El comisario (r) Roberto Heriberto Albornoz adquirió un protagonismo inusitado ayer en el juicio por delitos de lesa humanidad: fue denunciado por haber violado el arresto domiciliario y por haber vejado a una empleada.
Por lo primero, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal (TOF) evalúa el pedido de la querella de que Albornoz sea trasladado a la cárcel de Villa Urquiza. La principal prueba aportada fue la declaración de una testigo de identidad reservada que aseguró haberlo visto en un supermercado, de avenida Alem al 200, entre San Lorenzo y Las Piedras, el sábado a las 19. La presentación fue acompañada por Bernardo Lobo Bugeau y por Laura Figueroa. La declarante describió que el imputado iba vestido con una campera celeste o gris, acompañado por una mujer de unos 50 años y que estaba en la góndola de las verduras. Lo abordó para preguntarle si era a él quien estaba siendo juzgado, y le respondió que sí. Por este tema se realizaron allanamientos en el domicilio de Albornoz, yer por la tarde.
El defensor Ezequiel Avila Gallo refutó la denuncia. "Mi defendido está con prisión preventiva desde hace seis años y en su domicilio, en Banda del Río Salí. Su hijo es el curador ante la Justicia, y gestionó permisos de traslado que se los acordó por razones de salud. El consultorio de su médico está a media cuadra de donde se dice haberlo visto", remarcó.
"Una enemiga"
"Soy enemiga de Roberto Albornoz. Primero su hijo me violó y después empezó él a violarme todas las noches, cuando llegaba borracho. Tuve una hija que hoy tiene 33 años que no sé de cuál de los dos es. Ellos me la sacaron y recién la encontré hace pocos años; y luego tuve otra que también se la llevaron y quiero saber dónde está", sostuvo ayer Mirta del Valle Aldeco, en el juicio por delitos de lesa humanidad en el Tribunal Oral en lo Criminal Federal (TOF).
La testigo recordó que comenzó a trabajar como empleada doméstica entre los 15 y los 26 años, a cargo de Angélica Dolores Santucho, esposa del policía. "El era comisario y siempre se desplazaba en tres Ford Falcon beige, con custodios y con los De Cándido. Tenía un arsenal bajo la cama y había tarros de leche Nido con dólares y un maletín negro con plata", aseguró. "Constantemente fui amenazada, hasta el día de hoy lo hace. De noche está en la vía pública, va por el centro solo y está libre, lo ví hace un mes. Su hijo, Juan Manuel Albornoz, me tiró el auto", agregó la ex empleada policial.
Por lo primero, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal (TOF) evalúa el pedido de la querella de que Albornoz sea trasladado a la cárcel de Villa Urquiza. La principal prueba aportada fue la declaración de una testigo de identidad reservada que aseguró haberlo visto en un supermercado, de avenida Alem al 200, entre San Lorenzo y Las Piedras, el sábado a las 19. La presentación fue acompañada por Bernardo Lobo Bugeau y por Laura Figueroa. La declarante describió que el imputado iba vestido con una campera celeste o gris, acompañado por una mujer de unos 50 años y que estaba en la góndola de las verduras. Lo abordó para preguntarle si era a él quien estaba siendo juzgado, y le respondió que sí. Por este tema se realizaron allanamientos en el domicilio de Albornoz, yer por la tarde.
El defensor Ezequiel Avila Gallo refutó la denuncia. "Mi defendido está con prisión preventiva desde hace seis años y en su domicilio, en Banda del Río Salí. Su hijo es el curador ante la Justicia, y gestionó permisos de traslado que se los acordó por razones de salud. El consultorio de su médico está a media cuadra de donde se dice haberlo visto", remarcó.
"Una enemiga"
"Soy enemiga de Roberto Albornoz. Primero su hijo me violó y después empezó él a violarme todas las noches, cuando llegaba borracho. Tuve una hija que hoy tiene 33 años que no sé de cuál de los dos es. Ellos me la sacaron y recién la encontré hace pocos años; y luego tuve otra que también se la llevaron y quiero saber dónde está", sostuvo ayer Mirta del Valle Aldeco, en el juicio por delitos de lesa humanidad en el Tribunal Oral en lo Criminal Federal (TOF).
La testigo recordó que comenzó a trabajar como empleada doméstica entre los 15 y los 26 años, a cargo de Angélica Dolores Santucho, esposa del policía. "El era comisario y siempre se desplazaba en tres Ford Falcon beige, con custodios y con los De Cándido. Tenía un arsenal bajo la cama y había tarros de leche Nido con dólares y un maletín negro con plata", aseguró. "Constantemente fui amenazada, hasta el día de hoy lo hace. De noche está en la vía pública, va por el centro solo y está libre, lo ví hace un mes. Su hijo, Juan Manuel Albornoz, me tiró el auto", agregó la ex empleada policial.
NOTICIAS RELACIONADAS







