25 Abril 2003 Seguir en 
Alejandra no duerme desde hace 20 días. Tampoco sale de su habitación, y pasa las horas viendo televisión. Desde que el 4 de abril pasado dos jóvenes la golpearon y la violaron, su vida se convirtió en un calvario. La Policía detuvo, finalmente, a dos acusados.
"Todo esto me da mucha vergüenza, pero quiero que paguen lo que me hicieron, que se pudran en la cárcel", dijo la joven, que aceptó dialogar con LA GACETA. Alejandra, de 23 años, fue atacada a las 2.30 de la mañana, cuando salía de la panadería en la que hacía facturas. "Fue en venganza porque yo los había denunciado cuando (el 24 de diciembre) me asaltaron", explicó Alejandra exhibiendo la denuncia que hizo en esa oportunidad.Los agresores la hicieron entrar por la fuerza a un aserradero abandonado de Lavalle y Constitución y le golpearon la cabeza y los brazos con una piedra en tres lugares diferentes. Luego la violaron, la agredieron en sus partes íntimas con un palo, y le quemaron la mano y la ropa.
Sin embargo, los exámenes médicos indican que, si bien hay signos de actividad sexual, no se evidencia la violencia. "Cuando me pegaron en la cabeza me desmayé. De algunas cosas me acuerdo bien y de otras no", dijo ella buscando alguna explicación. Alejandra dijo que conocía a los agresores de vista, porque viven cerca de su casa y suelen jugar al fútbol con su hermano. "Me decían cosas guarangas, y cuando me atacaron me decían que era por ?botona?, por haberlos demandado", agregó.
Cuando la dejaron semidesnuda en la casa abandonada le advirtieron que si los denunciaba la matarían o volverían a abusar de ella. "A mi hermana uno le dijo el otro día que si lo detenían, él iba a dar la orden de que me agarren otra vez", añadió.
Atrapados
Alejandra venció sus temores y su vergüenza y decidió dar la cara. En el marco de la investigación, el miércoles, efectivos de la seccional 3ª al mando del comisario Julio Rodríguez y supervisados por el comisario mayor Ramón Páez detuvieron a José "Heche" Castillo y a Miguel "Miguelito" Páez, ambos de 20 años. Al declarar ante la fiscal Joaquina Vermal y el secretario Ernesto Baaclini, los dos negaron haber cometido el brutal ataque.
El lunes, Alejandra participará de una rueda de reconocimiento, donde tendrá la oportunidad de afirmar si son ellos o no los que la atacaron. Ella quiere que los lleven al penal de Villa Urquiza (ahora están alojados en la seccional 8ª), porque teme que salgan pronto y que vuelvan a atacarla.
Alejandra es una de los 12 hijos de doña Irma, una mujer que, además de tener en su casa a 10 de ellos y a tres nietos, tiene un comedor infantil en el que almuerzan cada día alrededor de 80 chicos. Esa es una de las preocupaciones de la joven agredida.
"Con mi trabajo en la panadería colaboro con la casa, pero también ayudo a mi mamá en el comedor. Ahora no quiero salir del cuarto y no hago ninguna de las dos cosas", dijo.
"Todo esto me da mucha vergüenza, pero quiero que paguen lo que me hicieron, que se pudran en la cárcel", dijo la joven, que aceptó dialogar con LA GACETA. Alejandra, de 23 años, fue atacada a las 2.30 de la mañana, cuando salía de la panadería en la que hacía facturas. "Fue en venganza porque yo los había denunciado cuando (el 24 de diciembre) me asaltaron", explicó Alejandra exhibiendo la denuncia que hizo en esa oportunidad.Los agresores la hicieron entrar por la fuerza a un aserradero abandonado de Lavalle y Constitución y le golpearon la cabeza y los brazos con una piedra en tres lugares diferentes. Luego la violaron, la agredieron en sus partes íntimas con un palo, y le quemaron la mano y la ropa.
Sin embargo, los exámenes médicos indican que, si bien hay signos de actividad sexual, no se evidencia la violencia. "Cuando me pegaron en la cabeza me desmayé. De algunas cosas me acuerdo bien y de otras no", dijo ella buscando alguna explicación. Alejandra dijo que conocía a los agresores de vista, porque viven cerca de su casa y suelen jugar al fútbol con su hermano. "Me decían cosas guarangas, y cuando me atacaron me decían que era por ?botona?, por haberlos demandado", agregó.
Cuando la dejaron semidesnuda en la casa abandonada le advirtieron que si los denunciaba la matarían o volverían a abusar de ella. "A mi hermana uno le dijo el otro día que si lo detenían, él iba a dar la orden de que me agarren otra vez", añadió.
Atrapados
Alejandra venció sus temores y su vergüenza y decidió dar la cara. En el marco de la investigación, el miércoles, efectivos de la seccional 3ª al mando del comisario Julio Rodríguez y supervisados por el comisario mayor Ramón Páez detuvieron a José "Heche" Castillo y a Miguel "Miguelito" Páez, ambos de 20 años. Al declarar ante la fiscal Joaquina Vermal y el secretario Ernesto Baaclini, los dos negaron haber cometido el brutal ataque.
El lunes, Alejandra participará de una rueda de reconocimiento, donde tendrá la oportunidad de afirmar si son ellos o no los que la atacaron. Ella quiere que los lleven al penal de Villa Urquiza (ahora están alojados en la seccional 8ª), porque teme que salgan pronto y que vuelvan a atacarla.
Alejandra es una de los 12 hijos de doña Irma, una mujer que, además de tener en su casa a 10 de ellos y a tres nietos, tiene un comedor infantil en el que almuerzan cada día alrededor de 80 chicos. Esa es una de las preocupaciones de la joven agredida.
"Con mi trabajo en la panadería colaboro con la casa, pero también ayudo a mi mamá en el comedor. Ahora no quiero salir del cuarto y no hago ninguna de las dos cosas", dijo.
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