El maestro del suspenso

15 Junio 2010
Alfred Hitchcock ya era considerado "El maestro del suspenso", por lo que la inminencia del estreno de "Psicosis" provocó gran expectativa, no sólo entre los fanáticos del director británico, sino entre todos los aficionados al cine. Los avances que se proyectaron en las semanas previas al estreno mostraban al propio Hitchcock en el set, anunciándoles a los espectadores un verdadero festín de sangre y suspenso.
No mentía. El realizador volvió por última vez en su carrera al dramático blanco y negro (dejó de lado el color, que era el juguete tecnológico imprescindible por aquellos años) y se atrevió a "matar" muy temprano en el guión a una de las estrellas del elenco. Con una bañera, una cortina y una ducha ambientó una escena antológica, inventó un par de encuadres de cámara revolucionarios y construyó un remate totalmente inesperado para los patrones de la época.
En Tucumán (como en el resto del mundo occidental) provocó que el público hiciera colas interminables para sacar su entrada. Y logró inscribir el título de su película en todas las antologías del cine. No es poca cosa.

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