Ideas urbanísticas sobre la ciudad

21 Marzo 2010
Suele ocurrir con alguna frecuencia en Tucumán que el árbol nos impide ver el bosque. En ese caso, es necesario tomar distancia para poder observar el conjunto y así tener una visión más amplia. Podremos ver los otros ejemplares (o verdades) y no permaneceremos encerrados en una idea. Es como observar una obra de arte. Se recomienda dar unos pasos hacia atrás para poder apreciarla mejor. También sucede que una persona que proviene de otra geografía puede ver lo que uno no ve por tener delante ese árbol que nos ciega.

Hace pocos días, publicamos una entrevista a dos referentes de la arquitectura nacional, que integraron el jurado, junto a colegas tucumanos, en el Concurso Nacional de Ideas para la Refuncionalización del ex Banco Nación. En la oportunidad, los profesionales desgranaron algunas consideraciones urbanísticas sobre nuestra ciudad que vale la pena comentar.

Javier Sánchez Gómez y Jorge Moscato señalaron que cada ciudad debería tener su propia idea de la modernización y la arquitectura tomar parte en ese proyecto modernizador. "Al patrimonio -afirmó Sánchez Gómez- hay que poder darle uso; el desafío es que los edificios tienen que ser factibles, de modo contrario, se los abandona. Lo más fácil es congelarlo al patrimonio. Congelarlo todo: eso es hacer la gran Walt Disney". En ese sentido, algunos inmuebles como el Patio Español que está justo enfrente de la sede del ex Banco Nación, fueron reciclados. El imponente edificio inaugurado el 26 de junio de 1911, donde funcionó el Banco Español, fue convertido en un centro de compras en setiembre de 1992. La restauración de la sede se hizo respetando las líneas externas de su arquitectura, pero con una concepción moderna para lograr la funcionalidad comercial.

Consultados acerca de qué ideas urbanísticas propondrían para mejorar la capital tucumana, los arquitectos señalaron que en la zona de la plaza Independencia, completarían los huecos que faltan (por ejemplo, donde estaba la confitería "Los dos gordos", en 24 de Septiembre al 400) y expropiarían el ex cine Plaza. Sugirieron que habría que fortalecer la plaza Independencia porque tiene una gran vitalidad e instalarían puestos de venta de cerveza y de helado que serían provistos por los propios comercios de los alrededores. Una propuesta discutible, por cierto; es difícil imaginar, por ejemplo, lo mismo en la Plaza de Mayo. Por otro lado, destacaron que deberían alimentar las vías de conexión entre la ciudad y el río Salí. "Si vengo a Tucumán, debo poder llegar al río en el que, con seguridad, alguna vez se bañó el general Belgrano", aseveró uno de ellos y agregó que la contaminación del lecho no debería impedir un proyecto de aprovechamiento de la ribera del cauce. Seguramente, un espíritu emprendedor como el de los cordobeses ya hubiese ubicado el lugar donde el creador de la Bandera se bañó para atraer el turismo y lo hubiese dotado de los servicios adecuados.

Respecto del hábito de los tucumanos de comprarnos en los últimos años en forma constante con Salta, provincia que nos ha superado en algunos aspectos, como el turístico, uno de los arquitectos dijo: "Está bien que Salta sea una joyita. Pero ustedes tienen una herencia cultural muy sólida. Hay que recuperar la cultura acumulada de Tucumán. Ustedes tienen la historia, y tienen cuatro universidades".

Justamente, como lo hemos expresado en otras ocasiones en esta columna, los tucumanos debemos mirar nuestra cultura, nuestro pasado, pero para que ello sea posible, primero tenemos que conocerlo. Cuando descubramos la identidad, dejaremos de estar pensando en imitar todo lo foráneo y explotaremos lo que somos. Como decían las abuela mapuches, siempre es bueno mirarse en la propia sombra.

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