El arzobispo Horacio Luis Villalba abandonó la cautela que había observado en los últimos tiempos en Tucumán. Sorprendió la contundencia de su mensaje a algunos dirigentes políticos. A otros, no, en cambio. Villalba, además de titular de la arquidiócesis, es el vicepresidente primero del Episcopado Argentino,
Se entiende, entonces, que haya planteado un duro cuestionamiento a la agenda pública que se construye en los círculos políticos. El es el portavoz de mayor jerarquía de la Iglesia después del cardenal primado Jorge Bergoglio. Y en la relación con el kirchnerismo, las tensiones nunca se aplacaron del todo. Registraron picos de baja y de alza, aunque prevalece esta última tendencia.
Villalba ubicó el debate por el matrimonio gay en el contexto de una crisis de valores morales, y cuestionó que se haya erigido en un tema central del Congreso. El arzobispo, en sintonía con lo predicado por Benedicto XVI el jueves -la celebración de la Virgen de Fátima-, objetó la media sanción de la ley que modifica el Código Civil-. Reafirmó, en consecuencia, la institución del matrimonio heterosexual y el trato que se le asignó en la legislación civil antes de la innovación votada por la Cámara de Diputados.
El planteo del arzobispo enfoca directamente al Senado. Dos de los representantes por Tucumán anunciaron que rechazarán la ley que viene con media sanción: José Cano (UCR) y Sergio Mansilla (oficialista).
Es una pieza más
El tercer voto que aporta Tucumán es el de la senadora Beatriz Rojkés -hoy en Francia-, cuyo pronunciamiento será valorado de distinta manera. Ella, en verdad, está presente en cada especulación que se hace sobre un hipotético alperovichismo sin José, porque lo que haga tendrá impacto electoral. Si fuera positivo, ensamblaría con la mentalidad laicista que prevalece en el Congreso y que se refleja en la libertad de conciencia otorgada por los bloques. De ser negativo, encajaría con el pensamiento de quienes defienden las creencias tradicionales de la sociedad.
Sin embargo, el sitio especializado Parlamentario.com adelantó que Rojkés votará por el sí al matrimonio gay. De esa manera empalmará con la definición afirmativa que tuvo Néstor Kirchner en Diputados. Desde luego, el oficialismo hace números y confía en la sanción definitiva de la norma.
Esa ley no es que una pieza más dentro de la parafernalia electoralista de los K para 2011, y profundiza la política de distancia de la cúpula eclesial que practicaron los K en los últimos siete años. En la Iglesia también toman nota de los encuentros y los desencuentros con la Casa de Gobierno tucumana.
En los ámbitos eclesiásticos cayó muy mal la seca negativa del gobernador José Alperovich a retomar el diálogo con los autoconvocados de la salud, ante el llamado del arzobispo. Destrabar este enredo es obra de la política, por lo que lo razonable sería situar el diferendo en el terreno de la negociación. Hasta que Alperovich no vuelva de Francia se mantendrá el cuadro de huelga y la agitación callejera.
La referencia indiscutible
Que Alperovich permanezca algunos días fuera de Tucumán, no apacigua el clima internista dentro de la Casa de Gobierno. Dos definiciones políticas de alto voltaje motorizaron las expectativas de ocupación de espacios. El adelanto de la elección interna del aparato pejotista para el tramo final de 2010 y la convocatoria a comicios para gobernador en el último domingo de agosto de 2011 funcionan como piso y techo para la dirigencia oficialista.
Dentro de ese esquema, surge con naturalidad la idea de que el gobernador presida el justicialismo, en un año crucial para el futuro de su administración y el de sus colaboradores de distinto nivel. Es impensable que suceda una sublevación en el peronismo bajo la jefatura del gobernador.
El legado intacto
La transformación del justicialismo en partido de gobierno ha hecho que en la práctica opere como herramienta del Estado y no como puente entre este y la sociedad. La profesionalización de los punteros es una muestra de ese fenómeno. Sin dinero del Estado no saben hacer política. Es un legado del menemismo que subsiste intacto, a pesar de los virajes ideológicos que hubo desde el 2000 en adelante. En el mundo legislativo nadie pone en duda el liderazgo de Alperovich. Este, por celular, desde Francia, se asegura que Regino Amado no salga de cauce. Es un hombre confiable. Manzur le había dado la misma tranquilidad.
