Un policía confirmó que había irregularidades en El Manantial

El oficial se presentó espontáneamente en el Juzgado Federal y declaró, pero dijo que nunca supo que se vendiera droga en la comisaría.

BURLAS. Los hermanos Achén sonríen y saludan sobre la moto de la Policía.
BURLAS. Los hermanos Achén sonríen y saludan sobre la moto de la Policía.
22 Septiembre 2010
Cuando escuchó que se hablaba de "manzanas podridas", no quiso que se lo metiera dentro de esa bolsa. Por eso, luego de que le prometieron que su nombre se mantendría en reserva, el oficial llegó ayer a la mañana a los pasillos del Juzgado Federal.

Los investigadores tenían grandes esperanzas en este testigo, el primer policía en declarar en el marco de la causa sobre el presunto narcotráfico desde la comisaría de El Manantial. Pero no escucharon todo lo que pretendían. "Nunca vi nada referido al tema drogas", dijo, palabras más, palabras menos, el hombre. Sí dio detalles sobre las supuestas libertades que tenían los hermanos Cristian y Fernando Achén, dos acusados de comercialización de estupefacientes que estaban alojados en esa dependencia. Ambos habían sido fotografiados montados en una motocicleta de la Policía; esa imagen les costó el puesto a varios miembros de la fuerza y habría sido tomada por un oficial.

Hace 11 días, llegó a la Justicia Federal una filmación registrada con un teléfono celular. Aún no hay certezas sobre cuándo fue realizada la grabación, pero se cree que ya tenía, al menos, un par de semanas. En las imágenes se veía a Cristian Achén parado en la vereda de la comisaría de El Manantial. Un adolescente se acerca a él; ambos extienden la mano e intercambian algo. Luego, el joven se marcha y Achén, tras mirar sospechosamente hacia todas partes, vuelve al destacamento.

Los investigadores sospechan que el detenido utilizaba ese modus operandi para comercializar drogas. Ese sábado, el juez federal Mario Racedo ordenó que personal de Gendarmería realizara un allanamiento en la comisaría.

Pero, al parecer, se filtró información sobre el operativo entre las fuerzas. Los de uniforme verde se dieron con que allí estaba el jefe de la Regional Oeste, comisario general Víctor Pacheco. El perro antinarcóticos no encontró ningún tipo de drogas. Con este panorama, Racedo y el fiscal federal Emilio Ferrer deberán trabajar duramente para probar el supuesto delito.

En ese sentido, desde la pesquisa se considera el video como un indicio, mas no como una evidencia contundente. "No se puede garantizar que Achén haya entregado cocaína u otra sustancia", comentó alguien cercano a la causa.

Por eso, fue fundamental la aparición de la testigo clave. Esa mujer, vecina de la comisaría, había aportado el video, y luego dio más detalles con su testimonio.

Dos días después del procedimiento declaró por primera vez, y dijo cómo operaba -según ella- el preso. Por ejemplo, señaló que Achén simulaba recibir bolsas de carbón u otros mandados de manos de los jóvenes cuando en realidad comercializaba drogas.

Pero hubo algo que llamó la atención de los investigadores: la mujer mencionaba la existencia de otro video. Ayer apareció otro testigo. Desde la Justicia Federal tenían la esperanza de que fuera un policía "arrepentido"; finalmente, no dio datos de mayor relevancia en cuanto al supuesto narcotráfico.

El oficial -que será tratado bajo el régimen de testigo protegido, y por ello no se dio a conocer su nombre- ya no trabaja en El Manantial, pero coincidió allí durante un tiempo con la estadía de los hermanos Achén. Según fuentes judiciales, dio detalles sobre algunas anomalías, pero nada más que eso. "No aportó ningún video ni otro elemento", se informó. Debido al escándalo, fueron pasados a retiro dos comisarios y otros tres fueron trasladados. También se removió a todo el personal de la comisaría.

Mientras tanto, desde la Justicia Federal continúan esperando que aparezcan testigos. "Ante las características del caso, se ofrecen todas las garantías de seguridad", indicó una fuente judicial.

Los Achén, que son defendidos por Roberto Flores, continúan en Villa Urquiza. Están en el pabellón de máxima seguridad.

Ayer, ante LA GACETA el comisario Pacheco negó que él haya estado al tanto de que se iba a concretar un allanamiento en El Colmenar. "Yo había estado controlando la seguridad en un partido de fútbol en Lules y cuando terminó pasé por la comisaría, como hago siempre. En ese momento llegó personal de Gendarmería", indicó el funcionario. "Yo tengo 33 comisarías a mi cargo y las controlo a todas. Si hubo algo raro, se lo va a determinar. No vamos a encubrir a nadie", advirtió Pacheco.

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