23 Marzo 2010 Seguir en 
En el mundo de la música hay sensaciones inexplicables y sumamente agradables. El sonido de un saxo, los redobles de una batería y los acordes de una guitarra, sumados a los graves sonidos de un contrabajo, están destinados deleitar a los amantes del jazz, sobre todo si están bien interpretados. Tal fue el caso del centenar de espectadores que concurrió al MUNT para escuchar a Mediterranean Jazz, el grupo dirigido por el saxofonista y flautista Ricardo Bujaldón. La banda recorrió viejas joyas del jazz y la bossa nova.
"All of me" y "My funny Valentine" sirvieron como preludio de una noche especial, llena de solos e improvisaciones de la mano de los músicos Germán Siman (de Córdoba) en batería, y los locales Bernardo Efrom en contrabajo y Julio González Goytia en guitarra. El proyecto recorre las provincias del interior y suma músicos de jazz de cada una de ellas para tocar. Sonaron los clásicos "Days of wine and roses", "Black orpheus" y "On the sunny side of the street" sin dar respiro al público, que acompañó con palmas, moviendo la cabeza o los pies.
"Tucumán tiene un montón de cosas, desde orquestas sinfónicas hasta grandes músicos. Me he sentido muy bien tocando y me ha gustado esta proximidad con músicos tucumanos. El proyecto pasó por Córdoba, Mendoza y Catamarca, queremos que los músicos del interior tengamos la oportunidad de tocar en otro circuito. De que no sólo hay que tocar en Buenos Aires y ahí termina la cosa", afirmó Bujaldón. "El jazz tiene cierta fraternidad, es el hecho de tocar la música muy del corazón. No es sólo seguir la partitura, sino improvisar y crear", agregó.
Pasada una hora y media de recital, se escuchó "Misty" y "Blue". Así se despidieron los músicos, abrazados y ovacionados. "Fue un honor tocar con él, es un músico excelente y muy divertido. Le gusta hablar con nosotros y con el público, pero es muy serio a la hora de interpretar", apuntó González Goytia.
El saxofonista destacó la actitud del público de quedarse después del concierto, y afirmó que es la clase de gestos que ennoblecen la actividad artística.
"All of me" y "My funny Valentine" sirvieron como preludio de una noche especial, llena de solos e improvisaciones de la mano de los músicos Germán Siman (de Córdoba) en batería, y los locales Bernardo Efrom en contrabajo y Julio González Goytia en guitarra. El proyecto recorre las provincias del interior y suma músicos de jazz de cada una de ellas para tocar. Sonaron los clásicos "Days of wine and roses", "Black orpheus" y "On the sunny side of the street" sin dar respiro al público, que acompañó con palmas, moviendo la cabeza o los pies.
"Tucumán tiene un montón de cosas, desde orquestas sinfónicas hasta grandes músicos. Me he sentido muy bien tocando y me ha gustado esta proximidad con músicos tucumanos. El proyecto pasó por Córdoba, Mendoza y Catamarca, queremos que los músicos del interior tengamos la oportunidad de tocar en otro circuito. De que no sólo hay que tocar en Buenos Aires y ahí termina la cosa", afirmó Bujaldón. "El jazz tiene cierta fraternidad, es el hecho de tocar la música muy del corazón. No es sólo seguir la partitura, sino improvisar y crear", agregó.
Pasada una hora y media de recital, se escuchó "Misty" y "Blue". Así se despidieron los músicos, abrazados y ovacionados. "Fue un honor tocar con él, es un músico excelente y muy divertido. Le gusta hablar con nosotros y con el público, pero es muy serio a la hora de interpretar", apuntó González Goytia.
El saxofonista destacó la actitud del público de quedarse después del concierto, y afirmó que es la clase de gestos que ennoblecen la actividad artística.
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