14 Junio 2010 Seguir en 
Una guitarra, una voz, y la simpleza y sencillez de la canción. Rosario Bléfari (también actriz) es, si se quiere, uno de los referentes más relevantes de la música indie- pop en la escena nacional. Y como no podía ser de otro modo, una presencia infaltable cuando se trata de la inauguración de un espacio under.
Con su dulce y cálida voz, Bléfari animó el espacio "Impopulart", que se pretende under, en el boliche Pollock, el sábado a la madrugada. Allí, entre la exposición de una colección de ropa y una instalación de videos y fotografías, un grupo de espectadores disfrutó del set indie-pop con temas clásicos, como "Estaciones" o "Inocente". Casi a coro, las chicas entonaban los temas a menos de un metro de la artista. Sus canciones, que cuentan historias cotidianas, de amor y desamor, de encuentros y abandonos, también se disfrutaron gracias a "Ningún mensaje", "Mediodía", "Cartas" y "Nunca". "Son canciones de amor, pero en todos los sentidos. Hablan de distintos momentos, por ejemplo: cuando todo empieza o cuando se produce la separación", comenta Bléfari.
La artista, que estudió escritos de pensadores como Barthes y Stendhal, transmitió en su actuación una llamativa paz con sus interpretaciones y llegó a su público con un set de un poco menos de una hora.
Hay que decirlo: cuando ella cantó el público no era mucho, tal vez porque sus temas no se prestan mucho para bailar. Apenas para moverse y punto. Cuando ella concluyó, el boliche se llenó y en la pista casi no había lugar. Allí se juntaron aquellos que habían concurrido exclusivamente para oír a Bléfari con los habitués de la casa, que tipo tres de la mañana entran al boliche.
La fiesta, con mucho funky, siguió hasta las 4. Pollock, se sabe, es desde hace mucho una vidriera para quienes incursionan en las manifestaciones artísticas.
Con su dulce y cálida voz, Bléfari animó el espacio "Impopulart", que se pretende under, en el boliche Pollock, el sábado a la madrugada. Allí, entre la exposición de una colección de ropa y una instalación de videos y fotografías, un grupo de espectadores disfrutó del set indie-pop con temas clásicos, como "Estaciones" o "Inocente". Casi a coro, las chicas entonaban los temas a menos de un metro de la artista. Sus canciones, que cuentan historias cotidianas, de amor y desamor, de encuentros y abandonos, también se disfrutaron gracias a "Ningún mensaje", "Mediodía", "Cartas" y "Nunca". "Son canciones de amor, pero en todos los sentidos. Hablan de distintos momentos, por ejemplo: cuando todo empieza o cuando se produce la separación", comenta Bléfari.
La artista, que estudió escritos de pensadores como Barthes y Stendhal, transmitió en su actuación una llamativa paz con sus interpretaciones y llegó a su público con un set de un poco menos de una hora.
Hay que decirlo: cuando ella cantó el público no era mucho, tal vez porque sus temas no se prestan mucho para bailar. Apenas para moverse y punto. Cuando ella concluyó, el boliche se llenó y en la pista casi no había lugar. Allí se juntaron aquellos que habían concurrido exclusivamente para oír a Bléfari con los habitués de la casa, que tipo tres de la mañana entran al boliche.
La fiesta, con mucho funky, siguió hasta las 4. Pollock, se sabe, es desde hace mucho una vidriera para quienes incursionan en las manifestaciones artísticas.







