La idea de un Tribunal de Cuentas quedó trunca

La controversia llegó a su pico máximo en octubre de 2009, cuando la contadora general de la Municipalidad, Patricia Beltrán de Salido, decidió no avalar el gasto público del municipio. Ante esa situación, el Colegio de Graduados en Ciencias Económicas aconsejó la creación de un Tribunal de Cuentas en la órbita municipal.

De inmediato, dos concejales oficialistas dieron el puntapié inicial. José Franco y Teresa Felipe de Heredia anunciaron la presentación de un proyecto de ordenanza para ese fin.

Las propuestas de los ediles planteaban, cada uno por su lado, el mismo argumento del colegio de contadores respecto de que no es posible que el intendente y el secretario de Hacienda (Silvio Bellomío) sean a su vez jefe de quien los controla (contadora Beltrán).

"Considero que se deben desdoblar las funciones y que el tribunal de cuentas municipal controle al Departamento Ejecutivo y al Concejo Deliberante", dijo Franco en aquel momento. Por su parte, Teresa de Heredia insistió en que la intención era reforzar la transparencia. "La idea es que el municipio rinda cuentas", había señalado. Sin embargo, el tiempo pasó y todo quedó en la nada.

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