12 Junio 2010 Seguir en 
Lentamente, en el ámbito judicial, los concursos parecen ganar terreno en tanto método que prioriza el mérito y que asegura transparencia e igualdad de oportunidad para el ingreso o la cobertura de cargos públicos. El jueves se dio otro paso en tal sentido: 187 abogados colmaron las instalaciones del Anfiteatro A-4 de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNT, emplazado en la ex Quinta Agronómica, donde afrontaron la prueba de oposición escrita en el marco de la selección en marcha para la designación de tres escribientes auxiliares en el Juzgado Federal Nº 2, a cargo de Mario Racedo. Precisamente, quienes rindieron el examen ensalzaron las virtudes de este sistema y destacaron la importancia de que este mecanismo sea la regla, tanto en la Justicia Federal como en la provincial.
Anahí Molina Apud fue una de las primeras que terminó la prueba. "Esto es muy bueno y debería imperar tanto en la órbita federal como en la provincial, porque es una saludable forma de darles posibilidades a todos y de medir la capacidad de quienes acceden a los cargos", subrayó a LA GACETA.
Carla Godoy también estaba contenta. "Gratifica que esto sea público, abierto, transparente y que incluya hasta a quienes tenemos poca experiencia profesional", afirmó. "Esto, en tanto posibilidad laboral, incentiva a seguir aprendiendo, más allá de la edad", agregó Ana Vergara.
Los postulantes destacaron que los temas sobre los que tuvieron que escribir (hábeas corpus y nulidades procesales), que surgieron de un sorteo con bolillero, se hayan ajustado al temario general que previamente había suministrado el Juzgado Nº 2. "Esto permite que ingresen los más preparados", recalcó Fabrizio Fortuna.
Mirada institucional
Agustín Barrera Palou, de la comisión de jóvenes letrados del Colegio de Abogados, elogió los concursos. "Mucho se ha discutido y logrado con la implementación del Consejo Asesor de la Magistratura (CAM), respecto de hacer transparente la cobertura de los cargos en la judicatura, pero ahora hay que debatir cómo debe ser el acceso a todos los otros cargos. Es el momento de que la lucha por la independencia y por la idoneidad de los jueces se extienda a todos los que trabajan en el Poder Judicial provincial y federal", esgrimió.
"La gente acostumbrada a designar amistades a dedo, de golpe, frente a experiencias como esta, siente que pierde poder si se instaura el mecanismo de los concursos. Esperamos que esto sea extrapolado, principalmente, a los tribunales provinciales", se ilusionó.
"Queremos concursar limpiamente", remarcó Agustín Sánchez. Luego, el joven abogado acotó con el mismo ímpetu: "sería fantástico que concursos pulcros y transparentes sean implementados en la Justicia provincial, donde hay más cargos y donde, lamentablemente, no se ve más que discrecionalidad en las designaciones, incluso de personas que no son letradas".
Lisandro Argiró no tiene dudas sobre el valor pedagógico de los procesos de selección. "Esto obliga a que uno se exija y se prepare. Por eso, los 300 que estuvieron dispuestos a que los designaran jueces subrogantes a dedo en la provincia (en diciembre de 2008), luego de que fueron establecidos los concursos públicos no superaron los 30 cuando el CAM efectuó el primer llamado público. Los concursos educan", remató.
Anahí Molina Apud fue una de las primeras que terminó la prueba. "Esto es muy bueno y debería imperar tanto en la órbita federal como en la provincial, porque es una saludable forma de darles posibilidades a todos y de medir la capacidad de quienes acceden a los cargos", subrayó a LA GACETA.
Carla Godoy también estaba contenta. "Gratifica que esto sea público, abierto, transparente y que incluya hasta a quienes tenemos poca experiencia profesional", afirmó. "Esto, en tanto posibilidad laboral, incentiva a seguir aprendiendo, más allá de la edad", agregó Ana Vergara.
Los postulantes destacaron que los temas sobre los que tuvieron que escribir (hábeas corpus y nulidades procesales), que surgieron de un sorteo con bolillero, se hayan ajustado al temario general que previamente había suministrado el Juzgado Nº 2. "Esto permite que ingresen los más preparados", recalcó Fabrizio Fortuna.
Mirada institucional
Agustín Barrera Palou, de la comisión de jóvenes letrados del Colegio de Abogados, elogió los concursos. "Mucho se ha discutido y logrado con la implementación del Consejo Asesor de la Magistratura (CAM), respecto de hacer transparente la cobertura de los cargos en la judicatura, pero ahora hay que debatir cómo debe ser el acceso a todos los otros cargos. Es el momento de que la lucha por la independencia y por la idoneidad de los jueces se extienda a todos los que trabajan en el Poder Judicial provincial y federal", esgrimió.
"La gente acostumbrada a designar amistades a dedo, de golpe, frente a experiencias como esta, siente que pierde poder si se instaura el mecanismo de los concursos. Esperamos que esto sea extrapolado, principalmente, a los tribunales provinciales", se ilusionó.
"Queremos concursar limpiamente", remarcó Agustín Sánchez. Luego, el joven abogado acotó con el mismo ímpetu: "sería fantástico que concursos pulcros y transparentes sean implementados en la Justicia provincial, donde hay más cargos y donde, lamentablemente, no se ve más que discrecionalidad en las designaciones, incluso de personas que no son letradas".
Lisandro Argiró no tiene dudas sobre el valor pedagógico de los procesos de selección. "Esto obliga a que uno se exija y se prepare. Por eso, los 300 que estuvieron dispuestos a que los designaran jueces subrogantes a dedo en la provincia (en diciembre de 2008), luego de que fueron establecidos los concursos públicos no superaron los 30 cuando el CAM efectuó el primer llamado público. Los concursos educan", remató.
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