09 Julio 2010 Seguir en 

BUENOS AIRES.- El ex presidente Néstor Kirchner, el cardenal Jorge Bergoglio y la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, cruzaron ayer acusaciones en torno del matrimonio entre personas del mismo sexo. Kirchner deslizó que hay presiones de la Iglesia contra el proyecto que habilita el casamiento entre homosexuales, y afirmó que cuando se recurre a ese método, "se tienen pocos elementos para convencer a la sociedad". "La Argentina debe dejar definitivamente las visiones discriminatorias y oscurantistas", dijo. "Lamento el carril que le han dado algunos a este tema, pero yo tengo una absoluta tranquilidad de conciencia de haber votado a favor del matrimonio igualitario, a favor de la igualdad de derechos; los argentinos nos merecemos un país libre, amplio y con derechos iguales para todos", dijo.
Bergoglio, en tanto, en una carta a las carmelitas de Buenos Aires, expresó: "recordémosles (a José y a María) lo que Dios mismo dijo a su pueblo en un momento de mucha angustia: 'esta guerra no es vuestra sino de Dios'. El arzobispo definió el proyecto como una "pretensión destructiva al plan de Dios" y advirtió que, de aprobarse la iniciativa, "puede herir gravemente a la familia". Sugirió, además, que en las misas del domingo se lea la declaración "Sobre el bien inalterable del matrimonio y la familia", de la Conferencia Episcopal, que expresa: "afirmar la heterosexualidad como requisito para el matrimonio no es discriminar, sino partir de una nota objetiva que es su presupuesto. Lo contrario sería desconocer su esencia".
Carrió, por su parte, acusó a Kirchner de usar el tema del matrimonio homosexual para enfrentarse con Bergoglio. "La verdad es que a Kirchner no le importa la comunidad gay", disparó. Desestimó que las declaraciones altisonantes en contra de la homosexualidad sea una posición de la mayoría de la Iglesia. "Cuando uno lee los diccionarios de teología, la propia Iglesia dice que la homosexualidad es una condición. Es decir, que uno nace así y de eso no se es culpable", reflexionó, y resaltó: "el primer mandamiento es el amor y hay que proteger y evitar la discriminación". "El problema es la palabra 'matrimonio', si la sacan, tenemos unión familiar para todos", afirmó, y añadió que está a favor de la adopción por parte de las parejas gays. (DyN-NA)
Bergoglio, en tanto, en una carta a las carmelitas de Buenos Aires, expresó: "recordémosles (a José y a María) lo que Dios mismo dijo a su pueblo en un momento de mucha angustia: 'esta guerra no es vuestra sino de Dios'. El arzobispo definió el proyecto como una "pretensión destructiva al plan de Dios" y advirtió que, de aprobarse la iniciativa, "puede herir gravemente a la familia". Sugirió, además, que en las misas del domingo se lea la declaración "Sobre el bien inalterable del matrimonio y la familia", de la Conferencia Episcopal, que expresa: "afirmar la heterosexualidad como requisito para el matrimonio no es discriminar, sino partir de una nota objetiva que es su presupuesto. Lo contrario sería desconocer su esencia".
Carrió, por su parte, acusó a Kirchner de usar el tema del matrimonio homosexual para enfrentarse con Bergoglio. "La verdad es que a Kirchner no le importa la comunidad gay", disparó. Desestimó que las declaraciones altisonantes en contra de la homosexualidad sea una posición de la mayoría de la Iglesia. "Cuando uno lee los diccionarios de teología, la propia Iglesia dice que la homosexualidad es una condición. Es decir, que uno nace así y de eso no se es culpable", reflexionó, y resaltó: "el primer mandamiento es el amor y hay que proteger y evitar la discriminación". "El problema es la palabra 'matrimonio', si la sacan, tenemos unión familiar para todos", afirmó, y añadió que está a favor de la adopción por parte de las parejas gays. (DyN-NA)
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