Tragedia e ironía van de la mano

Análisis. Por Ulf Mauder - Agencia DPA

11 Abril 2010
MOSCU.- Los restos del Tupolev TU-154 cubrían parte del bosque situado en las cercanías de la ciudad de Smolensk, en el oeste de Rusia. El presidente polaco Lech Kaczynski, uno de los mayores críticos del primer ministro de Rusia, Vladimir Putin, quería recordar en Katyn a las decenas de miles de víctimas polacas de la masacre soviética hace 70 años. Pero encontró la muerte cerca de un lugar marcado por la tragedia para su país. El fuerte impacto que tuvo la catástrofe quedó de manifiesto no sólo entre los polacos, sino también entre los rusos, cuyo presidente Dmitri Medvedev, visiblemente consternación, habló de la tragedia en un discurso televisado dirigido al pueblo polaco. También Rusia celebrará mañana un día de luto nacional.

Es el trágico final de una semana decisiva para Polonia: el viernes, Rusia y la Unión Europea inauguraron el ducto del Báltico Nord Stream. A Kaczynski le hubiera gustado impedir la construcción del gasoducto que une Rusia y Lubmin, Alemania. Lo consideraba un nuevo instrumento de poder y medio de presión política de Moscú, ciudad que nunca visitó. Muchos rusos recuerdan que Kaczynski impidió durante mucho tiempo la reanudación de las conversaciones entre Rusia y la Unión Europea. Pero ninguna disputa fue tan duradera como los enfrentamientos en torno a la historia común. En la conmemoración del 70 aniversario de la invasión alemana contra Polonia en la zona occidental polaca en torno a Gdansk, Kaczynski arremetió contra su invitado, Putin. Cuando los soldados polacos aún resistían el ataque alemán, el ejército rojo aprovechó para entrar en el país por el este el 17 de septiembre de 1939. "Ese día Polonia recibió una puñalada por la espalda", dijo.

Putin utilizó últimamente un tono conciliador con Polonia, entre otras cosas en aras de la posible cooperación económica. El miércoles se reunió con su par polaco, Donald Tusk, en Katyn, y su apretón de manos fue un histórico gesto de reconciliación. Kaczynski lo rechazó, como lo hizo en 2007 en su primera visita a Katyn. Ahora, Putin y Tusk se reencontrarán cerca del trágicamente simbólico e histórico lugar. El destino quiso que Putin, ex jefe de los servicios secretos rusos, dirija ahora una investigación para esclarecer las causas del accidente.

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