20 Abril 2003 Seguir en 
"Ahora podemos salir a tomar mate a la vereda y ver cómo juegan los chicos", contó, sin ocultar su satisfacción, Remigia Olivera, una vecina del ahora seguro barrio Seoc II.
Desde hace 20 días, los hastiados vecinos del barrio ubicado en avenida Colón al 2.200, recuperaron las calles y tomaron las riendas de la situación. "Había robos todos los días, a cualquier hora y de todo tipo. La Policía nunca nos dio ?bolilla? y cuando llamábamos, si lográbamos que atendieran el teléfono, no aparecía nadie", aseguró Daniel Rivero, uno de los promotores de la idea de cuidarse a sí mismo y de ir buscando el apoyo del Estado.
Hace aproximadamente un mes, 50 de las 408 familias del barrio se reunieron por primera vez. "Pensábamos contratar vigilancia privada; estuvimos averiguando qué era lo mejor y los precios, hasta que nos dimos cuenta de que era demasiado caro. Entonces decidimos armar nuestra propia cuadrilla", agregó Rivero.
Cada una de las 50 familias debe aportar $ 20 por mes, y con ello se compraron gorras, silbatos, capas para lluvia, botas, cachiporras y dos poderosos reflectores. El pago de la cuota y las rendiciones quedan asentadas en planillas a las que cualquier vecino puede acceder.
Tres vecinos que están desocupados recorren entre las 15 y las 8 del día siguiente, repartidos en dos turnos, la cruz que forman las calles Magallanes y Baltazar Aguirre, y reciben una paga de $ 300 mensuales que les ayuda a sobrellevar su difícil situación. Quienes no pueden pagar su cuota mensual, tienen la opción de cubrir los descansos de los vigilantes.
Ahora, la comisión está por incorporar a un cuarto hombre para cubrir la seguridad las 24 horas del día.
Otros caminos
"Es impresionante, pero desde que empezamos no hubo un solo robo. Los delincuentes, que pasaban todos los días por acá, porque es un paso obligado, desaparecieron y van por algún otro lado", dijo, eufórica, Carmen Centeno. A ella le robaron hace dos meses la moto de la puerta de su casa, y al contarlo, varios vecinos se sumaron con sus propias historias.
A un hombre le vaciaron la casa a la siesta, aparentemente usando un carro tirado por caballos; y a un vecino que trabaja en la Policía le robaron la casa dos veces.
Atilio Ibáñez contó que a una amiguita de sus hijos le pusieron un cuchillo en el cuello y le cortaron la cadenita que tenía, mientras jugaba en la vereda, a plena luz del día.
"Ahora esas cosas no están pasando, y queremos ser más claros en el mensaje. Por eso vamos a poner carteles indicando que acá hay seguridad vecinal", dijo Ibáñez. Los vecinos, según Rivero, le informaron a la Policía sobre su decisión de formar patrullas, pero no tuvieron ninguna respuesta. "Queremos que nos tengan en cuenta, que sepan que si los llamamos es por algo serio, y que vengan", señaló.
Desde un primer momento los vecinos decidieron que los rondines no usarían armas. "Nuestra tarea es prevenir el delito y no podemos exponernos; para eso está la Policía", dijo uno de los vigilantes. Los vecinos esperan que el resto del barrio imite su ejemplo, y que organicen sus propias comisiones de seguridad.
Vigilancia armada en barrio El Bosque
Una cuadrilla de diez hombres desocupados del barrio El Bosque protegen a los vecinos de diez cuadras, y por ello reciben una paga semanal. Usan armas y se exponen, pero lograron reducir notablemente la cantidad de robos y arrebatos nocturnos. Ellos trabajan en conjunto con efectivos de la comisaría 6ª, que, además de patrullar la zona, asisten cuando se los necesita.
Juan Carlos Antonelli, uno de los organizadores de la vigilancia vecinal, comentó que la cercanía con "La Bombilla" los convertía en un blanco fácil de todo tipo de ataques.
Desde hace dos meses, algunos de los vecinos de las manzanas comprendidas por las calles Asunción, 12 de Octubre, Lucas Córdoba al 1.200 y 1.300, Chile y Uruguay del 1.500 al 1.700, pagan $ 1 por día para tener vigilancia entre las 23 y las 7 del día siguiente.
"Varias veces los muchachos sacaron a tiros a los delincuentes, y hasta uno de ellos fue herido de una cuchillada en la mano", contó Antonelli.El problema que tienen ahora es que de día, cuando no hay vigilantes, reciben ataques que parecen ser en represalia. Los vecinos están tratando de resolver ese problema, y estiman que con la presencia de gente que percibe planes sociales podrían estar protegidos durante el día. "Lo que sí es seguro es que vamos a tener que ver bien quién viene", dijo Antonelli.
