24 Abril 2002 Seguir en 
Cansado de los insultos que recibía, Miguel Osvaldo Pastrana reaccionó e intentó defenderse. Atacó a quienes lo agredían y, aparentemente, iba ganando la pelea hasta que recibió una puñalada mortal en el tórax. El hombre cayó desvanecido al piso y murió poco después. Otros dos amigos que estaban con él también fueron heridos y uno de ellos permanece internado en el hospital Centro de Salud, con un pulmón perforado.
El hecho ocurrió la noche del domingo, en Villa 9 de Julio. A raíz del ataque, la Policía detuvo a un hombre identificado como Darío Sosa, pero el caso aún no está totalmente esclarecido, según denunciaron los familiares de la víctima.
Pastrana, de 36 años, había salido de su casa, en calle Nueva México al 400, a comprar cigarrillos junto con sus amigos Juan Acuña y Rubén Ortega. "Cuando estábamos por llegar, los propietarios del bar nos empezaron a insultar; ellos se creen los dueños del barrio porque tienen plata", relató Ortega. Aparentemente Pastrana reaccionó, y comenzaron a pelear. "Ya habíamos tenido problemas con ellos, pero es el único lugar donde se puede comprar algo a esa hora", relató el testigo.
Luego de que Pastrana y Acuña cayeron heridos (este último recibió un profundo puntazo), los atacantes se desbandaron y dejaron a las víctimas tiradas. Pastrana, quien trabajaba como metalúrgico, murió antes de llegar al hospital. A Ortega también debieron atenderlo, ya que había recibido un ladrillazo en la boca del estómago.
Antonia Pérez, esposa de la víctima, estaba desesperada. "Tengo ocho hijos y no sé cómo voy a hacer para darles de comer. Mi marido ganaba $300 y yo trabajo como empleada doméstica, pero no me va a alcanzar. No puede ser que me lo hayan matado de esta forma", dijo llorando.
Varios vecinos aseguraron que Pastrana era un excelente hombre, muy trabajador. "Alguien llegó a decir que habían pretendido asaltar el negocio, pero eso es una locura. Miguel no tiene antecedentes, y tampoco estaba armado", afirmaron. Ellos se quejaron de que sólo haya un detenido por el hecho. "Había varios tipos y, además, alguien le dio el cuchillo al asesino", dijeron. El caso está en manos del fiscal II de Instrucción Carlos Albaca.
El hecho ocurrió la noche del domingo, en Villa 9 de Julio. A raíz del ataque, la Policía detuvo a un hombre identificado como Darío Sosa, pero el caso aún no está totalmente esclarecido, según denunciaron los familiares de la víctima.
Pastrana, de 36 años, había salido de su casa, en calle Nueva México al 400, a comprar cigarrillos junto con sus amigos Juan Acuña y Rubén Ortega. "Cuando estábamos por llegar, los propietarios del bar nos empezaron a insultar; ellos se creen los dueños del barrio porque tienen plata", relató Ortega. Aparentemente Pastrana reaccionó, y comenzaron a pelear. "Ya habíamos tenido problemas con ellos, pero es el único lugar donde se puede comprar algo a esa hora", relató el testigo.
Luego de que Pastrana y Acuña cayeron heridos (este último recibió un profundo puntazo), los atacantes se desbandaron y dejaron a las víctimas tiradas. Pastrana, quien trabajaba como metalúrgico, murió antes de llegar al hospital. A Ortega también debieron atenderlo, ya que había recibido un ladrillazo en la boca del estómago.
Antonia Pérez, esposa de la víctima, estaba desesperada. "Tengo ocho hijos y no sé cómo voy a hacer para darles de comer. Mi marido ganaba $300 y yo trabajo como empleada doméstica, pero no me va a alcanzar. No puede ser que me lo hayan matado de esta forma", dijo llorando.
Varios vecinos aseguraron que Pastrana era un excelente hombre, muy trabajador. "Alguien llegó a decir que habían pretendido asaltar el negocio, pero eso es una locura. Miguel no tiene antecedentes, y tampoco estaba armado", afirmaron. Ellos se quejaron de que sólo haya un detenido por el hecho. "Había varios tipos y, además, alguien le dio el cuchillo al asesino", dijeron. El caso está en manos del fiscal II de Instrucción Carlos Albaca.







