Cinco testigos reconocieron el lugar donde fueron torturados

Secuestrados por la dictadura complican más a Albornoz. Tras la inspección los ex detenidos aseguraron que el comisario tenía su oficina junto a la sala de tormentos, en la ex Jefatura de Policía.

Por Redacción Política 03 Junio 2010
Poco más de dos horas duró la reconstrucción efectuada por Oscar Conte, Carlos María Gallardo, Juan Fote, Raúl Elías, Gustavo Holmquist, Carlos Soldati y Luis Ortiz, que estuvieron secuestrados en la ex Jefatura de Policía durante la dictadura.

Luego de la inspección ocular, los testigos coincidieron en que el comisario (r) Roberto Heriberto Albornoz, imputado en el juicio que se sustancia ante Tribunal Oral en lo Criminal Federal (TOF), tenía una oficina a metros de la zona de torturas, en ese centro clandestino de detención.

Pese a que sufrió numerosos cambios con el tiempo, Conte, Elías y Gallardo no dudaron al señalar el lugar de la habitación donde se sometía a los presos a picana eléctrica, golpes, submarino húmedo (se los sumergía en tachos con agua) y colgamientos de sus miembros para soltarlos y que se golpeen con el piso, entre otros sufrimientos.

De la inspección participaron los jueces Carlos Jiménez Montilla, Josefina Curi y Gabriel Casas; el fiscal federal general, Alfredo Terraf; y los abogados querellantes.

Ninguno de los imputados (Luciano Benjamín Menéndez, Luis y Carlos de Cándido y Albornoz) ni de sus defensores recorrieron las instalaciones. Antes de la apertura del acta estuvo Ezequiel Avila Gallo, defensor de Albornoz.

Terraf calculó que, por las causas abiertas y los testimonios recogidos en distintas instancias, por el lugar pasaron más de 200 víctimas. Los organismos defensores de los derechos humanos cuatriplican esa cifra.

Un centenar de familiares de desaparecidos acompañó a los testigos hasta las puertas del predio.

"Se determinó que la oficina de Roberto Albornoz estaba a la par del lugar donde había gente secuestrada y de donde las torturaban. No dudo de que tuvo una participación activa y que estaba presente en cada instancia, tanto con los oídos como con la vista y hasta con sus propias manos", aseveró Terraf.

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