A prepararse para las emergencias climáticas

19 Agosto 2010
En los últimos años, los desastres climáticos se han incrementado en varias partes del planeta. La ola de calor más grande en Rusia durante los últimos 130 años ha destruido poco más del 30% de los cultivos de un país que no está acostumbrado a las temperaturas de más de 37 grados. Las hasta ahora 54 muertes fueron provocadas por una combinación de factores, como incendios, contaminación y los efectos del calor excesivo en algunas personas, particularmente de edad avanzada. Una cortina de smog cubrió hace unos días Moscú.

De acuerdo con los últimos despachos de las agencias de noticias que la superficie de los incendios en Rusia se había reducido ayer a algo más de 20.000 hectáreas, y alrededor de 160.000 personas seguían luchando contra el fuego. Los incendios de un parque natural de la República de Mordovia amenazaron durante varias semanas el centro nuclear de Sarov, ubicado a 500 kilómetros al este de la capital rusa. Se reportó que en los alrededores de Moscú, sólo 13 hectáreas seguían ardiendo, Sin embargo, el humo aún sobrevolaba la capital rusa. Los incendios declarados en Rusia desde el mes de julio, estimulados por esta ola de calor sin precedentes, han destruido cerca de un millón de hectáreas. La sequía en Rusia, uno de los mayores exportadores de trigo del mundo, elevó los precios globales del cereal a niveles máximos en años.

Estas catástrofes no son casuales para los científicos. Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM) la ola de calor en Rusia, las sequías en Africa, las inundaciones en Pakistán y los deslaves en China son muestras de que el mundo se ha trepado a una ola de desastres meteorológicos sin precedentes. En lo que va del año se registraron récords de temperaturas máximas en 17 países. "Muchos eventos extremos de diverso tipo están ocurriendo alrededor del planeta dando lugar a una inusual pérdida de vidas humanas y de bienes materiales", dijo la OMM a través del diario español El Mundo. "La conclusión general es que la magnitud, la gravedad y el alcance de estos acontecimientos será mayor, lo que significa que tenemos que prepararnos", sostuvo el director del Programa de Investigación Mundial del Clima de la Organización.

Las inundaciones provocadas por las lluvias torrenciales del monzón han afectado una quinta parte de Afganistán desde hace tres semanas, barriendo pueblos enteros y anegando tierras fértiles. La catástrofe, la peor en la historia del país, ha matado hasta ahora a 1.600 personas, según la Organización de las Naciones Unidas.

Pero no sólo Europa, Asia y Africa, sino también en Brasil, un país asociado con el calor, la playa y el sol, donde más de 33 ciudades al sur de ese país presentaron nevadas, entre otros, los estados de Santa Catarina y Río Grande do Sul. Si bien hubo antes algunas nevadas, no deja de llamar la atención que todos estos fenómenos se produzcan casi simultáneamente.

Tucumán no es tampoco ajeno a estas catástrofes. Recordemos que a mediados de octubre pasado se registraron varios incendios en el cerro San Javier que se prolongaron a lo largo de más de dos semanas. Un biólogo de la Fundación Lillo dijo que a la vegetación le llevaría dos o tres años como mínimo regenerarse. Añadió en esa ocasión que en el período de lluvias podrían generarse inundaciones porque al no haber vegetación que retuviera el agua, esta bajaría a gran velocidad buscando los sectores más bajos. En esa carrera podía arrastrar barro y piedras y provocar algún desastre. La situación desnudó entonces la carencia de elementos y métodos para combatir en Tucumán siniestros de esta naturaleza. Sería importante que si se repitiera un episodio similar la provincia estuviese preparada.

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