La verdad puede ser peligrosa

EL ESCRITOR OCULTO | Thriller - PM13 128´
Un escritor es contratado para completar la redacción de la biografía de un ex primer ministro británico, denunciado por crímenes de guerra. A medida que se interna en los detalles de la vida del político, el protagonista descubre secretos que ponen en riesgo su propia existencia.

12 Junio 2010
Este minucioso y tenso relato de las comprometedoras revelaciones que va experimentando el escritor del que habla el título de la película permitirá sin dudas que una legión de fanáticos del "thriller" vuelvan a sentirse a sus anchas en la butaca de un cine. Polanski reafirma sus condiciones de exquisito narrador, y presenta una historia densa, sembrada de detalles a los que hay que prestar mucha atención para ir descubriendo el desarrollo de la trama. Algún memorioso objetará que esta realización no alcanza el clima opresivo de "El cuchillo bajo el agua" o de la antológica "El bebé de Rosemary", pero deberá también reconocer que las más de cuatro décadas que han pasado entre aquellos títulos y este estreno no han debilitado las convicciones cinematográficas del director. Apoyado en un aplomado trabajo de Ewan McGregor, Polanski impone a la platea la sensación de que el terreno que pisa el protagonista se va haciendo cada vez más resbaladizo a medida que la trama se encamina hacia el desenlace. Y la imposibilidad del protagonista de discernir a ciencia cierta quiénes son sus aliados y quiénes sus enemigos remite directamente a los mejores momentos del cine de Hitchcock. No hay aquí persecuciones espectaculares, tiroteos ensordecedores o cuantiosos destrozos; no hacen falta. La tensión marcha por otros carriles y, en ese sentido, hay que valorizar lo acertado de la decisión del director al plantear una gran porción de la película en la desolación ventosa de las playas de Martha´s Vineyard durante el invierno.

La progresión de los descubrimientos del protagonista, que lo van colocando en una posición de extrema vulnerabilidad, conducen a un epílogo de aquellos que terminan por poner todas las piezas en su lugar. Y, seguramente, la revelación final (por su ritmo, encuadre y apoyatura sonora) habrá de evocar en la memoria de algunos espectadores aquella monumental secuencia de "El bebé...", en la que el personaje de Mia Farrow accede a la tremenda verdad acomodando las letras de madera de un inofensivo y familiar juego de "Scrabel".

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