El diputado nacional Martín Sabbatella habla muy rápido, como si temiera que el aire se le acabe antes de terminar una idea. Con el mismo ritmo apresurado camina y saluda a los dirigentes que lo esperan en el lobby de un hotel céntrico. Sin embargo, ese andar raudo se corta de manera abrupta cuando se sienta en un sillón para la entrevista. "Tengo cara de cansado, ¿no?", pregunta y se responde. Y otra vez retoma el pulso veloz cuando el grabador se enciende.
"Estamos recorriendo el país, porque hay una necesidad de construir herramientas políticas nuevas. Los partidos tradicionales ya no son lo que se fueron; por lo tanto hay que recordar su historia para nutrirse de lo mejor de ellos. La idea es que, vengas de donde vengas, te puedas sentir cómodo porque hay parte de tu historia que se sintetiza en este nuevo movimiento". Así resume el titular de "Encuentro por la Democracia y la Equidad" el motivo de su visita a Tucumán.
No teme resaltar los logros que, entiende, se deben reconocerse al kirchnerismo. Tampoco escatima en críticas hacia la oposición. "El proceso nacional tiene clarosocuros. Es contradictorio, con cosas muy buenas y cosas muy malas. En 2003 se inició un camino que puso a la Argentina en otra avenida con respecto a la que venía transitando. Eso permitió debatir cosas que en los 90 quisieron clausurar, como el valor de lo público, de la integración regional, de los derechos humanos. Esto generó una agenda interesante que dio, por ejemplo, la Ley de Medios, la asignación universal o la recuperación de las jubilaciones en manos del Estado. Pero al mismo tiempo hay cosas pendientes, como políticas innovadoras en materia de lucha por la transparencia, o de participación ciudadana", ponderó.
"El kirchnerismo inauguró una etapa importante en el país. Pero tiene antídoto y veneno a la vez. Este proceso que vivimos no es más de lo mismo. No es lo mismo relaciones carnales que integración regional. Es mejor, pero es insuficiente", añadió. E inmediatemente hace una aclaración. "Tenemos una relación de absoluta autonomía: no nos sentimos parte del oficialismo. Pero tampoco parte del dispositivo opositor, mucho menos de esa oposición conservadora, que quiere retroceder sobre los pasos positivos dados. Y esa autonomía a nosotros nos permite enfrentar a la derecha con claridad. Y al mismo tiempo interpelar al Gobierno, para que entienda que hay un piso construido que se debe sostener, pero al que le pusieron un techo muy bajo", sostuvo.
Sabbatella se preocupa por aclarar que no piensa en candidaturas ni tampoco en alianzas para 2011. En cambio, considera que la atención debe ponerse en el funcionamiento del Congreso. "Hoy nadie tiene mayoría; y el quórum es una herramienta parlamentaria. Sí creo que debe haber acuerdos, y que se deben respetar. Labor Parlamentaria no es una mesa de café: es una reunión institucional. Hoy tenemos un oficialismo que invita a resignarse a los límites del presente, a aceptar lo que vivimos como lo máximo que se puede hacer; y una oposición que quiere generar tensiones, desgastar y pronosticar hecatombes que después no suceden. No queremos retroceder, como dice la derecha y la oposición conservadora, pero tampoco queremos resignarnos a los límites del presente", sentenció.
"Estamos recorriendo el país, porque hay una necesidad de construir herramientas políticas nuevas. Los partidos tradicionales ya no son lo que se fueron; por lo tanto hay que recordar su historia para nutrirse de lo mejor de ellos. La idea es que, vengas de donde vengas, te puedas sentir cómodo porque hay parte de tu historia que se sintetiza en este nuevo movimiento". Así resume el titular de "Encuentro por la Democracia y la Equidad" el motivo de su visita a Tucumán.
No teme resaltar los logros que, entiende, se deben reconocerse al kirchnerismo. Tampoco escatima en críticas hacia la oposición. "El proceso nacional tiene clarosocuros. Es contradictorio, con cosas muy buenas y cosas muy malas. En 2003 se inició un camino que puso a la Argentina en otra avenida con respecto a la que venía transitando. Eso permitió debatir cosas que en los 90 quisieron clausurar, como el valor de lo público, de la integración regional, de los derechos humanos. Esto generó una agenda interesante que dio, por ejemplo, la Ley de Medios, la asignación universal o la recuperación de las jubilaciones en manos del Estado. Pero al mismo tiempo hay cosas pendientes, como políticas innovadoras en materia de lucha por la transparencia, o de participación ciudadana", ponderó.
"El kirchnerismo inauguró una etapa importante en el país. Pero tiene antídoto y veneno a la vez. Este proceso que vivimos no es más de lo mismo. No es lo mismo relaciones carnales que integración regional. Es mejor, pero es insuficiente", añadió. E inmediatemente hace una aclaración. "Tenemos una relación de absoluta autonomía: no nos sentimos parte del oficialismo. Pero tampoco parte del dispositivo opositor, mucho menos de esa oposición conservadora, que quiere retroceder sobre los pasos positivos dados. Y esa autonomía a nosotros nos permite enfrentar a la derecha con claridad. Y al mismo tiempo interpelar al Gobierno, para que entienda que hay un piso construido que se debe sostener, pero al que le pusieron un techo muy bajo", sostuvo.
Sabbatella se preocupa por aclarar que no piensa en candidaturas ni tampoco en alianzas para 2011. En cambio, considera que la atención debe ponerse en el funcionamiento del Congreso. "Hoy nadie tiene mayoría; y el quórum es una herramienta parlamentaria. Sí creo que debe haber acuerdos, y que se deben respetar. Labor Parlamentaria no es una mesa de café: es una reunión institucional. Hoy tenemos un oficialismo que invita a resignarse a los límites del presente, a aceptar lo que vivimos como lo máximo que se puede hacer; y una oposición que quiere generar tensiones, desgastar y pronosticar hecatombes que después no suceden. No queremos retroceder, como dice la derecha y la oposición conservadora, pero tampoco queremos resignarnos a los límites del presente", sentenció.







