Las vicisitudes de la plaza Belgrano

15 Junio 2010
Los abuelos solían repetir un dicho que rezaba: "unos nacen con estrella y otros estrellados". Ello suele suceder no sólo con las personas, sino también con los paseos públicos. La plaza Belgrano fue noticia en los últimos lustros por ser blanco de los depredadores, pero también impulsó en respuesta a estos actos iniciativas vecinales.

"Los vecinos le dijeron basta al abandono de una plaza", decía el título de una crónica publicada el 22 de setiembre de 1999. Se informaba que los ciudadanos habían recogido más de doce toneladas de basura en seis días. Los bomberos habían colaborado lavando las veredas, mientras que la cooperadora de la División Transporte de la Policía había cedido ocho hombres para ayudar con la limpieza. Se repararon lámparas mezcladoras y comenzó a refaccionarse el sistema de alimentación de agua a los bebederos. En la ocasión, el puñado de vecinos que emprendió la tarea se quejó por la falta de espíritu comunitario de la gente de la zona que no prestó su colaboración.

En febrero de 2000, se anunciaron nuevos trabajos vecinales en el paseo público. Se constituyó la Comisión de Amigos de la Plaza Belgrano, que se propuso rediseñar y construir nuevas caminerías. Al poco tiempo, como consecuencia de la depredación constante, los vecinos se cansaron. En marzo de 2003, la Belgrano sufrió el saqueo de varias de sus placas de bronces.

El olvido y la ingratitud de las autoridades con este paseo en cuyas inmediaciones vivió Manuel Belgrano llegaron a su máxima expresión el 20 de junio pasado, Día de la Bandera, cuando la enseña que el prócer creó estuvo ausente en el mástil. "Ni siquiera había una custodia policial o la guardia de honor del Liceo Militar Aráoz de La Madrid. Debemos tener siempre presentes los símbolos que representan la soberanía y las enseñanzas que nos dejó Belgrano. Parece que también debemos velar por esto", sostuvo el titular de la Asociación Belgraniana "27 de Octubre de 1812".

En diciembre pasado, la rama de un viejo árbol se quebró y destrozó un quiosco ubicado frente a la intersección de Lavalle y Alberdi. Un funcionario municipal atribuyó la posible causa del desprendimiento a que los árboles de la ciudad se hallan en "estrés" constante. A fines de mayo pasado, informamos que en el interior de la plaza vivía una familia desde hacía dos años en una carpa. Finalmente, las cuatro personas fueron asistidas por la Municipalidad.

El presidente del Instituto Belgraniano dijo que hace quince años le propusieron a las autoridades crear una plaza temática con distintos rincones que describieran anécdotas sobre la Batalla de Tucumán que se libró en esos terrenos. "En el fondo creo que nunca le dieron importancia a la plaza. No sólo las autoridades, tampoco la gente la quiere. Hay mucho vandalismo. Los vecinos se quejan permanente por el abandono y por los daños que presenta el paseo. No entiendo que no puedan poner una bandera porque se la roban. ¿Es tan difícil asignar vigilancia en el paseo para que custodie nada menos que los monumentos históricos?", le dijo a nuestro diario.

Las autoridades municipales han preparado un plan de recuperación del paseo para recrear sus espacios y presentarlo casi como nuevo en el bicentenario de la Batalla de Tucumán, en 2012. Entre otras medidas, se trasladará la estatua de Belgrano, que actualmente pasa inadvertida.

Belgrano no sólo fue el creador de la Bandera y el vencedor de la Batalla de Tucumán. El dinero que le debía el gobierno lo donó para la construcción de cuatro escuelas. Murió en la pobreza total. Fue, sin duda, uno de los próceres más nobles y decentes de la historia argentina y merece todo el respeto y el agradecimiento de los tucumanos. La plaza que lleva su nombre debería honrar su memoria como corresponde.

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