Desde hace 20 días, los hastiados vecinos del barrio ubicado en avenida Colón al 2.200, recuperaron las calles y tomaron las riendas de la situación. "Había robos todos los días, a cualquier hora y de todo tipo. La Policía nunca nos dio ?bolilla? y cuando llamábamos, si lográbamos que atendieran el teléfono, no aparecía nadie", aseguró Daniel Rivero, uno de los promotores de la idea de cuidarse a sí mismo y de ir buscando el apoyo del Estado.
Hace aproximadamente un mes, 50 de las 408 familias del barrio se reunieron por primera vez. "Pensábamos contratar vigilancia privada; estuvimos averiguando qué era lo mejor y los precios, hasta que nos dimos cuenta de que era demasiado caro. Entonces decidimos armar nuestra propia cuadrilla", agregó Rivero.
Cada una de las 50 familias debe aportar $ 20 por mes, y con ello se compraron gorras, silbatos, capas para lluvia, botas, cachiporras y dos poderosos reflectores. El pago de la cuota y las rendiciones quedan asentadas en planillas a las que cualquier vecino puede acceder.
Tres vecinos que están desocupados recorren entre las 15 y las 8 del día siguiente, repartidos en dos turnos, la cruz que forman las calles Magallanes y Baltazar Aguirre, y reciben una paga de $ 300 mensuales que les ayuda a sobrellevar su difícil situación. Quienes no pueden pagar su cuota mensual, tienen la opción de cubrir los descansos de los vigilantes.
Ahora, la comisión está por incorporar a un cuarto hombre para cubrir la seguridad las 24 horas del día.
Otros caminos
"Es impresionante, pero desde que empezamos no hubo un solo robo. Los delincuentes, que pasaban todos los días por acá, porque es un paso obligado, desaparecieron y van por algún otro lado", dijo, eufórica, Carmen Centeno. A ella le robaron hace dos meses la moto de la puerta de su casa, y al contarlo, varios vecinos se sumaron con sus propias historias.
A un hombre le vaciaron la casa a la siesta, aparentemente usando un carro tirado por caballos; y a un vecino que trabaja en la Policía le robaron la casa dos veces.
Atilio Ibáñez contó que a una amiguita de sus hijos le pusieron un cuchillo en el cuello y le cortaron la cadenita que tenía, mientras jugaba en la vereda, a plena luz del día.
"Ahora esas cosas no están pasando, y queremos ser más claros en el mensaje. Por eso vamos a poner carteles indicando que acá hay seguridad vecinal", dijo Ibáñez. Los vecinos, según Rivero, le informaron a la Policía sobre su decisión de formar patrullas, pero no tuvieron ninguna respuesta. "Queremos que nos tengan en cuenta, que sepan que si los llamamos es por algo serio, y que vengan", señaló.
Desde un primer momento los vecinos decidieron que los rondines no usarían armas. "Nuestra tarea es prevenir el delito y no podemos exponernos; para eso está la Policía", dijo uno de los vigilantes. Los vecinos esperan que el resto del barrio imite su ejemplo, y que organicen sus propias comisiones de seguridad.
Una cuadrilla de diez hombres desocupados del barrio El Bosque protegen a los vecinos de diez cuadras, y por ello reciben una paga semanal. Usan armas y se exponen, pero lograron reducir notablemente la cantidad de robos y arrebatos nocturnos. Ellos trabajan en conjunto con efectivos de la comisaría 6ª, que, además de patrullar la zona, asisten cuando se los necesita.
Juan Carlos Antonelli, uno de los organizadores de la vigilancia vecinal, comentó que la cercanía con "La Bombilla" los convertía en un blanco fácil de todo tipo de ataques.
Desde hace dos meses, algunos de los vecinos de las manzanas comprendidas por las calles Asunción, 12 de Octubre, Lucas Córdoba al 1.200 y 1.300, Chile y Uruguay del 1.500 al 1.700, pagan $ 1 por día para tener vigilancia entre las 23 y las 7 del día siguiente.
"Varias veces los muchachos sacaron a tiros a los delincuentes, y hasta uno de ellos fue herido de una cuchillada en la mano", contó Antonelli.El problema que tienen ahora es que de día, cuando no hay vigilantes, reciben ataques que parecen ser en represalia. Los vecinos están tratando de resolver ese problema, y estiman que con la presencia de gente que percibe planes sociales podrían estar protegidos durante el día. "Lo que sí es seguro es que vamos a tener que ver bien quién viene", dijo Antonelli.
Lo más popular
Ranking notas premium