La proyección de futuro que trazan los más empinados jerarcas del bloque "Tucumán crece" se sustenta en una convicción: Alperovich es el único interlocutor del peronismo hacia adentro y hacia afuera. Es el único que decide sobre la sucesión a la gobernación si no se postula, razona un experimentado político que conoce la trastienda del poder provincial.
El ministro de Salud Pública de la Nación, Juan Luis Manzur, no seduce a los legisladores oficialistas. El vicegobernador en uso de licencia pierde puntos en el ranking interno. Tampoco se juegan por una eventual postulación de Beatriz Rojkés a la gobernación.
Entre los legisladores oficialistas existe conciencia de que el ala política del Gobierno pretende ganar posiciones a su costa y genera acciones en esa dirección. Coinciden, además, en que la dinámica del proceso actual no debe apartar al alperovichismo de su meta actual, que no es otro que retener la gobernación y otras palancas del poder político en Tucumán.
El operativo reeleccionista que lanzó el matrimonio presidencial enfrió los ánimos más exaltados. En su provincia natal, Néstor Kirchner anunció el viernes que ponía en marcha su cruzada por el retorno a la Casa Rosada. Cualquiera puede tener un tropiezo, dijo en referencia al revés electoral del 28 de junio de 2009.
Oponerse´ a los proyectos de los K no parece estar dentro de los planes alperovichistas. Más aún, toda la estrategia parlamentaria de los diputados y senadores leales está ordenada a satisfacer los intereses políticos de la Casa Rosada. La senadora Rojkés es la vicepresidenta segunda del partido gobernante, por cual está descartada cualquier herejía.
Aun bordeando el filo de la cornisa en la controvertida discusión por el matrimonio gay, esa política no se desbarrancó. La pertenencia al club de los gobernadores exige lealtades, a cambio de la refinanciación de las deudas públicas provinciales. Ahora bien, el decurso del período posterior al Mundial de Fútbol sincerará los posicionamientos.
Se entiende, entonces, que haya planteado un duro cuestionamiento a la agenda pública que se construye en los círculos políticos. El es el portavoz de mayor jerarquía de la Iglesia después del cardenal primado Jorge Bergoglio. Y en la relación con el kirchnerismo, las tensiones nunca se aplacaron del todo. Registraron picos de baja y de alza, aunque prevalece esta última tendencia.
Villalba ubicó el debate por el matrimonio gay en el contexto de una crisis de valores morales, y cuestionó que se haya erigido en un tema central del Congreso. El arzobispo, en sintonía con lo predicado por Benedicto XVI el jueves -la celebración de la Virgen de Fátima-, objetó la media sanción de la ley que modifica el Código Civil-. Reafirmó, en consecuencia, la institución del matrimonio heterosexual y el trato que se le asignó en la legislación civil antes de la innovación votada por la Cámara de Diputados.
El planteo del arzobispo enfoca directamente al Senado. Dos de los representantes por Tucumán anunciaron que rechazarán la ley que viene con media sanción: José Cano (UCR) y Sergio Mansilla (oficialista).
Es una pieza más
El tercer voto que aporta Tucumán es el de la senadora Beatriz Rojkés -hoy en Francia-, cuyo pronunciamiento será valorado de distinta manera. Ella, en verdad, está presente en cada especulación que se hace sobre un hipotético alperovichismo sin José, porque lo que haga tendrá impacto electoral. Si fuera positivo, ensamblaría con la mentalidad laicista que prevalece en el Congreso y que se refleja en la libertad de conciencia otorgada por los bloques. De ser negativo, encajaría con el pensamiento de quienes defienden las creencias tradicionales de la sociedad.
Sin embargo, el sitio especializado Parlamentario.com adelantó que Rojkés votará por el sí al matrimonio gay. De esa manera empalmará con la definición afirmativa que tuvo Néstor Kirchner en Diputados. Desde luego, el oficialismo hace números y confía en la sanción definitiva de la norma.
