Los factores azucareros de la Argentina dieron el viernes una demostración de que pueden avanzar en la búsqueda de soluciones para los desafíos que se presentan a la actividad azucarera en la presente temporada. La previsión de que la campaña será generosa en el plano productivo y de que los valores a los que se comercializará el azúcar acompañarán las expectativas generan un escenario positivo, que deberá estar acompañado por decisiones inteligentes que dejen conformes a todos.
La forma en que se distribuirán los dividendos que resulten de la elaboración de alcohol para biocombustibles es el problema más urgente que deben atender. El último día hábil de la semana que pasó, industriales y cañeros de todo el país acordaron que se destinará a la exportación y a los biocombustibles un 24% de la caña que, se estima, se cosechará durante esta zafra, mientras que otro 6% se usará para elaborar el azúcar que demanda el Gobierno nacional para la fijación de un precio base del azúcar en el mercado nacional. El 70% restante se molerá para producir azúcar con destino al mercado interno, para evitar que se produzcan faltantes que inquieten a empresarios, al Gobierno y a los consumidores.
En función de los estudios previos que realizó la Estación Experimental, los azucareros asientan sus cálculos en la posibilidad de que los ingenios tucumanos elaboren este año 1,412 millón de toneladas de azúcar, en caso de que se produzcan heladas leves. Precisamente, la posibilidad de que se registren temperaturas inferiores al cero grado centígrado sobrevuela en la cabeza de cada productor, y por eso muchos tienen apuro porque les muelan la caña rápidamente, para tratar de eludir los efectos nocivos del clima. Sin embargo, la indefinición sobre el precio que se terminará pagando por la caña que se destinará a la exportación o al alcohol representa un obstáculo para este tipo de planificaciones, porque la mayoría de los cañeros no quieren pactar valores en esta instancia, hasta que la mesa nacional del azúcar determine la ecuación final sobre el valor de la tonelada de caña que no se usará para producir azúcar para consumo interno.
Hasta el momento, no se lograron unificar los criterios sobre el precio de la tonelada de caña excedente: los industriales pretenden pagar U$S 352 y los cañeros piden U$S 423. Sin embargo, se espera que antes del viernes se logre unificar un valor que deje conformes a todos. Al menos, los principales referentes del sector están convencidos de que la solución a este intríngulis está al alcance de la mano y que se puede conseguir con buena voluntad.
Lo fundamental es que la zafra está en marcha y que el proceso productivo comenzó con precios rentables del azúcar en el mercado interno, de forma tal que las inteligencias deberán concentrarse en mantener lo que con tanto esfuerzo se logró en la campaña anterior. Por lo pronto, la molienda en marcha permitió que el mercado se abastezca convenientemente y que se superen los problemas que se habían presentado a partir de las denuncias de desabastecimiento de azúcar, que pulularon especialmente en las semanas previas a comienzo de la etapa productiva.
Lo importante es que los industriales agrupados en el Centro Azucarero Argentino (CAA) y en el Centro Azucarero Regional de Tucumán (CART) volvieron a sentarse a discutir los problemas del sector, sobreponiéndose al malestar que se había generado entre ambos grupos tras las diferencias que los habían separado luego de las negociaciones salariales. Pero lo mejor es que todas las instituciones cañeras existentes en el país tienen lugar en la misma mesa, de manera que están dadas todas las condiciones para la determinación de acuerdos, que llegarán si los factores logran sobreponerse al individualismo en pos del beneficio del conjunto.
La forma en que se distribuirán los dividendos que resulten de la elaboración de alcohol para biocombustibles es el problema más urgente que deben atender. El último día hábil de la semana que pasó, industriales y cañeros de todo el país acordaron que se destinará a la exportación y a los biocombustibles un 24% de la caña que, se estima, se cosechará durante esta zafra, mientras que otro 6% se usará para elaborar el azúcar que demanda el Gobierno nacional para la fijación de un precio base del azúcar en el mercado nacional. El 70% restante se molerá para producir azúcar con destino al mercado interno, para evitar que se produzcan faltantes que inquieten a empresarios, al Gobierno y a los consumidores.
En función de los estudios previos que realizó la Estación Experimental, los azucareros asientan sus cálculos en la posibilidad de que los ingenios tucumanos elaboren este año 1,412 millón de toneladas de azúcar, en caso de que se produzcan heladas leves. Precisamente, la posibilidad de que se registren temperaturas inferiores al cero grado centígrado sobrevuela en la cabeza de cada productor, y por eso muchos tienen apuro porque les muelan la caña rápidamente, para tratar de eludir los efectos nocivos del clima. Sin embargo, la indefinición sobre el precio que se terminará pagando por la caña que se destinará a la exportación o al alcohol representa un obstáculo para este tipo de planificaciones, porque la mayoría de los cañeros no quieren pactar valores en esta instancia, hasta que la mesa nacional del azúcar determine la ecuación final sobre el valor de la tonelada de caña que no se usará para producir azúcar para consumo interno.
Hasta el momento, no se lograron unificar los criterios sobre el precio de la tonelada de caña excedente: los industriales pretenden pagar U$S 352 y los cañeros piden U$S 423. Sin embargo, se espera que antes del viernes se logre unificar un valor que deje conformes a todos. Al menos, los principales referentes del sector están convencidos de que la solución a este intríngulis está al alcance de la mano y que se puede conseguir con buena voluntad.
Lo fundamental es que la zafra está en marcha y que el proceso productivo comenzó con precios rentables del azúcar en el mercado interno, de forma tal que las inteligencias deberán concentrarse en mantener lo que con tanto esfuerzo se logró en la campaña anterior. Por lo pronto, la molienda en marcha permitió que el mercado se abastezca convenientemente y que se superen los problemas que se habían presentado a partir de las denuncias de desabastecimiento de azúcar, que pulularon especialmente en las semanas previas a comienzo de la etapa productiva.
Lo importante es que los industriales agrupados en el Centro Azucarero Argentino (CAA) y en el Centro Azucarero Regional de Tucumán (CART) volvieron a sentarse a discutir los problemas del sector, sobreponiéndose al malestar que se había generado entre ambos grupos tras las diferencias que los habían separado luego de las negociaciones salariales. Pero lo mejor es que todas las instituciones cañeras existentes en el país tienen lugar en la misma mesa, de manera que están dadas todas las condiciones para la determinación de acuerdos, que llegarán si los factores logran sobreponerse al individualismo en pos del beneficio del conjunto.







