Estados Unidos aún está muy lejos

El plan para que el limón reingrese al mercado norteamericano no debe dejar cabos sueltos que perjudiquen el negocio global del sector citrícola.

Lograr que el exitoso limón tucumano retorne al mercado de Estados Unidos no será sencillo, definitivamente. Esta realidad, que fue confirmada por los citricultores en el VI Congreso argentino de citricultura, que se llevó a cabo en la última semana en nuestra provincia, impone la necesidad de que se establezca una estrategia impecable para propender a colocar nuevamente la fruta en uno de los principales mercados consumidores del mundo, sin que por esto se afecte el negocio global del sector citrícola.

Durante el encuentro, que reunió a más de 600 participantes del NOA y del NEA, productores uruguayos y brasileños, y disertantes sudafricanos, estadounidenses, mexicanos y brasileños, quedó claro que el plan no debe dejar resquicios para que los países compradores del limón tucumano no aprovechen el precedente para formular planteos sanitarios-paraarancelarios.

El año pasado, cuando parecía que se habían cumplimentado todas las exigencias sanitarias que había planteado el Gobierno norteamericano, el Aphis -organismo sanitario de Estados Unidos- elevó nuevas demandas a su par argentino. Entre tales requisitos, Estados Unidos dispuso que la Argentina presente registros de todas las unidades productoras de cítricos, monitoreos con análisis de laboratorio de todas las unidades antes del inicio de la cosecha, monitoreo de todas las plantas que muestren síntomas de CVC (Clorosis Variegada de los Citrus) y recolección de vectores de esa enfermedad para determinar si contienen la bacteria, y la consigna de que sólo se exporte a estados que no sean productores de cítricos. Ante estas exigencias, la primera reacción de los citricultores y de los funcionarios del Senasa fue calificar el planteo como "medidas paraarancelarias", lo que se traduce como una estratagema política para frenar el retorno del limón tucumano a Estados Unidos. Y así lo siguen sosteniendo las autoridades del Ministerio de Agricultura de la Nación, que se acercaron a Tucumán por estos días para participar del congreso citrícola. Entienden que el Gobierno norteamericano sólo se hizo eco de un fuerte lobby por parte de los productores de cítricos de California, que no hacen otra cosa que defender su propio mercado. En 2001 -segundo año de exportación de limones a Estados Unidos- productores citrícolas norteamericanos lograron que la Justicia del estado de California dispusiera el cierre del mercado de ese país a la fruta argentina. Entonces, el fallo objetó la autorización que había otorgado el Aphis a la venta de cítricos argentinos en ese país. Aquel año, se habían exportado 20.000 toneladas de fruta fresca. Los citricultores locales estiman que a Estados Unidos se pueden exportar 40.000 toneladas anuales, lo que representaría alrededor de un 10% de las ventas promedio de limones tucumanos al exterior.

Las autoridades argentinas saben perfectamente que aceptar el nuevo protocolo elevado por el Aphis en lo referido a los análisis de laboratorio para los cultivos sería muy traumático para la actividad. Por eso se decidió avanzar respecto de la eventual transmisibilidad de la enfermedad, con el objeto de no sentar un antecedente que pudieron esgrimir luego otros mercados -en especial los de Europa- para imponer a los limones. Por lo tanto, el Senasa promoverá una investigación en las zonas citrícolas del país, particularmente en Tucumán con el limón, con la premisa de que la Argentina no considera que la CVC sea una plaga cuarentenaria, ya que ningún país regula la plaga de CVC en frutas de consumo porque no hay constancia de que los frutos sean vía de entrada de la enfermedad. Igualmente el Gobierno convino con los productores del NOA que se llevará a cabo una investigación conjunta entre la Argentina y EEUU para determinar si realmente se transmite o no por semillas como afirman en el país del norte.

La tarea hacia adelante será ardua, para convencer a los inquisidores norteamericanos y para evitar que la tendencia de imponer trabas al limón tucumano se generalicen. Al Estado -nacional y provincial- no le queda otra alternativa que continuar con las negociaciones y cumplimentar las exigencias que se formulan, mientras que los productores tienen el desafío de insistir con un gran mercado, como es el de Estados Unidos, pero sin descuidar los procesos que llevaron a que el limón de nuestra provincia sea considerado el mejor del mundo.

Durante el encuentro, que reunió a más de 600 participantes del NOA y del NEA, productores uruguayos y brasileños, y disertantes sudafricanos, estadounidenses, mexicanos y brasileños, quedó claro que el plan no debe dejar resquicios para que los países compradores del limón tucumano no aprovechen el precedente para formular planteos sanitarios-paraarancelarios.

El año pasado, cuando parecía que se habían cumplimentado todas las exigencias sanitarias que había planteado el Gobierno norteamericano, el Aphis -organismo sanitario de Estados Unidos- elevó nuevas demandas a su par argentino. Entre tales requisitos, Estados Unidos dispuso que la Argentina presente registros de todas las unidades productoras de cítricos, monitoreos con análisis de laboratorio de todas las unidades antes del inicio de la cosecha, monitoreo de todas las plantas que muestren síntomas de CVC (Clorosis Variegada de los Citrus) y recolección de vectores de esa enfermedad para determinar si contienen la bacteria, y la consigna de que sólo se exporte a estados que no sean productores de cítricos. Ante estas exigencias, la primera reacción de los citricultores y de los funcionarios del Senasa fue calificar el planteo como "medidas paraarancelarias", lo que se traduce como una estratagema política para frenar el retorno del limón tucumano a Estados Unidos. Y así lo siguen sosteniendo las autoridades del Ministerio de Agricultura de la Nación, que se acercaron a Tucumán por estos días para participar del congreso citrícola. Entienden que el Gobierno norteamericano sólo se hizo eco de un fuerte lobby por parte de los productores de cítricos de California, que no hacen otra cosa que defender su propio mercado. En 2001 -segundo año de exportación de limones a Estados Unidos- productores citrícolas norteamericanos lograron que la Justicia del estado de California dispusiera el cierre del mercado de ese país a la fruta argentina. Entonces, el fallo objetó la autorización que había otorgado el Aphis a la venta de cítricos argentinos en ese país. Aquel año, se habían exportado 20.000 toneladas de fruta fresca. Los citricultores locales estiman que a Estados Unidos se pueden exportar 40.000 toneladas anuales, lo que representaría alrededor de un 10% de las ventas promedio de limones tucumanos al exterior.

Las autoridades argentinas saben perfectamente que aceptar el nuevo protocolo elevado por el Aphis en lo referido a los análisis de laboratorio para los cultivos sería muy traumático para la actividad. Por eso se decidió avanzar respecto de la eventual transmisibilidad de la enfermedad, con el objeto de no sentar un antecedente que pudieron esgrimir luego otros mercados -en especial los de Europa- para imponer a los limones. Por lo tanto, el Senasa promoverá una investigación en las zonas citrícolas del país, particularmente en Tucumán con el limón, con la premisa de que la Argentina no considera que la CVC sea una plaga cuarentenaria, ya que ningún país regula la plaga de CVC en frutas de consumo porque no hay constancia de que los frutos sean vía de entrada de la enfermedad. Igualmente el Gobierno convino con los productores del NOA que se llevará a cabo una investigación conjunta entre la Argentina y EEUU para determinar si realmente se transmite o no por semillas como afirman en el país del norte.

La tarea hacia adelante será ardua, para convencer a los inquisidores norteamericanos y para evitar que la tendencia de imponer trabas al limón tucumano se generalicen. Al Estado -nacional y provincial- no le queda o

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