26 Abril 2002 Seguir en 
Una banda armada y muy bien organizada se llevó al menos $70.000 de una empresa de medicina prepaga de Junín 392.
El atraco se produjo a las 9.30, con un grado de sincronización y efectividad que dejó imposibilitados de reaccionar a los ocho empleados."Entraron cinco personas armadas con pistolas como las que usa la Policía, nuevas. Pasaron todas las medidas de seguridad porque conocían muy bien el movimiento de la oficina y a los empleados", relató el director de la firma Asispre, Walter Weyerstall.
Uno de los delincuentes, vestido con un impecable traje, llamó al portero con visor, preguntó por un empleado determinado, y dijo que necesitaba hacer un trámite que suele ser frecuente en la gerencia de la empresa, relató el gerente.
Un poco de suerte
"Tuvieron tanta suerte que en ese momento no estaba la secretaria, y atendió el chico de la limpieza que no sospechó nada y abrió", dijo Weyerstall.
Fue así como los cinco hombres subieron al primer piso, donde están la gerencia y la tesorería. En la planta baja funcionan las oficinas de atención al público, y a un costado está la puerta que da a la escalera.
Weyerstall agregó que los delincuentes golpearon a un empleado administrativo, al que le dieron una trompada en la cara y un culatazo en la nuca. A todos los maniataron, pero al agredido lo encerraron en el baño.
Amenazando con una pistola al tesorero, hicieron que abriera la caja fuerte de la que sacaron el dinero.
Todo duró entre 5 y 10 minutos, y los asaltantes actuaron con mucha seguridad y tranquilidad. No entraron a ninguna otra oficina: fueron directamente al tesoro.
Los empleados, entre el temor y las amenazas, no pudieron accionar las alarmas, por lo que se le dio intervención a la Policía recién cuando lograron desatarse.
Casualidad
El director de la empresa afirmó que allí no se manejan valores, pero como consecuencia del prolongado feriado bancario no les quedó otra alternativa que dejar el dinero en la caja fuerte. La empresa no quiso brindar las identidades de los empleados por razones de seguridad.
Varios elementos hacen suponer a los investigadores que supervisa el comisario Alfredo Jiménez que hubo un entregador interno, y ese es el punto de inicio de las pesquisas.
Los maleantes huyeron en un Fiat Uno azul y en un Duna rojo. A pesar de que se montó inmediatamente un operativo "cerrojo", no se pudo dar con ellos aún. Hasta ahora, según se informó, no hay pistas.
El atraco se produjo a las 9.30, con un grado de sincronización y efectividad que dejó imposibilitados de reaccionar a los ocho empleados."Entraron cinco personas armadas con pistolas como las que usa la Policía, nuevas. Pasaron todas las medidas de seguridad porque conocían muy bien el movimiento de la oficina y a los empleados", relató el director de la firma Asispre, Walter Weyerstall.
Uno de los delincuentes, vestido con un impecable traje, llamó al portero con visor, preguntó por un empleado determinado, y dijo que necesitaba hacer un trámite que suele ser frecuente en la gerencia de la empresa, relató el gerente.
Un poco de suerte
"Tuvieron tanta suerte que en ese momento no estaba la secretaria, y atendió el chico de la limpieza que no sospechó nada y abrió", dijo Weyerstall.
Fue así como los cinco hombres subieron al primer piso, donde están la gerencia y la tesorería. En la planta baja funcionan las oficinas de atención al público, y a un costado está la puerta que da a la escalera.
Weyerstall agregó que los delincuentes golpearon a un empleado administrativo, al que le dieron una trompada en la cara y un culatazo en la nuca. A todos los maniataron, pero al agredido lo encerraron en el baño.
Amenazando con una pistola al tesorero, hicieron que abriera la caja fuerte de la que sacaron el dinero.
Todo duró entre 5 y 10 minutos, y los asaltantes actuaron con mucha seguridad y tranquilidad. No entraron a ninguna otra oficina: fueron directamente al tesoro.
Los empleados, entre el temor y las amenazas, no pudieron accionar las alarmas, por lo que se le dio intervención a la Policía recién cuando lograron desatarse.
Casualidad
El director de la empresa afirmó que allí no se manejan valores, pero como consecuencia del prolongado feriado bancario no les quedó otra alternativa que dejar el dinero en la caja fuerte. La empresa no quiso brindar las identidades de los empleados por razones de seguridad.
Varios elementos hacen suponer a los investigadores que supervisa el comisario Alfredo Jiménez que hubo un entregador interno, y ese es el punto de inicio de las pesquisas.
Los maleantes huyeron en un Fiat Uno azul y en un Duna rojo. A pesar de que se montó inmediatamente un operativo "cerrojo", no se pudo dar con ellos aún. Hasta ahora, según se informó, no hay pistas.







