La economía está mostrando la cara positiva del modelo. En la plaza financiera hay demasiada liquidez y eso lleva a un movimiento inusitado entre los inversores y ahorristas. Pero ese escenario, sostenido por un crecimiento económico a tasas elevadas y al consumo, no será eterno; ni siquiera para el mediano plazo. Tal vez sobreviva a los ruidos con los que la política aturde los oídos de la economía, esos que se resienten cada vez que el Estado trata de intervenir en la vida de las empresas o cuando deja transitar una inflación que causa la caída del poder adquisitivo de la gente común, esa que va al almacén y al súper y se encuentra con cambios en las pizarras de precios.
Los inversores perciben que hay que aprovechar las oportunidades. Tanto en la Casa de Gobierno como en la City tucumana siguen corriendo los rumores acerca de cambio de jugadores en el sector azucarero, al menos en tres o cuatro ingenios. La actividad se ha vuelto una tentación para capitales foráneos -y algunos propios- por el mercado que se les abre a partir de la explotación del etanol. Hay muchas consultas acerca de valores de establecimientos, pero por ahora sólo son tanteos. Hay intenciones -además- de que dos grupos empresarios nacionales radiquen plantas citrícolas en la provincia. Y hasta un grupo chino vino a explorar la posibilidad de instalar una ensambladora de motos. Un hotel de cuatro estrellas anunció que avanzará con su proyecto inmobiliario.
Todo esto puede mantenerse hasta las elecciones del año que viene; luego es posible que la economía argentina ingrese en un cono de contracción. Es como si el paciente estuviera recibiendo una dosis de morfina, como una manera de resistir su ingreso a la sala de intervención quirúrgica, ejemplifica el analista Damián Valenzuela Mayer. Claro que el diagnóstico final, ese que dirá si el paciente puede seguir estabilizado o debe ser medicado, dependerá de la conducta del médico, el Estado que inyecta la liquidez.
Tucumán es un claro ejemplo de la fuerte incidencia del sector público en la actividad económica. El Estado provincial representa cerca del 30% del Producto Bruto Geográfico (PBG) de Tucumán y sus oscilaciones terminan por definir la balanza hacia el crecimiento o hacia la caída de la actividad económica. Hay indicios de que en 2009, el PBG creció décimas o cerró sin cambios respecto de 2008, en parte por el efecto de la crisis europea en las exportaciones. Pero este año avanza al ritmo de la actividad azucarera y -naturalmente- por los fondos que el sector público vuelca al circuito financiero y comercial, no menos de $ 750 millones mensuales, tanto por el pago de salarios a estatales, como las jubilaciones y los planes sociales vigentes. Eso motoriza el consumo y, por ende, la recaudación de Rentas que cerrará este mes en $ 150 millones.
El panorama para lo que se viene se presenta complicado para -al menos- cuatro de cada 10 consumidores que han excedido el límite de financiamiento, sea por tarjetas o a través de créditos personales.
En el mundo empresario, en tanto, las acciones del Estado ha llevado a muchos ejecutivos a "hacer plata" para tiempos de vacas flacas. Lo mismo sucede en el Poder Ejecutivo provincial que quiere atesorar unos $ 300 millones de ahorro para capear malos momentos. Sucede que el ajuste puede esperarlos a la vuelta de la esquina, luego de las elecciones del año que viene.
Los inversores perciben que hay que aprovechar las oportunidades. Tanto en la Casa de Gobierno como en la City tucumana siguen corriendo los rumores acerca de cambio de jugadores en el sector azucarero, al menos en tres o cuatro ingenios. La actividad se ha vuelto una tentación para capitales foráneos -y algunos propios- por el mercado que se les abre a partir de la explotación del etanol. Hay muchas consultas acerca de valores de establecimientos, pero por ahora sólo son tanteos. Hay intenciones -además- de que dos grupos empresarios nacionales radiquen plantas citrícolas en la provincia. Y hasta un grupo chino vino a explorar la posibilidad de instalar una ensambladora de motos. Un hotel de cuatro estrellas anunció que avanzará con su proyecto inmobiliario.
Todo esto puede mantenerse hasta las elecciones del año que viene; luego es posible que la economía argentina ingrese en un cono de contracción. Es como si el paciente estuviera recibiendo una dosis de morfina, como una manera de resistir su ingreso a la sala de intervención quirúrgica, ejemplifica el analista Damián Valenzuela Mayer. Claro que el diagnóstico final, ese que dirá si el paciente puede seguir estabilizado o debe ser medicado, dependerá de la conducta del médico, el Estado que inyecta la liquidez.
Tucumán es un claro ejemplo de la fuerte incidencia del sector público en la actividad económica. El Estado provincial representa cerca del 30% del Producto Bruto Geográfico (PBG) de Tucumán y sus oscilaciones terminan por definir la balanza hacia el crecimiento o hacia la caída de la actividad económica. Hay indicios de que en 2009, el PBG creció décimas o cerró sin cambios respecto de 2008, en parte por el efecto de la crisis europea en las exportaciones. Pero este año avanza al ritmo de la actividad azucarera y -naturalmente- por los fondos que el sector público vuelca al circuito financiero y comercial, no menos de $ 750 millones mensuales, tanto por el pago de salarios a estatales, como las jubilaciones y los planes sociales vigentes. Eso motoriza el consumo y, por ende, la recaudación de Rentas que cerrará este mes en $ 150 millones.
El panorama para lo que se viene se presenta complicado para -al menos- cuatro de cada 10 consumidores que han excedido el límite de financiamiento, sea por tarjetas o a través de créditos personales.
En el mundo empresario, en tanto, las acciones del Estado ha llevado a muchos ejecutivos a "hacer plata" para tiempos de vacas flacas. Lo mismo sucede en el Poder Ejecutivo provincial que quiere atesorar unos $ 300 millones de ahorro para capear malos momentos. Sucede que el ajuste puede esperarlos a la vuelta de la esquina, luego de las elecciones del año que viene.







