17 Marzo 2010 Seguir en 
JERUSALEN.- Los palestinos y las fuerzas de seguridad israelíes se trenzaron ayer en los más violentos choques en años en Jerusalén oriental y en la Ciudad Vieja, dentro de un clima de tensiones político-religiosas y de crisis entre Israel y Estados Unidos que opacaron la visita del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
Los habitantes de Jerusalén revivieron algunos de sus peores episodios del pasado en esta jornada de violencia, que se saldó con un centenar de heridos y decenas de árabes detenidos. Fuentes israelíes y palestinas hablaron incluso de un árabe muerto, pero esto aún no pudo ser confirmado oficialmente.
Los dueños de los pocos negocios de la Ciudad Vieja que se atrevieron a abrir servían el café con los ojos pegados a la televisión, mientras el resto se agolpaba a las puertas de la mezquita de Al Aqsa, amurallada por policías israelíes que dejaban paso con cuentagotas a los mayores de 50 años. Mientras las restricciones al paso eran en una puerta motivo de violentos enfrentamientos, en otra, niños y mayores se colocaban silenciosamente en fila y rezaban levantándose y arrodillándose repetidas veces.
Llamado a la defensa
Fuera de la Ciudad Vieja, los incidentes se produjeron en forma intermitente en los barrios de Jerusalén Este, y en el puesto de control de Qalandia, en Ramallah, donde se reportó la muerte de un árabe. Todos los puestos de control de Cisjordania mantienen estrictamente cerrado el paso a los palestinos que se dirigen a Jerusalén y a Israel, para evitar una respuesta masiva a las llamadas a defender Al Aqsa, el tercer lugar de culto más importante para los musulmanes. El grupo islamita Hamas declaró ayer "Día de Ira", al que se sumó Al Fatah, que controla Cisjordania. La consigna era "reunirse en Al Aqsa para salvarla ante cualquier intento de Israel de destrozarla". El llamamiento está relacionado con la nueva sinagoga existente a apenas 400 metros de la Explanada de las Mezquitas, donde se sitúan Al Aqsa y el emblemático Domo de la Roca. La tres veces destruida sinagoga conocida como "Hurva", fue restaurada e inaugurada el lunes. Los árabes la ven como una amenaza ante la posibilidad de que grupos ultraortodoxos se acercasen a Al Aqsa y reivindicasen la Explanada, donde yacía el segundo Templo, del que sólo queda el Muro de los Lamentos. Judíos ortodoxos creen que el tercer Templo debe ser construido donde estaba el segundo, lo que implica destruir Al Aqsa.
Frente externo
En medio de esta crisis, el enviado especial de Estados Unidos George Mitchell canceló su visita a la región prevista para ayer, con motivo de la disputa que mantiene EEUU con Israel por la anunciada construcción de nuevos asentamientos judíos en la parte árabe de Jerusalén. Al respecto, la Casa Blanca trató de bajar los decibeles del conflicto diciendo que la disputa al aseverar que el entredicho no altera el prolongado compromiso de Washington con la seguridad israelí. "Con Israel tenemos vínculos inquebrantables", dijo el vocero del presidente Barack Obama. Mitchell anunció que se reunirá con funcionarios palestinos e israelíes en cuanto sea posible, pero no antes del encuentro del Cuarteto (Estados Unidos, Rusia, la ONU y la UE) que tendrá lugar el mañana y el viernes en Moscú. (Reuters-DPA)
Los habitantes de Jerusalén revivieron algunos de sus peores episodios del pasado en esta jornada de violencia, que se saldó con un centenar de heridos y decenas de árabes detenidos. Fuentes israelíes y palestinas hablaron incluso de un árabe muerto, pero esto aún no pudo ser confirmado oficialmente.
Los dueños de los pocos negocios de la Ciudad Vieja que se atrevieron a abrir servían el café con los ojos pegados a la televisión, mientras el resto se agolpaba a las puertas de la mezquita de Al Aqsa, amurallada por policías israelíes que dejaban paso con cuentagotas a los mayores de 50 años. Mientras las restricciones al paso eran en una puerta motivo de violentos enfrentamientos, en otra, niños y mayores se colocaban silenciosamente en fila y rezaban levantándose y arrodillándose repetidas veces.
Llamado a la defensa
Fuera de la Ciudad Vieja, los incidentes se produjeron en forma intermitente en los barrios de Jerusalén Este, y en el puesto de control de Qalandia, en Ramallah, donde se reportó la muerte de un árabe. Todos los puestos de control de Cisjordania mantienen estrictamente cerrado el paso a los palestinos que se dirigen a Jerusalén y a Israel, para evitar una respuesta masiva a las llamadas a defender Al Aqsa, el tercer lugar de culto más importante para los musulmanes. El grupo islamita Hamas declaró ayer "Día de Ira", al que se sumó Al Fatah, que controla Cisjordania. La consigna era "reunirse en Al Aqsa para salvarla ante cualquier intento de Israel de destrozarla". El llamamiento está relacionado con la nueva sinagoga existente a apenas 400 metros de la Explanada de las Mezquitas, donde se sitúan Al Aqsa y el emblemático Domo de la Roca. La tres veces destruida sinagoga conocida como "Hurva", fue restaurada e inaugurada el lunes. Los árabes la ven como una amenaza ante la posibilidad de que grupos ultraortodoxos se acercasen a Al Aqsa y reivindicasen la Explanada, donde yacía el segundo Templo, del que sólo queda el Muro de los Lamentos. Judíos ortodoxos creen que el tercer Templo debe ser construido donde estaba el segundo, lo que implica destruir Al Aqsa.
Frente externo
En medio de esta crisis, el enviado especial de Estados Unidos George Mitchell canceló su visita a la región prevista para ayer, con motivo de la disputa que mantiene EEUU con Israel por la anunciada construcción de nuevos asentamientos judíos en la parte árabe de Jerusalén. Al respecto, la Casa Blanca trató de bajar los decibeles del conflicto diciendo que la disputa al aseverar que el entredicho no altera el prolongado compromiso de Washington con la seguridad israelí. "Con Israel tenemos vínculos inquebrantables", dijo el vocero del presidente Barack Obama. Mitchell anunció que se reunirá con funcionarios palestinos e israelíes en cuanto sea posible, pero no antes del encuentro del Cuarteto (Estados Unidos, Rusia, la ONU y la UE) que tendrá lugar el mañana y el viernes en Moscú. (Reuters-DPA)







