La familia Oesterheld quedó desmembrada durante el proceso militar. "Nunca supe que era capaz de mantenerme en pie teniendo la historia que tengo. He perdido nueve familiares: mi esposo Héctor; mis cuatro hijas, dos de ellas embarazadas, y dos yernos", sostuvo ayer Elsa Sara Sánchez de Oesterheld ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal (TOF), en el marco del juicio por la existencia de un centro clandestino de detención en la ex Jefatura de Policía. "El Eternauta" fue una historieta que empezó a publicarse a partir de 1957, en distintas revistas.
La testigo declaró sobre el caso de su hija, Diana Oesterheld, secuestrada en julio de 1976 en la casa de Frías Silva 231. Ella es una de las hijas embarazadas que citó, convencida de que la gestación había llegado a término; por ello, cuenta dos nietos desaparecidos.
En su relato, admitió que se enteró del hecho un mes después cuando le avisaron que un grupo militar había irrumpido en la casa que alquilaban, y que Diana tenía un hijo de un año, Fernando Araldi -quien testificó luego-, que fue dejado en la Casa Cuna. De allí fue recuperado por los padres de Raúl Araldi, esposo de Oesterheld y desaparecido en 1977, luego de ingentes gestiones de sus abuelos. "Lo reconocieron porque lo habían visto poco antes con sus padres, en el cumpleaños. Pero las autoridades se lo negaban y no lo querían entregar hasta que una jueza lo ordenó", detalló.
Al tiempo, Sánchez vino a Tucumán y presentó un hábeas corpus: "se podía hacer poco porque era una situación muy peligrosa; el secretario del Juzgado me dijo que, en el caso de que hubiera alguna novedad, me iba a informar; pero lo único que recibí fue un aviso para ir a una institución militar en Buenos Aires, donde me hicieron preguntas que sorprendían por tontas".
Calificó a su esposo, el autor de "El Eternauta", como la persona más increíble que se podía conocer, y a sus hijas como jóvenes sensibles que militaban en la Juventud Peronista, preocupadas por lo social como otros en esa época, y que nunca hubiesen hecho nada fuera de la ley.
"Creo que hubiera sido un matrimonio ejemplar el de Diana y Raúl . Alguien le dijo a sus padres que había visto su cadáver en la Jefatura de Policía", agregó. Recordó que una sola vez ingresó una partida militar en su casa, y que al no encontrar nada, se retiraron pidiendo disculpas.
"El proceso le cambió la vida a tres generaciones. La herida está abierta pero la juventud, con la legalidad, la Justicia y la democracia, puede reconstruir el país. Tenemos 101 nietos recuperados y quedan 500 que buscamos; nuestra lucha es por el reencuentro, lo que nos da esperanza", concluyó.
Distinción
El secretario general de la Gobernación, Ramiro González Navarro, y el secretario de Derechos Humanos, Daniel Posse, recibieron anoche a la viuda de Oesterheld y le entregaron una distinción como dirigente de Abuelas de Plaza de Mayo.
La testigo declaró sobre el caso de su hija, Diana Oesterheld, secuestrada en julio de 1976 en la casa de Frías Silva 231. Ella es una de las hijas embarazadas que citó, convencida de que la gestación había llegado a término; por ello, cuenta dos nietos desaparecidos.
En su relato, admitió que se enteró del hecho un mes después cuando le avisaron que un grupo militar había irrumpido en la casa que alquilaban, y que Diana tenía un hijo de un año, Fernando Araldi -quien testificó luego-, que fue dejado en la Casa Cuna. De allí fue recuperado por los padres de Raúl Araldi, esposo de Oesterheld y desaparecido en 1977, luego de ingentes gestiones de sus abuelos. "Lo reconocieron porque lo habían visto poco antes con sus padres, en el cumpleaños. Pero las autoridades se lo negaban y no lo querían entregar hasta que una jueza lo ordenó", detalló.
Al tiempo, Sánchez vino a Tucumán y presentó un hábeas corpus: "se podía hacer poco porque era una situación muy peligrosa; el secretario del Juzgado me dijo que, en el caso de que hubiera alguna novedad, me iba a informar; pero lo único que recibí fue un aviso para ir a una institución militar en Buenos Aires, donde me hicieron preguntas que sorprendían por tontas".
Calificó a su esposo, el autor de "El Eternauta", como la persona más increíble que se podía conocer, y a sus hijas como jóvenes sensibles que militaban en la Juventud Peronista, preocupadas por lo social como otros en esa época, y que nunca hubiesen hecho nada fuera de la ley.
"Creo que hubiera sido un matrimonio ejemplar el de Diana y Raúl . Alguien le dijo a sus padres que había visto su cadáver en la Jefatura de Policía", agregó. Recordó que una sola vez ingresó una partida militar en su casa, y que al no encontrar nada, se retiraron pidiendo disculpas.
"El proceso le cambió la vida a tres generaciones. La herida está abierta pero la juventud, con la legalidad, la Justicia y la democracia, puede reconstruir el país. Tenemos 101 nietos recuperados y quedan 500 que buscamos; nuestra lucha es por el reencuentro, lo que nos da esperanza", concluyó.
Distinción
El secretario general de la Gobernación, Ramiro González Navarro, y el secretario de Derechos Humanos, Daniel Posse, recibieron anoche a la viuda de Oesterheld y le entregaron una distinción como dirigente de Abuelas de Plaza de Mayo.







