LA GACETA/JORGE OLMOS SGROSSO
21 Marzo 2010 Seguir en 
A no quejarse, porque después la vamos a extrañar. Cuando la seca, el polvo y el hollín de la zafra se confabulen para inundar la provincia con estornudos y alergias, tal como ocurre siempre en otoño y en invierno, más de uno va a añorar los días de lluvia. El verano se despidió húmedo y pegajoso y los que saben dicen que lloverá un poco más ¡Entonces, a disfrutar bajo el agua!







