16 Agosto 2010 Seguir en 
Trece artistas, dos choferes, un productor y 1.200 kilos de escenografía y vestuario distribuidos en 29 bultos; todo eso arriba de un ómnibus para recorrer la Argentina. ¿Tecnología? Casi nada. Mientras el elenco del Teatro Negro de Praga comía en tiempo récord unas empanadas, esperando el comienzo de la segunda función, LA GACETA conversó con el productor que los acompaña en sus giras por Sudamérica.
"La técnica que utilizan, si bien se nota tan pulida, es más bien rudimentaria: ellos mismos manejan las luces y sincronizan la música. No hay nada programado, todo se hace en el momento y se va adaptando a la actuación", reveló el porteño Ricardo Kugler.
Es que a pesar de su trayectoria y del reconocimiento mundial, el Teatro Negro de Praga nunca dejó de mantener el espíritu familiar del que fue dotado desde su fundación, en 1961.
"El vestuario y la escenografía también está confeccionados por ellos mismos. Además, siempre hay alguien preparado durante las giras para reparar, coser y armar lo que puede romperse", apuntó Kugler.
El detrás de escena de "La bicicleta voladora" es el interior de un reloj donde todo debe estar perfectamente sincronizado y los roles deben ser cumplidos a rajatabla para que las cosas salgan bien. "Pero de todos modos siempre terminan pegándose un golpe", apuntó divertido el productor.
"La técnica que utilizan, si bien se nota tan pulida, es más bien rudimentaria: ellos mismos manejan las luces y sincronizan la música. No hay nada programado, todo se hace en el momento y se va adaptando a la actuación", reveló el porteño Ricardo Kugler.
Es que a pesar de su trayectoria y del reconocimiento mundial, el Teatro Negro de Praga nunca dejó de mantener el espíritu familiar del que fue dotado desde su fundación, en 1961.
"El vestuario y la escenografía también está confeccionados por ellos mismos. Además, siempre hay alguien preparado durante las giras para reparar, coser y armar lo que puede romperse", apuntó Kugler.
El detrás de escena de "La bicicleta voladora" es el interior de un reloj donde todo debe estar perfectamente sincronizado y los roles deben ser cumplidos a rajatabla para que las cosas salgan bien. "Pero de todos modos siempre terminan pegándose un golpe", apuntó divertido el productor.
NOTICIAS RELACIONADAS








