05 Abril 2010 Seguir en 
VENTERSDORP.- El presidente, Jacob Zuma, instó ayer a la calma tras el asesinato del líder de extrema derecha Eugene Terreblanche en una supuesta disputa salarial con trabajadores negros, que avivó los temores de odio racial. Zuma, cuya prioridad es atraer a los afrikaners (grupo étnico de origen germánico, también llamados bóers, afrikaanders u holandeses del Cabo), dijo que se trató de un "acto terrible", y pidió a los sudafricanos "no permitir que agentes provocadores se aprovechen de esta situación incitando o alimentando el odio racial". También llamó a los dirigentes políticos a la unidad política y a ser "responsables" en sus declaraciones. (DPA)







