25 Abril 2002 Seguir en 
Un hombre de 68 años está siendo juzgado por la confusa muerte de un vecino suyo que era militar en actividad. Este recibió un disparo en la cabeza durante una fiesta que se desarrolló el 22 de setiembre de 1997 en la casa del acusado, en Diagonal Alejandro Heredia al 1.800.Adolfo Correa, el acusado, y la víctima, Roberto Díaz, eran buenos vecinos. La noche de la fiesta, además, no habría habido inconvenientes hasta que se produjo la muerte de Díaz.Díaz llegó esa noche -sin invitación-, y cuando Correa vio que tenía en la cintura el arma que según varios vecinos solía llevar encima, le pidió que se la diera. La víctima sacó las balas de su revólver Magnum 357, las guardó en su bolsillo y le dio al dueño de casa el arma. A las dos, Díaz le dijo a Correa que estaba por irse y le pidió que le devolviera su revólver y luego fue al patio que comunicaba con la puerta de calle. Nadie vio lo que ocurrió en ese momento. Sólo se escuchó un estampido y cuando los concurrentes fueron acercándose vieron que Díaz tenía una herida en la cabeza y ya estaba muerto. Algunos vecinos señalaron que, tras oír el estampido, vieron a Correa acercarse hacia el cuerpo y observaron que tenía la ropa manchada con sangre. Ayer, un amigo cercano de la víctima señaló que Díaz habría intentado suicidarse más de una vez. En esa declaración estaría centrada la estrategia defensiva del abogado Mario Cheuán, que se apoyaría en la falta de testigos directos del hecho. Hoy declararán otros tres testigos.







