18 Marzo 2010 Seguir en 
En 1814, el general José de San Martín era jefe del Ejército del Norte, y tenía su cuartel en San Miguel de Tucumán. El historiador A. J. Pérez Amuchástegui cuenta que el 25 de abril, el militar correntino fue atacado de una afección interior al pecho y vomitó sangre. Al día siguiente, se realizó una junta de los médicos del Ejército. La opinión unánime fue que el general necesitaba una pronta salida para las sierras de Córdoba, donde podía restablecerse, alejándose de la humedad. Mientras llegaba de Buenos Aires la autorización para ese traslado, San Martín fue llevado a la estancia de Rufino Cossio, en La Ramada de Abajo. Partió hacia allí el 28 de abril; el 25 de mayo ya se sentía bastante restablecido. Pero la humedad de la hacienda lo llevó a buscar un lugar más seco en Santiago del Estero. Se suele decir que en la estancia de La Ramada de Abajo, San Martín planificó el cruce de los Andes y que solía sentarse bajo la copa de un imponente algarrobo.
La casa fue declarada monumento histórico en 1954 y de interés provincial en la década de 1970. Sin embargo, la casona de La Ramada de Abajo, Burruyacu, era rescatado del olvido en algún acto del 17 de agosto que evoca el aniversario de la muerte del gran Libertador. Luego de anuncios y promesas incumplidas a lo largo de los lustros, el martes se inauguró un museo en coincidencia con el 198 aniversario de la creación del Regimiento de Granaderos a Caballo, ocurrida el 16 de marzo de 1812.
Según uno de los museólogos que trabajó en esta propuesta, se articuló el rescate del patrimonio y el museo en sí, lo cual permite vivir e interactuar con un patrimonio vivo. Indicó que hay dos aspectos, la ambientación de un San Martín preocupado por defender la cultura y la contextualización ambiental. Siguiendo una museografía tradicional, se exhibe tanto el contexto histórico como documentos, libros y otros objetos personales que pertenecen a colecciones privadas. Manifestó que se exhibirán la vajilla usada en la casa de San Martín en Francia, y un florero de vidrio prensado de 1910 conmemorativo del centenario del Grito de Mayo de 1810 con la imagen del general. También se podrá ver un uniforme de granadero, libros, billetes, mobiliario, una colección de soldaditos con vestimenta de la época.y una réplica del sable corvo de San Martín, prestada por la Casa Histórica.
La titular de Patrimonio Cultural de la provincia, por su parte, adelantó que la intención es que el museo sea visitado por los escolares y agregó que el colegio salesiano Tulio García Fernández gestionó ante el gobierno mendocino la donación de una bandera de los Andes, así como tierra y un retoño del olivo del histórico campamento del Plumerillo, donde San Martín organizó el Ejército de los Andes antes de cruzar la cordillera.
El hecho de que se haya concretado finalmente una antigua promesa es sumamente loable. Lo importante es que el museo se convierta efectivamente en un visita permanente de las escuelas y que se transforme en un atractivo turístico de importancia. Para lograr ese objetivo sería importante que se pensara en dotar a la zona de una infraestructura de servicios imprescindible para el visitante se sienta a gusto. Como bien señaló, una experta hace pocos días, para que los tucumanos y la clase dirigente se interesen por sus museos es necesario generar la inquietud en el ciclo primario y reforzarla en el secundario. En ese sentido, si no ha sido previsto, nos parece que sería más que interesante, por ejemplo, proyectar videos acerca de cómo era y se vivía en el Tucumán de 1814 o que historiadores locales se refieran a diferentes aspectos de la vida de El Libertador. De ese modo, un hecho cultural se transforma en conocimiento y en un atractivo turístico.
La casa fue declarada monumento histórico en 1954 y de interés provincial en la década de 1970. Sin embargo, la casona de La Ramada de Abajo, Burruyacu, era rescatado del olvido en algún acto del 17 de agosto que evoca el aniversario de la muerte del gran Libertador. Luego de anuncios y promesas incumplidas a lo largo de los lustros, el martes se inauguró un museo en coincidencia con el 198 aniversario de la creación del Regimiento de Granaderos a Caballo, ocurrida el 16 de marzo de 1812.
Según uno de los museólogos que trabajó en esta propuesta, se articuló el rescate del patrimonio y el museo en sí, lo cual permite vivir e interactuar con un patrimonio vivo. Indicó que hay dos aspectos, la ambientación de un San Martín preocupado por defender la cultura y la contextualización ambiental. Siguiendo una museografía tradicional, se exhibe tanto el contexto histórico como documentos, libros y otros objetos personales que pertenecen a colecciones privadas. Manifestó que se exhibirán la vajilla usada en la casa de San Martín en Francia, y un florero de vidrio prensado de 1910 conmemorativo del centenario del Grito de Mayo de 1810 con la imagen del general. También se podrá ver un uniforme de granadero, libros, billetes, mobiliario, una colección de soldaditos con vestimenta de la época.y una réplica del sable corvo de San Martín, prestada por la Casa Histórica.
La titular de Patrimonio Cultural de la provincia, por su parte, adelantó que la intención es que el museo sea visitado por los escolares y agregó que el colegio salesiano Tulio García Fernández gestionó ante el gobierno mendocino la donación de una bandera de los Andes, así como tierra y un retoño del olivo del histórico campamento del Plumerillo, donde San Martín organizó el Ejército de los Andes antes de cruzar la cordillera.
El hecho de que se haya concretado finalmente una antigua promesa es sumamente loable. Lo importante es que el museo se convierta efectivamente en un visita permanente de las escuelas y que se transforme en un atractivo turístico de importancia. Para lograr ese objetivo sería importante que se pensara en dotar a la zona de una infraestructura de servicios imprescindible para el visitante se sienta a gusto. Como bien señaló, una experta hace pocos días, para que los tucumanos y la clase dirigente se interesen por sus museos es necesario generar la inquietud en el ciclo primario y reforzarla en el secundario. En ese sentido, si no ha sido previsto, nos parece que sería más que interesante, por ejemplo, proyectar videos acerca de cómo era y se vivía en el Tucumán de 1814 o que historiadores locales se refieran a diferentes aspectos de la vida de El Libertador. De ese modo, un hecho cultural se transforma en conocimiento y en un atractivo turístico.






