20 Abril 2003 Seguir en 
Dos policías fueron absueltos en un juicio oral y público que se les realizó por haber sido acusado de cometer apremios ilegales (torturas).El 7 de noviembre de 1994, Gabriel Díaz, de Ranchillos, denunció que había sido brutalmente golpeado por el comisario Juan Carlos Morales y por el sargento 1º Orlando Antonio López, quienes prestaban servicios en la comisaría de esa localidad.
Todo empezó cuando la hija del denunciante fue a la seccional para avisar que sus padres se estaban peleando.
Los policías, según la denuncia, llegaron a la vivienda y empezaron a golpear a Díaz, a quien luego se llevaron detenido a la seccional. El hombre, aparentemente en el violento incidente, perdió la visión de un ojo.
Extravío
De la causa se perdieron las fotos que Díaz se hizo sacar, y también algunos de los informes médicos.
Entre otros testimonios, se destacó el de la propia esposa de Díaz, Adriana Cajal, quien contó que su marido fue golpeado a puñetazos y con un látigo en su casa y luego en la comisaría de esa localidad.
El fiscal Manuel López Rougés pidió que ambos policías fueran condenados a 3 años y medio de prisión efectiva cada uno.
El abogado de Roldán, Gustavo Morales, y la defensora oficial Norma Bulacio, que representó a López, solicitaron que sean absueltos porque consideraron que las pruebas obrantes en el expediente no eran suficientes para condenarlos.
Y así lo entendieron los jueces de la Sala V Alfredo Oscar Barrionuevo, Emilio Páez de la Torre y Julio Francisco Silva, quienes, según al acta que leyó el secretario Carlos Sale, resolvieron absolverlos.
Todo empezó cuando la hija del denunciante fue a la seccional para avisar que sus padres se estaban peleando.
Los policías, según la denuncia, llegaron a la vivienda y empezaron a golpear a Díaz, a quien luego se llevaron detenido a la seccional. El hombre, aparentemente en el violento incidente, perdió la visión de un ojo.
Extravío
De la causa se perdieron las fotos que Díaz se hizo sacar, y también algunos de los informes médicos.
Entre otros testimonios, se destacó el de la propia esposa de Díaz, Adriana Cajal, quien contó que su marido fue golpeado a puñetazos y con un látigo en su casa y luego en la comisaría de esa localidad.
El fiscal Manuel López Rougés pidió que ambos policías fueran condenados a 3 años y medio de prisión efectiva cada uno.
El abogado de Roldán, Gustavo Morales, y la defensora oficial Norma Bulacio, que representó a López, solicitaron que sean absueltos porque consideraron que las pruebas obrantes en el expediente no eran suficientes para condenarlos.
Y así lo entendieron los jueces de la Sala V Alfredo Oscar Barrionuevo, Emilio Páez de la Torre y Julio Francisco Silva, quienes, según al acta que leyó el secretario Carlos Sale, resolvieron absolverlos.
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