Retratos de la condición humana

Dos exposiciones del artista Luis De Bairos Moura se inauguran esta semana.

Jorge Figueroa
Por Jorge Figueroa 10 Agosto 2010
Luis De Bairos Moura inaugurará esta semana dos exposiciones. Esta noche, desde las 20.30, lo hará en el Centro Cultural Rougés (Laprida 31), donde exhibirá "Montajes y contextos. Fotografías y algunas intervenciones". El jueves, a las 20.30, en el Museo Timoteo Navarro abrirá una muestra retrospectiva con más de 90  pinturas, dibujos, grabados digitales y algunas estructuras, bajo el nombre de "El revés de la palabra".
En una línea de trabajo que no ha abandonado la neofiguración, a lo largo de su carrera De Bairos Moura recibió 38 premios y realizó 32 exposiciones individuales y más de 170 colectivas. En esta oportunidad incursiona en el arte digital. "Juega al ajedrez con los pinceles y la máquina y hace jaque mate la belleza de los perfiles multiplicados", se  puede leer en el texto del catálogo firmado por Julia Rocha.
"En 'Montajes y contextos' hay ciertos escenarios donde intento componer otra mirada sobre algunos temas que me conmueven. Y en 'El revés de la palabra' entiendo la imagen como aquello que la palabra no dice", explica el artista, contento y entusiasmado con su vuelta a Tucumán.
Hay constantes en la producción de De Bairos Moura que no se han modificado en más de 30 años de carrera. En primer lugar, la figura humana es, con exclusividad, la protagonista de sus trabajos. Pero no se trata de su representación, al modo realista, quizá. Es la figura desfigurada, modificada, transformada; transfigurada, debiera decirse tal vez, porque escapa de su cuerpo (o intenta hacerlo) para ir más allá. Desde este lugar debe precisarse que su producción trasciende el expresionismo. Debe aclararse, pues, que el artista no se aparta del programa de la Nueva Figuración, bautizada como Otra Figuración en 1961 por Luis Noé, Rómulo Macció, Ernesto Deira y Jorge de la Vega. Esta corriente nacional e internacional ha tenido en Tucumán una profunda influencia a través de maestros como Ezequiel Linares y Aurelio Salas. El cuerpo humano se plantea envuelto en torsiones; en duras tensiones que reflejan los conflictos  propios de la condición humana, donde el dolor y la angustia están a la orden del día. El dramatismo, se ha indicado, siempre está presente en estos personajes que libran eternas batallas. Por otra parte, está el compromiso social y político del artista. Algunos títulos de sus series dan cuenta, por sí, de su posición: "Paisajes nacionales", "Soneto de Vietnam" y "Las trincheras" son algunos ejemplos; pero también deben mencionarse aquellos que surgieron con el advenimiento del régimen constitucional como "Los pobres de la Ciudad Oculta" o "Lizacionlagloba". Como la mayoría de los pintores de su generación, De Bairos Moura es un artista de su tiempo, y nada de la realidad le resulta ajeno. En este sentido, debe destacarse, ha tenido el tino de apropiarse de las nuevas herramientas tecnológicas para desarrollar sus obras. El arte digital debe puntualizarse en sus trabajos desde hace unos años, así como las intervenciones fotográficas, que pueden visitarse en el Centro Rougés, en muchas de las cuales la manipulación de las imágenes le permite trabajar y hacer trabajar las figuras rodeadas en transparencias y superposiciones, impregnadas de misterios y enigmas amenazantes. Las constantes apuntadas permiten señalar la coherencia en la obra de Luis De Bairos Moura.

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