17 Marzo 2010 Seguir en 
El lunes comenzaron el ciclo lectivo alrededor de 4.900 alumnos que asisten a los siete establecimientos de la Universidad Nacional de Tucumán: Gymnasium, Agricultura y Sacarotecnia (secundario), Sarmiento (desde nivel inicial), los dos institutos Técnicos (capital y Aguilares ) y las escuelas de Música y de Artes. Como sucede casi todos los años desde hace tiempo, la actividad se verá interrumpida hoy y mañana -a 48 horas de iniciadas las clases- como consecuencia de medidas de fuerza a nivel nacional que llevarán a cabo docentes e investigadores de la casa de altos estudios por cuestiones salariales. El paro afectará también las mesas de exámenes en las distintas facultades.
Los universitarios le reclaman al Gobierno nacional que convoque a paritarias para iniciar las negociaciones salariales del sector. Exigen un aumento del valor media canasta para el cargo testigo que elevaría el actual de $ 1.500 a $2.600 o $2.700 aproximadamente. Según el secretario general de la Asociación de Docentes e Investigadores de la UNT, afirmó que el Poder Ejecutivo Nacional inició el diálogo sin ninguna propuesta. Sobre el tema, el rector de la casa fundada por Juan B. Terán manifestó que el reclamo es "bastante justo porque los docentes todavía no reciben propuestas del Gobierno Nacional". Respecto de la pérdida de clases que les significará a las escuelas universitaria, dijo que ya pasaron por la misma situación en año anteriores y que los docentes se encargaron de que lo que se pierde se recupere. Señaló que es consciente de que quienes más se perjudican son los estudiantes porque pierden horas de clase y agregó que para que la situación se resuelva es necesario que el Gobierno haga propuestas y puedan discutirse los salarios.
Hace unos años, visitó la Argentina el especialista estadounidense en Educación, Gary Marx. En esa oportunidad, señaló: "somos la primera generación con capacidad de destruir el mundo y la última que puede salvarlo. Lo que ocurra dependerá en gran medida de cómo eduquemos a la gente y de cuán dispuestos estemos a impulsar un cambio positivo".
Las medidas de fuerza al comienzo del año lectivo suelen repetirse casi todos los años tanto a nivel nacional como provincial -y este año municipal-. Aunque el agua afortunadamente no llegó al río en la Provincia, estas contramarchas reflejan que la educación no está permanentemente en el pensamiento de la clase dirigente.
No cuestionamos, por cierto, la validez de los reclamos salariales, pero como sucede habitualmente son los alumnos los más perjudicados con las medidas de fuerza. No se entiende por qué tanto la Provincia como la Universidad esperan generalmente hasta último momento para zanjar las diferencias con los docentes, si las negociaciones pueden realizarse con la debida anticipación. La educación debe ser siempre una prioridad en las políticas del Estado porque es la única capaz de transformar verdaderamente a una sociedad como la nuestra, que se ha vuelto cada vez más violenta y transgresora.
En varias ocasiones, hemos señalado desde esta columna que la educación y la cultura son los únicos caminos que le permiten a un pueblo escapar del atraso y de la dependencia. La educación, por cierto, les permitirá a niños y jóvenes integrarse en el futuro como miembros activos a la sociedad civil e incorporarse al mercado laboral. Históricamente, los docentes -en todos los niveles- han sido mal pagados en nuestro país, incluso en tiempos de bonanza económica. Sería auspicioso desde todo punto de vista que el proceso educativo nunca se paralizara por estas cuestiones que deberían resolverse de otro modo, evitando los alumnos se conviertan en lo que el jamón del sándwich, como se suele decir en el lenguaje familiar.
Los universitarios le reclaman al Gobierno nacional que convoque a paritarias para iniciar las negociaciones salariales del sector. Exigen un aumento del valor media canasta para el cargo testigo que elevaría el actual de $ 1.500 a $2.600 o $2.700 aproximadamente. Según el secretario general de la Asociación de Docentes e Investigadores de la UNT, afirmó que el Poder Ejecutivo Nacional inició el diálogo sin ninguna propuesta. Sobre el tema, el rector de la casa fundada por Juan B. Terán manifestó que el reclamo es "bastante justo porque los docentes todavía no reciben propuestas del Gobierno Nacional". Respecto de la pérdida de clases que les significará a las escuelas universitaria, dijo que ya pasaron por la misma situación en año anteriores y que los docentes se encargaron de que lo que se pierde se recupere. Señaló que es consciente de que quienes más se perjudican son los estudiantes porque pierden horas de clase y agregó que para que la situación se resuelva es necesario que el Gobierno haga propuestas y puedan discutirse los salarios.
Hace unos años, visitó la Argentina el especialista estadounidense en Educación, Gary Marx. En esa oportunidad, señaló: "somos la primera generación con capacidad de destruir el mundo y la última que puede salvarlo. Lo que ocurra dependerá en gran medida de cómo eduquemos a la gente y de cuán dispuestos estemos a impulsar un cambio positivo".
Las medidas de fuerza al comienzo del año lectivo suelen repetirse casi todos los años tanto a nivel nacional como provincial -y este año municipal-. Aunque el agua afortunadamente no llegó al río en la Provincia, estas contramarchas reflejan que la educación no está permanentemente en el pensamiento de la clase dirigente.
No cuestionamos, por cierto, la validez de los reclamos salariales, pero como sucede habitualmente son los alumnos los más perjudicados con las medidas de fuerza. No se entiende por qué tanto la Provincia como la Universidad esperan generalmente hasta último momento para zanjar las diferencias con los docentes, si las negociaciones pueden realizarse con la debida anticipación. La educación debe ser siempre una prioridad en las políticas del Estado porque es la única capaz de transformar verdaderamente a una sociedad como la nuestra, que se ha vuelto cada vez más violenta y transgresora.
En varias ocasiones, hemos señalado desde esta columna que la educación y la cultura son los únicos caminos que le permiten a un pueblo escapar del atraso y de la dependencia. La educación, por cierto, les permitirá a niños y jóvenes integrarse en el futuro como miembros activos a la sociedad civil e incorporarse al mercado laboral. Históricamente, los docentes -en todos los niveles- han sido mal pagados en nuestro país, incluso en tiempos de bonanza económica. Sería auspicioso desde todo punto de vista que el proceso educativo nunca se paralizara por estas cuestiones que deberían resolverse de otro modo, evitando los alumnos se conviertan en lo que el jamón del sándwich, como se suele decir en el lenguaje familiar.