Esa ley no es que una pieza más dentro de la parafernalia electoralista de los K para 2011, y profundiza la política de distancia de la cúpula eclesial que practicaron los K en los últimos siete años. En la Iglesia también toman nota de los encuentros y los desencuentros con la Casa de Gobierno tucumana.
En los ámbitos eclesiásticos cayó muy mal la seca negativa del gobernador José Alperovich a retomar el diálogo con los autoconvocados de la salud, ante el llamado del arzobispo. Destrabar este enredo es obra de la política, por lo que lo razonable sería situar el diferendo en el terreno de la negociación. Hasta que Alperovich no vuelva de Francia se mantendrá el cuadro de huelga y la agitación callejera.
La referencia indiscutible
Que Alperovich permanezca algunos días fuera de Tucumán, no apacigua el clima internista dentro de la Casa de Gobierno. Dos definiciones políticas de alto voltaje motorizaron las expectativas de ocupación de espacios. El adelanto de la elección interna del aparato pejotista para el tramo final de 2010 y la convocatoria a comicios para gobernador en el último domingo de agosto de 2011 funcionan como piso y techo para la dirigencia oficialista.
Dentro de ese esquema, surge con naturalidad la idea de que el gobernador presida el justicialismo, en un año crucial para el futuro de su administración y el de sus colaboradores de distinto nivel. Es impensable que suceda una sublevación en el peronismo bajo la jefatura del gobernador.
El legado intacto
La transformación del justicialismo en partido de gobierno ha hecho que en la práctica opere como herramienta del Estado y no como puente entre este y la sociedad. La profesionalización de los punteros es una muestra de ese fenómeno. Sin dinero del Estado no saben hacer política. Es un legado del menemismo que subsiste intacto, a pesar de los virajes ideológicos que hubo desde el 2000 en adelante. En el mundo legislativo nadie pone en duda el liderazgo de Alperovich. Este, por celular, desde Francia, se asegura que Regino Amado no salga de cauce. Es un hombre confiable. Manzur le había dado la misma tranquilidad.
La proyección de futuro que trazan los más empinados jerarcas del bloque "Tucumán crece" se sustenta en una convicción: Alperovich es el único interlocutor del peronismo hacia adentro y hacia afuera. Es el único que decide sobre la sucesión a la gobernación si no se postula, razona un experimentado político que conoce la trastienda del poder provincial.
El ministro de Salud Pública de la Nación, Juan Luis Manzur, no seduce a los legisladores oficialistas. El vicegobernador en uso de licencia pierde puntos en el ranking interno. Tampoco se juegan por una eventual postulación de Beatriz Rojkés a la gobernación.
Entre los legisladores oficialistas existe conciencia de que el ala política del Gobierno pretende ganar posiciones a su costa y genera acciones en esa dirección. Coinciden, además, en que la dinámica del proceso actual no debe apartar al alperovichismo de su meta actual, que no es otro que retener la gobernación y otras palancas del poder político en Tucumán.
El operativo reeleccionista que lanzó el matrimonio presidencial enfrió los ánimos más exaltados. En su provincia natal, Néstor Kirchner anunció el viernes que ponía en marcha su cruzada por el retorno a la Casa Rosada. Cualquiera puede tener un tropiezo, dijo en referencia al revés electoral del 28 de junio de 2009.
Oponerse´ a los proyectos de los K no parece estar dentro de los planes alperovichistas. Más aún, toda la estrategia parlamentaria de los diputados y senadores leales está ordenada a satisfacer los intereses políticos de la Casa Rosada. La senadora Rojkés es la vicepresidenta segunda del partido gobernante, por cual está descartada cualquier herejía.
Aun bordeando el filo de la cornisa en la controvertida discusión por el matrimonio gay, esa política no se desbarrancó. La pertenencia al club de los gobernadores exige lealtades, a cambio de la refinanciación de las deudas públicas provinciales. Ahora bien, el decurso del período posterior al Mundial de Fútbol sincerará los posicionamientos.







