Nada será igual tras 16 meses de conflicto en el sector de la salud pública, porque todos aprendimos. Se equivocan y son cortos de vista los que creen que "ganó" el Gobierno o que "triunfaron" los autoconvocados. Incluso quienes piensan que llevaron algo a su propio molino. La vuelta al trabajo y a la normalidad tiene un solo ganador: los pacientes que se atienden en el Sistema Provincial de Salud (Siprosa). Triunfaron los que están en lista de espera, que ahora tendrán día y hora para ser operados; los que transitan los pasillos de los consultorios externos, que están siendo recibidos; las mamás y los papás, que ya no sufrirán demoras en las guardias, y nuestros niños que requieren control. Triunfaron.
Estoy orgulloso de participar de un proyecto político que está cambiando definitivamente Tucumán: el del gobernador, José Alperovich. Es mi deber fortalecer y mejorar el sistema de salud que comenzamos a instrumentar con el actual ministro de Salud de la Nación, el vicegobernador -en uso de licencia-, Juan Luis Manzur, para mejorar la salud de los tucumanos.
Es momento de agradecer. A los dirigentes gremiales, a todos, que supieron mantener su coherencia. A los médicos y no médicos con quienes me tocó negociar. Al personal administrativo, enfermeros, camilleros, conductores de ambulancia, médicos, residentes, informáticos, comunitarios, que de una u otra forma decidieron seguir trabajando aún en las jornadas de quite de colaboración y sostuvieron el sistema. A mis colaboradores inmediatos. A quienes se ofrecieron para mediar, de buena voluntad y sin pretender sacar rédito político. También a los otros. Y en especial a mi familia, que soportó agresiones y epítetos, propios de los conflictos, pero ajenos a nuestra idiosincrasia.
Queda mucho por hacer por la salud. Hay pendientes impostergables. Aún adolecemos de un sistema que funcione del modo integrado que deseo. Pero con el diálogo vamos a mejorar. Ahora sabemos que podemos ser mejores. Mucho mejores que hace 16 meses.
Estoy orgulloso de participar de un proyecto político que está cambiando definitivamente Tucumán: el del gobernador, José Alperovich. Es mi deber fortalecer y mejorar el sistema de salud que comenzamos a instrumentar con el actual ministro de Salud de la Nación, el vicegobernador -en uso de licencia-, Juan Luis Manzur, para mejorar la salud de los tucumanos.
Es momento de agradecer. A los dirigentes gremiales, a todos, que supieron mantener su coherencia. A los médicos y no médicos con quienes me tocó negociar. Al personal administrativo, enfermeros, camilleros, conductores de ambulancia, médicos, residentes, informáticos, comunitarios, que de una u otra forma decidieron seguir trabajando aún en las jornadas de quite de colaboración y sostuvieron el sistema. A mis colaboradores inmediatos. A quienes se ofrecieron para mediar, de buena voluntad y sin pretender sacar rédito político. También a los otros. Y en especial a mi familia, que soportó agresiones y epítetos, propios de los conflictos, pero ajenos a nuestra idiosincrasia.
Queda mucho por hacer por la salud. Hay pendientes impostergables. Aún adolecemos de un sistema que funcione del modo integrado que deseo. Pero con el diálogo vamos a mejorar. Ahora sabemos que podemos ser mejores. Mucho mejores que hace 16 meses.
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