03 Septiembre 2010 Seguir en 
La noche del miércoles deparó a los espectadores una agradable sorpresa a través de la pantalla de Canal 8 (Telefe). "Lo que el tiempo nos dejó", una producción de Sebastián Ortega, es un producto muy interesante; se trata de un unitario que presenta en poco más de una hora una historia de ficción apoyada en hechos de nuestro pasado reciente.
En el primer envío, un atractivo libro de Marcela Guerty (con supervisión histórica de Felipe Pigna) fue volcado en la pantalla por el siempre solvente Adrián Caetano para contar la historia de una joven enfermera que asiste a Eva Perón en los últimos días de su existencia, cuando está terminando de escribir sus memorias. El elenco (de muy buen nivel actoral) fue encabezado por Laura Novoa, convincente en la piel de una Evita desacartonada, potente y desgarradora. Vanesa González interpretó con sobriedad y eficacia los conflictos que desvelan a la enfermera que la asiste y que proviene de un entorno profundamente antiperonista; María Oneto, Alejandro Awada, Graciela Tenembaum y Mex Urtizberea, entre otros, completan el elenco.
Muy buen producto
Caetano entregó un producto muy bien logrado; la narración es pulcra, la reconstrucción de época más que aceptable y la resolución estética, de alto nivel, con un interesante uso de la iluminación para atenuar los colores y acercar las imágenes al blanco y negro del material de archivo.
El realizador, además, concibió la puesta de cámaras en función de las exigencias televisivas, pero con criterio y rigor técnico propio del cine. La anécdota inventada por la guionista fluye sin tropiezos y se articula con gran naturalidad con los episodios reales que acontecieron en un pasado no muy lejano, y que se proyectan sobre nuestros días con dramática contundencia.
Sorprende gratamente la propuesta porque la televisión argentina nos tiene acostumbrados (salvo raras excepciones) a la banalidad y a la economía de recursos; las series para la pantalla chica realizadas casi exclusivamente en interiores poco convincentes y con personajes y actuaciones estereotipados y rutinarios son moneda corriente en la programación que se genera en Buenos Aires y se consume forzosamente en todo el país. Por eso, este primer envío de un ciclo que promete nuevas entregas sobre temas igualmente apasionantes, se convierte en un hecho altamente auspicioso para la televisión.
No deja de ser una experiencia novedosa poder ver más de una hora de televisión porteña por aire sin que aparezca Ricardo Fort. O que se nos proponga una ficción sólida y consistente en lugar de horas y horas de repercusiones de repercusiones de las últimas repercusiones sobre lo que habría dicho una vedette para responder a lo que habría manifestado otra. "Lo que el tiempo nos dejó", en las antípodas de todo ese ruido mediático sin contenido, propone una saludable vuelta a la mejor ficción nacional, apoyada en momentos clave de nuestra historia.
En el primer envío, un atractivo libro de Marcela Guerty (con supervisión histórica de Felipe Pigna) fue volcado en la pantalla por el siempre solvente Adrián Caetano para contar la historia de una joven enfermera que asiste a Eva Perón en los últimos días de su existencia, cuando está terminando de escribir sus memorias. El elenco (de muy buen nivel actoral) fue encabezado por Laura Novoa, convincente en la piel de una Evita desacartonada, potente y desgarradora. Vanesa González interpretó con sobriedad y eficacia los conflictos que desvelan a la enfermera que la asiste y que proviene de un entorno profundamente antiperonista; María Oneto, Alejandro Awada, Graciela Tenembaum y Mex Urtizberea, entre otros, completan el elenco.
Muy buen producto
Caetano entregó un producto muy bien logrado; la narración es pulcra, la reconstrucción de época más que aceptable y la resolución estética, de alto nivel, con un interesante uso de la iluminación para atenuar los colores y acercar las imágenes al blanco y negro del material de archivo.
El realizador, además, concibió la puesta de cámaras en función de las exigencias televisivas, pero con criterio y rigor técnico propio del cine. La anécdota inventada por la guionista fluye sin tropiezos y se articula con gran naturalidad con los episodios reales que acontecieron en un pasado no muy lejano, y que se proyectan sobre nuestros días con dramática contundencia.
Sorprende gratamente la propuesta porque la televisión argentina nos tiene acostumbrados (salvo raras excepciones) a la banalidad y a la economía de recursos; las series para la pantalla chica realizadas casi exclusivamente en interiores poco convincentes y con personajes y actuaciones estereotipados y rutinarios son moneda corriente en la programación que se genera en Buenos Aires y se consume forzosamente en todo el país. Por eso, este primer envío de un ciclo que promete nuevas entregas sobre temas igualmente apasionantes, se convierte en un hecho altamente auspicioso para la televisión.
No deja de ser una experiencia novedosa poder ver más de una hora de televisión porteña por aire sin que aparezca Ricardo Fort. O que se nos proponga una ficción sólida y consistente en lugar de horas y horas de repercusiones de repercusiones de las últimas repercusiones sobre lo que habría dicho una vedette para responder a lo que habría manifestado otra. "Lo que el tiempo nos dejó", en las antípodas de todo ese ruido mediático sin contenido, propone una saludable vuelta a la mejor ficción nacional, apoyada en momentos clave de nuestra historia.
No se vayan que se viene lo mejor
El final de la primera emisión del ciclo que arrancó en Telefe propuso escenas de la próxima entrega, que narra el enfrentamiento ideológico de dos hermanos en las jornadas de la nefasta "Noche de los bastones largos". Dirige Luis Ortega y actúan Luciano Castro y Nahuel Pérez Biscayart.
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