26 Abril 2003 Seguir en 
La semana próxima José Martín Abella, el joven de 24 años que está acusado por el asalto que sufrió su tía y por la fuga que habría protagonizado, sería sometido a un careo con dos de los policías sospechados de haber permitido la evasión.
La fiscal subrogante Joaquina Vermal y el secretario Carlos López pretenden aclarar varios puntos oscuros y muchas contradicciones que surgieron entre las declaraciones de Abella, y las del comisario Ramón Cainzo y el oficial Juan Cansino. Estos estaban con el cabo José Nazar, también detenido. Abella está acusado de ser el cabecilla de la banda que el 21 de marzo asaltó a Betty Soria de Abella, su tía, que vive a 40 metros de la comisaría de Lules. A ella le robaron $ 110.000, entre joyas y dinero.
El sábado pasado, Abella se presentó en la comisaría cuando ya se había ordenado su captura. Los policías que ahora también se encuentran detenidos lo llevaron a Famaillá, donde se instruye el sumario, sin haber dejado asentada en los libros la detención. Por ello Abella sostiene que no se fugó, dado que no se lo notificó sobre la medida.
Contradicciones
Los policías, en sus declaraciones, dijeron que demoraron a Abella. Pero esa figura no existe, y tampoco fue documentada en un acta. Lo que más le llama la atención a los investigadores es la aparente pasividad de los uniformados cuando Abella se bajó del patrullero y subió a un lujoso auto, que pertenecería a un amigo suyo y que hasta el momento no pudo ser encontrado, lo mismo que su conductor.
Abella también debe esperar a ver qué decidirán acerca de su futuro el fiscal Gustavo Estofán, quien investiga el asalto.
La fiscal subrogante Joaquina Vermal y el secretario Carlos López pretenden aclarar varios puntos oscuros y muchas contradicciones que surgieron entre las declaraciones de Abella, y las del comisario Ramón Cainzo y el oficial Juan Cansino. Estos estaban con el cabo José Nazar, también detenido. Abella está acusado de ser el cabecilla de la banda que el 21 de marzo asaltó a Betty Soria de Abella, su tía, que vive a 40 metros de la comisaría de Lules. A ella le robaron $ 110.000, entre joyas y dinero.
El sábado pasado, Abella se presentó en la comisaría cuando ya se había ordenado su captura. Los policías que ahora también se encuentran detenidos lo llevaron a Famaillá, donde se instruye el sumario, sin haber dejado asentada en los libros la detención. Por ello Abella sostiene que no se fugó, dado que no se lo notificó sobre la medida.
Contradicciones
Los policías, en sus declaraciones, dijeron que demoraron a Abella. Pero esa figura no existe, y tampoco fue documentada en un acta. Lo que más le llama la atención a los investigadores es la aparente pasividad de los uniformados cuando Abella se bajó del patrullero y subió a un lujoso auto, que pertenecería a un amigo suyo y que hasta el momento no pudo ser encontrado, lo mismo que su conductor.
Abella también debe esperar a ver qué decidirán acerca de su futuro el fiscal Gustavo Estofán, quien investiga el asalto.
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