Adiós a Hopper, irreductible símbolo de una época

BUSCO MI DESTINO. Su mayor éxito en el cine. ARCHIVO LA GACETA
"BUSCO MI DESTINO". Su mayor éxito en el cine. ARCHIVO LA GACETA
Guillermo Monti
Por Guillermo Monti 30 Mayo 2010
David Lynch preparaba el rodaje de "Blue velvet" cuando el guión cayó en las manos de Dennis Hopper. Lo leyó de un tirón y se apuró a llamar al director. "David -le dijo-, tenés que darme el papel de Frank Booth... ¡Porque yo soy Frank Booth!" Hooper -como no- se hizo con el personaje y compuso uno de esos villanos que marcan épocas en la historia del cine.

Ya no vienen rebeldes del calibre de Dennis Hopper. Rebeldes genuinos, con más de una causa atendible, caprichosos y geniales. Obsesivos con la necesidad de ser fieles a sí mismos. Pudo haber sido otro Jack Nicholson, pero eligió -afortunadamente- ser Hopper. Murió a los 74 años, de cáncer de próstata. Se lo va a extrañar.

En 1969 dirigió, editó y protagonizó "Easy rider" ("Busco mi destino"), mucho más que una road-movie o un himno de la contracultura sesentista. Como pocas películas, "Easy rider" representó el signo de los tiempos. Se metió en el corazón de una generación y lo trasplantó sin escalas al celuloide. Triunfó en Cannes e hizo de Hopper, de Peter Fonda y de Jack Nicholson un club de celebridades; suerte de Rolling Stones del cine. Pero no era, precisamente, lo que le interesaba a Hopper.

Había nacido en Kansas y se formó actoralmente con Lee Strasberg en el Actor?s Studio. Fue amigo de estrellas tan disímiles como Vincent Price, James Dean y John Wayne. Filmó con los mejores y se peleó con (casi) todos. La carrera de Hopper es una endemoniada montaña rusa; una colección de filmes de culto mezclados con películas de clase "B", uno que otro taquillazo y fracasos fenomenales. Pocas filmografías son tan sorprendentemente desparejas, originales... y divertidas.

Es que Hopper renegó siempre de las convenciones. Hasta el día mismo de su muerte. Apareció y desapareció del sistema y de los medios con la precisión del giro de un carrusel. Se casó cinco veces (su segundo matrimonio, con Michelle Philips, duro ¡una semana!), probó todas las clases imaginables de drogas y de alcoholes; fue fotógrafo, pintor y escultor (muy bueno, por cierto). Un verdadero artista integral.

En el monumental desenlace de "Apocalypse Now", Willard lo encuentra junto a Kurtz en medio de la jungla. Hopper era un fotógrafo de guerra, el personaje perfecto en el lugar perfecto. Testigo y protagonista a la vez. ¿Qué mejor ladero para Marlon Brando? Es que Hopper vio y experimentó el horror, y vivió para contarlo. A su manera.

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