16 Mayo 2003 Seguir en 
Volvió a nacer. Un oficial de Policía que estaba trabajando en la zona del barrio "La Bombilla" recibió cinco disparos en el cuerpo ayer al mediodía, cuando intentó evitar que al menos dos jóvenes asaltaran a un repartidor de gaseosas. La víctima fue internada de urgencia en el hospital Padilla. Afortunadamente ninguno de los impactos tocó órganos vitales, y por eso su vida no corre peligro, aunque por la cantidad de sangre que perdió está delicado.
El hecho sucedió poco después de las 12, mientras el oficial auxiliar Juan González, que presta servicio en el Departamento Judicial, estaba haciendo custodia en la zona de calle San Miguel al 1.200. Hasta allí llegó un camión repartidor, que conducía Juan Carlos Quiroga.
De repente aparecieron al menos tres delincuentes armados, uno de los cuales tenía tonada porteña, y amenazaron al chofer, exigiéndole que les entregara la recaudación. González vio lo que estaba pasando, sacó su arma e intentó evitar el atraco. Pero los asaltantes no le dieron tiempo. Uno de ellos le dio un disparo y, cuando el policía cayó al piso, intentaron rematarlo dándole otros cuatro balazos con pistolas y revólveres de grueso calibre. En ese momento apareció en escena un policía del Comando Radioeléctrico que vive en la zona y que se dirigía a un almacén. Al ver lo que sucedía sacó su pistola y comenzó a disparar. Aparentemente uno de los delincuentes habría quedado herido en el cuello. Los asaltantes, entonces, escaparon sin llevarse nada.
Los vecinos del lugar están aterrorizados. "No podemos acostumbrarnos a ver asaltos y heridos todos los días", afirmó Pedro Ramírez, una de las personas que vio a los delincuentes cuando ya huían.
Terrible escena
Decenas de vecinos salieron a la calle cuando los disparos se terminaron, y advirtieron que el policía González se desangraba en el piso. Rápidamente lo llevaron al hospital donde, luego de ser operado, quedó internado. El hombre pudo decir muy pocas cosas. "Lo único que quería era que no lo asaltaran. Después no me acuerdo mucho. Sólo sentía que me disparaban", dijo la víctima.
González trabaja desde hace diez años en la Policía. Está casado y tiene un hijo. Su hermano Ramón afirmó que nunca había tenido un problema similar. "Menos mal que no fue más grave", dijo.
Hasta anoche, el delincuente que resultó herido no había ingresado en ningún hospital. Efectivos de Investigaciones y de la seccional 6ª lo buscaban a él y a los cómplices.
Un remisero, que habría colaborado con los asaltantes, estaba aprehendido y a disposición de la Justicia.
El hecho sucedió poco después de las 12, mientras el oficial auxiliar Juan González, que presta servicio en el Departamento Judicial, estaba haciendo custodia en la zona de calle San Miguel al 1.200. Hasta allí llegó un camión repartidor, que conducía Juan Carlos Quiroga.
De repente aparecieron al menos tres delincuentes armados, uno de los cuales tenía tonada porteña, y amenazaron al chofer, exigiéndole que les entregara la recaudación. González vio lo que estaba pasando, sacó su arma e intentó evitar el atraco. Pero los asaltantes no le dieron tiempo. Uno de ellos le dio un disparo y, cuando el policía cayó al piso, intentaron rematarlo dándole otros cuatro balazos con pistolas y revólveres de grueso calibre. En ese momento apareció en escena un policía del Comando Radioeléctrico que vive en la zona y que se dirigía a un almacén. Al ver lo que sucedía sacó su pistola y comenzó a disparar. Aparentemente uno de los delincuentes habría quedado herido en el cuello. Los asaltantes, entonces, escaparon sin llevarse nada.
Los vecinos del lugar están aterrorizados. "No podemos acostumbrarnos a ver asaltos y heridos todos los días", afirmó Pedro Ramírez, una de las personas que vio a los delincuentes cuando ya huían.
Terrible escena
Decenas de vecinos salieron a la calle cuando los disparos se terminaron, y advirtieron que el policía González se desangraba en el piso. Rápidamente lo llevaron al hospital donde, luego de ser operado, quedó internado. El hombre pudo decir muy pocas cosas. "Lo único que quería era que no lo asaltaran. Después no me acuerdo mucho. Sólo sentía que me disparaban", dijo la víctima.
González trabaja desde hace diez años en la Policía. Está casado y tiene un hijo. Su hermano Ramón afirmó que nunca había tenido un problema similar. "Menos mal que no fue más grave", dijo.
Hasta anoche, el delincuente que resultó herido no había ingresado en ningún hospital. Efectivos de Investigaciones y de la seccional 6ª lo buscaban a él y a los cómplices.
Un remisero, que habría colaborado con los asaltantes, estaba aprehendido y a disposición de la Justicia.
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