17 Junio 2010 Seguir en 
MADRID.- Michelangelo Merisi, más conocido como Caravaggio, falleció probablemente por una insolación en Porto Ercole en 1610, por lo que fue enterrado en gran secreto por las tropas españolas que controlaban esa zona. Los restos de Caravaggio fueron presentados ayer, 400 años después de su muerte. Y de esta manera, concluye el enigma de su muerte.
Tras un año de investigación, el presidente del Comité para la valoración de los bienes históricos culturales y ambientales, Silvano Vinceti, confirmó en Ravenna la teoría que su equipo había defendido.
"Caravaggio fue enterrado en secreto porque los españoles no querían que se supiera que había muerto. Ellos querían quedarse con los cuadros que el pintor llevaba consigo, de ahí el misterio sobre su muerte, la falta de datos y su falta de inscripción en el libro de los muertos", comentó el historiador.
Según los datos presentados por el equipo de Vinceti, de los restos exhumados en el cementerio de Porto Ercole sólo uno de ellos coincidía con la edad del pintor -39 años cuando falleció- y con su corpulencia. Asimismo, sólo uno de esos huesos pertenecía al período de 1610, cuando oficialmente nadie había sido enterrado oficialmente en el cementerio. "Eso demuestra una vez más la teoría de la conspiración española", matizó Vinceti. Para acabar con cualquier sospecha, los científicos aplicaron el examen del carbono 14 a los huesos, sacando a la luz que sólo uno de ellos registraba presencia de plomo, un hecho normal entre los pintores. El pintor padecía una forma de sífilis con efectos sobre la memoria y que puede provocar delirios. (Especial)
Tras un año de investigación, el presidente del Comité para la valoración de los bienes históricos culturales y ambientales, Silvano Vinceti, confirmó en Ravenna la teoría que su equipo había defendido.
"Caravaggio fue enterrado en secreto porque los españoles no querían que se supiera que había muerto. Ellos querían quedarse con los cuadros que el pintor llevaba consigo, de ahí el misterio sobre su muerte, la falta de datos y su falta de inscripción en el libro de los muertos", comentó el historiador.
Según los datos presentados por el equipo de Vinceti, de los restos exhumados en el cementerio de Porto Ercole sólo uno de ellos coincidía con la edad del pintor -39 años cuando falleció- y con su corpulencia. Asimismo, sólo uno de esos huesos pertenecía al período de 1610, cuando oficialmente nadie había sido enterrado oficialmente en el cementerio. "Eso demuestra una vez más la teoría de la conspiración española", matizó Vinceti. Para acabar con cualquier sospecha, los científicos aplicaron el examen del carbono 14 a los huesos, sacando a la luz que sólo uno de ellos registraba presencia de plomo, un hecho normal entre los pintores. El pintor padecía una forma de sífilis con efectos sobre la memoria y que puede provocar delirios. (Especial)







