Quizá los tucumanos no tengamos nada que ver con Tucumán

Es dramático comprobar, viviendo en Buenos Aires, que lo que entendíamos en Tucumán por exitismo aquí se llama profesión, oficio, competencia. Error semántico que provoca más de una frustración.

Pluma y conciencia II. De Aurelio Salas (1924-1992)
Pluma y conciencia II. De Aurelio Salas (1924-1992)
04 Julio 2010
Por Ricardo Warnes

¡Si tendrá virtudes Tucumán?! Pienso en la seriedad de Víctor Massuh, en el brillo de Tomás Eloy Martínez, la silenciosa laboriosidad de Julio Ardiles Gray. En algún momento, Tucumán tuvo que ver con ellos, participó de su formación.
Es emocionante verlo hoy a Tomás trabajando en su novela. Una tarea de artesano: muchas horas sobre la máquina, búsqueda obsesiva de la perfección. No se le ocurre pensar que está concluyendo la obra clave de la literatura argentina. Buenos Aires no permite esas evasiones: o se aceptan las reglas del juego de una ciudad muy competitiva o te cortan la cabeza. Tucumán, caluroso, de prolongadas siestas, todavía las admite.
Con el nostálgico argumento de las bondades de la calma provinciana, buena parte de la intelligentzia tucumana rechaza el vértigo porteño por estéril. ¡Si son igualmente fascinantes y prescindibles las charlas de La Cosechera como las de La Biela!
Otra objeción a Buenos Aires: sólo se da el exitismo y no la realización plena. Es dramático comprobar, viviendo en Buenos Aires, que lo que entendíamos en Tucumán por exitismo aquí se llama profesión, oficio, competencia. Un error semántico provoca más de una frustración.  
Me cuentan que el movimiento teatral es importante en Tucumán. ¡No podía ser de otra manera! El profesionalismo, los años de trabajo, nunca caen a saco roto. Pero al segundo me informan de ciertos caprichos de diva, de directores que afirman saberlo todo, de alguna crítica que provoca una especie de guerra de secesión. No intento acumular chismes (aunque me enloquecen). Pero los estados febriles, el engolamiento, la solemnidad cultural y, básicamente, la falta de humildad, pienso que pueden demorar procesos o destruir esperanzas?
Hace años me encargaron una encuesta para un diario de Buenos Aires sobre el movimiento intelectual en Tucumán. El tono de las respuestas era increíble, incluidas mis preguntas, desde luego. Algo indignado por tanta pedantería, el "gordo" Adolfo Mitre me increpó en un pasillo de La Nación: "¿Qué se imaginan los tucumanos? que son pequeños atenienses educados por Platón y Sócrates en la escuela primaria??".
Estuve a punto de contestarle una inconveniencia, pero me contuve: hacía un mes que trabajaba en La Nación, y con Adolfo en contra, el clima se me hubiese puesto denso. Postergué mi orgullo. Hoy pienso, sin embargo, que el "gordo" no estaba despistado.
Leí nuevamente la encuesta y es tierno comprobar la indigestión de metafísica que exhibimos; aunque las palabras tengan siempre el mismo significado, con el lenguaje de la encuesta no hubiésemos podido hablar de la plaza Alberdi o de la deliciosa cerveza del Germania.   
Empiezo a sospechar que los tucumanos no tenemos nada que ver con Tucumán, con esa ciudad fea y acogedora.

Ricardo Warnes - Nació en Tucumán y fue periodista de LA GACETA. A fines de los 50 se radicó en Buenos Aires y trabajó en el diario La Nación. Es uno de los creadores del  noticiero televisivo Telenoche y productor de algunos de los mayores éxitos de la televisión argentina, como Seis para triunfar, programa que se mantuvo en los primeros puestos de audiencia entre 1986 y 1992.


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