y la cultura argentina. Apenas como una muestra de ello, su imagen será uno de los principales íconos del stand argentino en la próxima Feria del Libro de Fráncfort. (DPA)
El legado que dejó al partir el 4 de octubre de 2009, a los 74 años, es inabarcable y sigue recogiendo frutos, como los Grammys Latinos póstumos que recibió y las varias nominaciones para los premios Gardel 2010 de la música argentina por sus últimas producciones "Cantora" y "Cantora 2".
"La Negra" interpretó durante sus más de cuatro décadas de trayectoria a los mejores compositores iberoamericanos y cantó con las principales voces de la escena latina. Cantora de alma, cruzó todos los estilos y le dio su particular inflexión al folclore, el tango, el pop y el rock.
Se adueñó de clásicos que hoy remiten indefectiblemente a ella, como, por ejemplo, "Gracias a la vida", de Violeta Parra, "Canción con todos", de Armando Tejada Gómez y César Isella, "Yo vengo a ofrecer mi corazón", de Fito Páez, o "Alfonsina y el mar", de Ariel Ramírez y Félix Luna.
"El artista verdadero no graba un disco pensando en vender. Trata de hacer una buena obra, con buena poesía y buenos músicos. El camino de un artista verdadero es largo, lleno de espinas y no sólo de halagos", había declarado hace unos años. Sosa nació el 9 de julio de 1935 en un hogar humilde de nuestra provincia.
Se casó con el músico Oscar Matus, con quien tuvo a su único hijo, Fabián, e integró la corriente renovadora del folclore Nuevo Cancionero. En 1965 debutó en el mítico festival folclórico de Cosquín, en Córdoba, y desde entonces dedicó su vida a recorrer escenarios de toda la Argentina y del mundo.
Su simpatía por la ideología de izquierda y activa vida política la llevaron al exilio en París y en Madrid durante la última dictadura militar en Argentina. Regresó en 1982 y se convirtió en símbolo de la lucha por la libertad y del compromiso social y político.
"Negra querida, en unos días se cumple ya el aniversario de que partiste, y todavía no puedo escucharte porque me pongo a llorar como loca. Seguramente es que te amo tanto que aún no puedo convencerme que has partido...", escribió una de sus seguidoras en su página de internet.
A un año de su muerte, Mercedes Sosa ya es una leyenda de la música y la cultura argentina. Apenas como una muestra de ello, su imagen será uno de los principales íconos del stand argentino en la próxima Feria del Libro de Fráncfort. (DPA)







