22 Abril 2003 Seguir en 
Un animal suelto causó un grave accidente en el que tres personas murieron y otras tres resultaron seriamente heridas. Al menos dos personas más sufrieron golpes leves, según se informó.
Poco antes de las 7, el ingeniero agrónomo Eduardo Rojas, de 65 años, conducía su camioneta Nissan 4x4 hacia el sur por la autopista Tucumán-Famaillá cuando, a la altura del río Colorado, chocó de frente contra el Fiat Duna que guiaba Julio Argañaraz.
La violencia del impacto hizo que Argañaraz y los pasajeros María Mercedes Romano, de 40 años, y su padre Julio Romano, de 62, murieran instantáneamente.
En el auto, que sería un remise "pirata", viajaban también Presentación Costilla de Zelaya, su hija Paola Zelaya, de 25 años, y su sobrina Elena García de Zelaya. Las mujeres y Rojas fueron internados. Este sufrió politraumatismo nasal y ocular, con golpes en el costado derecho de la cara.
Unos de los conductores, posiblemente Rojas, se cruzó de carril para esquivar a una yegua que yacía en el medio de la ruta (que, esa altura, tiene una sola trocha).
"A esa hora había mucha neblina y es una zona muy oscura; tal vez no vieron el animal", explicó el subcomisario Ramón Concha, jefe de la comisaría de La Reducción.
La yegua, que estaba preñada, había sido atropellada sobre el puente del río Colorado, a unos 60 metros de donde chocaron los dos vehículos. Allí sólo quedaron vidrios y restos de un paragolpes plástico de color gris, pero se desconoce qué tipo de rodado es el que chocó al equino.
En cadena
El animal fue arrollado nuevamente, y terminó ubicado 50 metros hacia el norte de donde se produjo el choque. A un costado del puente quedó el potrillito nonato de la yegua.
Fueron varios los vehículos que, debido a las condiciones climáticas y a la velocidad, arrollaron a la yegua. Uno de ellos fue otro Fiat Duna (blanco) que, desde Monteros, conducía Fabián Trejo. El auto sufrió algunos daños menores, yuna tía del conductor recibió golpes leves en la cabeza. Trejo, horrorizado por la escena de los tres cuerpos en la ruta, no quiso hacer comentarios.
También un minibús pasó por encima de la yegua, cinco minutos antes de la tragedia. El parabrisas y los laterales del vehículo quedaron bañados en sangre del animal. El conductor, Orlando Zerrizuela, sufrió algunos golpes, pero no hizo falta que lo internaran.
Algunos de los pasajeros del minibús les hicieron señas a varios automovilistas pero, aparentemente, los que protagonizaron el choque no lograron advertir su presencia, según dijo José, quien no pudo aportar demasiados detalles porque estaba muy impresionado.
Las víctimas mortales eran oriundas de Simoca, al igual que las mujeres heridas. María Mercedes Romano, según se supo, vivía en Buenos Aires y había viajado a Tucumán para pasar Semana Santa con su familia. A esa hora se dirigían al aeropuerto.
Otro choque
El domingo alrededor de las 22, una combi embistió a un caballo suelto en la misma autopista, pero a la altura de la calle Jujuy, en el acceso sur a la capital tucumana. El conductor, cuyo nombre no se proporcionó, sufrió algunos cortes cuando el parabrisas estalló en pedazos. En la autopista es frecuente ver animales sueltos. LA GACETA contó tres caballos en el trayecto de 32 kilómetros que hay entre la capital y el lugar del trágico accidente.
Poco antes de las 7, el ingeniero agrónomo Eduardo Rojas, de 65 años, conducía su camioneta Nissan 4x4 hacia el sur por la autopista Tucumán-Famaillá cuando, a la altura del río Colorado, chocó de frente contra el Fiat Duna que guiaba Julio Argañaraz.
La violencia del impacto hizo que Argañaraz y los pasajeros María Mercedes Romano, de 40 años, y su padre Julio Romano, de 62, murieran instantáneamente.
En el auto, que sería un remise "pirata", viajaban también Presentación Costilla de Zelaya, su hija Paola Zelaya, de 25 años, y su sobrina Elena García de Zelaya. Las mujeres y Rojas fueron internados. Este sufrió politraumatismo nasal y ocular, con golpes en el costado derecho de la cara.
Unos de los conductores, posiblemente Rojas, se cruzó de carril para esquivar a una yegua que yacía en el medio de la ruta (que, esa altura, tiene una sola trocha).
"A esa hora había mucha neblina y es una zona muy oscura; tal vez no vieron el animal", explicó el subcomisario Ramón Concha, jefe de la comisaría de La Reducción.
La yegua, que estaba preñada, había sido atropellada sobre el puente del río Colorado, a unos 60 metros de donde chocaron los dos vehículos. Allí sólo quedaron vidrios y restos de un paragolpes plástico de color gris, pero se desconoce qué tipo de rodado es el que chocó al equino.
En cadena
El animal fue arrollado nuevamente, y terminó ubicado 50 metros hacia el norte de donde se produjo el choque. A un costado del puente quedó el potrillito nonato de la yegua.
Fueron varios los vehículos que, debido a las condiciones climáticas y a la velocidad, arrollaron a la yegua. Uno de ellos fue otro Fiat Duna (blanco) que, desde Monteros, conducía Fabián Trejo. El auto sufrió algunos daños menores, yuna tía del conductor recibió golpes leves en la cabeza. Trejo, horrorizado por la escena de los tres cuerpos en la ruta, no quiso hacer comentarios.
También un minibús pasó por encima de la yegua, cinco minutos antes de la tragedia. El parabrisas y los laterales del vehículo quedaron bañados en sangre del animal. El conductor, Orlando Zerrizuela, sufrió algunos golpes, pero no hizo falta que lo internaran.
Algunos de los pasajeros del minibús les hicieron señas a varios automovilistas pero, aparentemente, los que protagonizaron el choque no lograron advertir su presencia, según dijo José, quien no pudo aportar demasiados detalles porque estaba muy impresionado.
Las víctimas mortales eran oriundas de Simoca, al igual que las mujeres heridas. María Mercedes Romano, según se supo, vivía en Buenos Aires y había viajado a Tucumán para pasar Semana Santa con su familia. A esa hora se dirigían al aeropuerto.
Otro choque
El domingo alrededor de las 22, una combi embistió a un caballo suelto en la misma autopista, pero a la altura de la calle Jujuy, en el acceso sur a la capital tucumana. El conductor, cuyo nombre no se proporcionó, sufrió algunos cortes cuando el parabrisas estalló en pedazos. En la autopista es frecuente ver animales sueltos. LA GACETA contó tres caballos en el trayecto de 32 kilómetros que hay entre la capital y el lugar del trágico accidente.
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