La Corte no investiga la morosidad en las causas

La falta de personal y los sucesivos planteos de los abogados también favorecen a la lentitud en la Justicia. Reclamos de los presos.

14 Mayo 2003
La Justicia tucumana carece de datos estadísticos sobre la morosidad que se presenta en muchos procesos penales, aunque el problema parece ser grave. Para muchos la lentitud de la Justicia genera trastornos muchas veces insalvables. La Corte, a pesar de tener los medios necesarios, no ordenó una investigación seria y profunda para conocer los alcances de la morosidad y sus causas. Los abogados Sebastián Herrera Prieto y Ricardo Scheuermann coincidieron en que las demoras se producen por la falta de fiscales y de jueces de instrucción, lo que genera que se acumulen las causas y se resuelvan lentamente.
"No creo que sea por desidia, sino que el sistema está colapsado", dijo Herrera Prieto, quien opinó que la creación de los ayudantes fiscales y la designación de los titulares de las dos fiscalías vacantes ayudarán mucho a reducir la morosidad. Scheuermann, en tanto, consideró que los fiscales deberían tener más facultades, para depender menos de los jueces de Instrucción, y de esa forma se agilice el pedido de detenciones o allanamientos.
En una línea similar está el fiscal Gustavo Estofán, quien, además de hablar de las acefalías (él está a cargo de la Fiscalía V, además de la VII), se refirió a las limitaciones que la Policía tiene en cuanto a cantidad de personal, para instruir las causas y avanzar en las investigaciones. Otros fiscales, que al igual que los abogados más críticos prefirieron permanecer en el anonimato, dijeron que gran parte de la responsabilidad de la demora está en la litigiosidad desmesurada de algunos letrados.

Plazos constitucionales
Sucede que cuando hay detenidos en la causa los tiempos se aceleran, porque hay plazos máximos constitucionales para que una persona permanezca en esa condición. La situación cambia cuando el acusado permanece en libertad. "Los abogados suelen poner trabas, con planteos de todo tipo, porque no les importa la demora", sostuvo un funcionario de un juzgado de Instrucción.
Cergio Morfil, otro abogado penalista, destacó que mientras hay detenidos los plazos se cumplen a rajatabla, pero que luego se relaja el letrado y también el fiscal. Algunos abogados, en cambio, fustigaron a ciertos fiscales que demorarían injustificadamente las causas por razones no muy bien definidas.
Fuentes del Ministerio Fiscal comentaron que reciben decenas de quejas de particulares y de letrados por las demoras en las resoluciones de los fiscales. Pero menos del 10% tendrían justificación.
En ese sentido, los presos son quienes más se quejan por la morosidad. Cada problema que se registra en la cárcel casi invariablemente tiene como razón la falta de rapidez en la resolución de los casos.

No hay exigencias
Las personas encargadas de confeccionar estadísticas comentaron que desde hace varios años que no se controlan los índices de morosidad, porque no se los están exigiendo. Dijeron, además, que ese tipo de trabajo requiere una suma de elementos difícil de hacer coincidir. Hay que tomar la cantidad de causas ingresadas, la de condenas, la de juicios abreviados, la de sentencias de probation, las que pasan a archivo. Luego habrá que evaluar los tiempos que permite la ley para resolver cada situación, y a partir de allí, si se cumplen o no los plazos estipulados.

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