La fórmula que nunca falla

"El mago de Oz" y "Caperucita roja y el lobo bueno" subieron a escena el fin de semana y conquistaron los aplausos y las risas de un público heterogéneo.

22 Marzo 2010
El domingo a la tarde grandes y chicos esperaban, entre golosinas y conversaciones, el comienzo de la función de "El mago de Oz". De repente se escucharon unos gritos afuera de la sala y entraron dos cronopios, algo así como unos duendes barbudos y vestidos de verde, que pasaron entre el público y subieron al escenario. Esto no es una película en 3D y el sonido no es Dolby. Es teatro infantil hecho a pulmón y con ingenio.
Durante el fin de semana el grupo teatral El Circo, celebrando sus 23 años sobre las tarimas, puso en escena tres grandes clásicos del teatro para toda la familia. "El Jettatore", destacada obra nacional, "Caperucita roja y el lobo bueno" y "El mago de Oz", clásicos de la literatura infantil, entretuvieron a un fiel público que no mezquinó risas ni aplausos para el grupo de actores.
El teatro infantil tiene sus características particulares, en las que se destaca que los chicos no saben sobre códigos de comportamiento. Por ejemplo, no dudan en conversar con los actores en el escenario, riéndose de sus chistes o dándoles alguna respuesta cuando no hay pregunta. De este modo, no es de extrañar que cuando comenzó la función de "El mago de Oz" y se anticipó que la historia trata sobre una niña llamada Estefanía (Dorothy en el libro de L. Frank Baum) alguien del público gritó que sí la conocía, que era su compañera del colegio.
Además del humor y de las risas naturales que nacen entre los diálogos de los actores y las ocurrentes respuestas del público, las funciones que se ofrecieron el sábado y el domingo en el Teatro de la Paz lograron atrapar a grandes y chicos, entre modernos intertextos y clásicas bromas. Aunque las adaptaciones respetaron buena parte de las historias originales, de vez en cuando había uno que otro chiste que le agregaba cierta actualidad a las obras. Como cuando comparaban a las cronopios con los hobbits de Tolkien o como cuando el Hombre de Hojalata mostraba unos pasos que aprendió viendo "Casi Angeles". Así, con mucho ingenio de parte del grupo El Circo, poca escenografía y toda la imaginación de los chicos, la sala se llenó de risas, aplausos y miradas de sorpresa o alegría, que demostraron que no se necesita ni de una megaproducción ni de mucha tecnología para atraer a los más chiquitos. Ellos saben reírse de las morisquetas bien hechas y disfrutan las canciones agradables.

Un clásico del domingo

CONFIANZA.- "A la agrupación El Circo la conocí el año pasado de casualidad y me encantó; por eso decidí volver cuando supe que hacían esta función", comentó Marcela, mamá Candela. La nena aportó: "no le tengo miedo al león, le di la mano".

LINDO ESPECTACULO.- "Muy lindo, hermoso. Y a los chicos también les gustó mucho; es algo lindo para que vean y puedan entretenerse y no quedarse en la casa", dijo María, mientras sus hijos salían apurados a comprar golosinas y unas gaseosas.

MORALEJA.- "Los traigo seguido al teatro, me gusta porque en general son historias con algún mensaje o moraleja. Además, en el teatro es como que entienden mejor", reflexionó Melanie, mientras su sobrina, Maite, no dudaba en afirmar que lo había disfrutado.

Habitués.- "Siempre venimos al teatro, desde que eran bien chiquitos; nos encanta a los tres. El viene desde que nació más o menos", empieza Magie Figueroa, abuela de Ezequiel y de Guadalupe.  "Me acuerdo que el año pasado fuimos a ver una obra al Teatro Alberdi y hubo un problema con el sonido. Algunas personas protestaban, pero la verdad es que era un gran espectáculo, en el que se notaba que habían trabajado mucho; creo que hay que aprender a apreciar el esfuerzo con el que se hacen las obras", destacó.

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