16 Marzo 2010 Seguir en 
En las últimas décadas, con la profundización de la crisis económica y social, se incrementó notablemente la presencia de niños y adolescentes en la calle, ya sea mendigando o trabajando como limpiavidrios en los semáforos o como cartoneros. Esta realidad se hizo más penosa aún con el aumento de la drogadicción. Según cifras oficiales, son 141 los chicos de la calle detectados en la capital por la Dirección de Familia; el 70% tiene menos de 12 años; el 13,50 % limpia vidrios en los semáforos; 83% deambula por el centro mendigando y vendiendo estampitas y el 28,36% de los chicos pertenece a sólo dos barrios, La Costanera y El Sifón.
En la recuperación de estos chicos y en el intento de incluirlos socialmente, es destacable la labor que se desarrolla en el centro de día del Programa de Chicos en Situación de Calle, de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia del Ministerio de Desarrollo Social. Con estrategias de acercamiento se busca atraer a niños y adolescentes marginales ala entidad, para que se integren a los talleres de artesanías, periodismo, arte, cocina y vivero, entre otros. Allí, los chicos reciben las cuatro comidas y una beca de $ 250 por mes a cambio de que no vuelvan a la calle y también les proporcionan cospeles para que puedan movilizarse.
Según la titular de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia, el objetivo es que los chicos retornen a la casa y a la escuela; para lograr la propuesta se trabaja con la familia. "Muchas veces el niño no quiere volver a la casa porque hay violencia. Entonces, hablamos con los padres y buscamos una alternativa para que el chico no esté en la calle; puede ser la casa de un pariente o de un vecino. Cuando no es posible, y en última instancia, se acude a un instituto de menores, que no es lo ideal", comentó la funcionaria. El programa se inscribe dentro de la línea de acción "Restitución de derechos y cuidados en ámbito familiar alternativo o institucional".
En un amplio espacio que dedicamos ayer al desarrollo de esta delicada problemática, varios de los chicos que asisten a este centro de día contaron su experiencia. Algunos parecieran haberle encontrado un rumbo a la vida en el aprendizaje de la albañilería, mientras otros han descubierto el mundo de la computación y del periodismo. La entidad dispone de 18 operadores que diariamente tratan de convencer a los chicos que abandonen la calle. De acuerdo con un estudio, se detectó que los chicos provienen principalmente de los barrios Alejandro Heredia, Aguas Corrientes, Costanera Norte, El Bosque, de Alderetes, El Sifón, La Bombilla. Los Pocitos y Los Vázquez.
Otra experiencia remarcable es la que lleva adelante un psicoterapeuta en el instituto Belgrano, donde se está armando un vivero. Participan del proyecto "Sembrando el futuro" chicos de la calle, menores en conflicto con la ley e internos. También es destacable la labor que viene realizando desde comienzos de la década de 1990 la Fundación para Albergues Infantiles cuyo objetivo es brindar contención afectiva, educación y asistencia integral a chicos de la calle o en situación de riesgo, de entre 8 y 15 años.
Consideramos que esta tarea debería ser ampliada desde el Estado. Instituciones donde los chicos marginados puedan vivir, aprender un oficio y estudiar, deberían multiplicarse. Se estaría contribuyendo así a solucionar un problema social grave y principalmente, a generarles la esperanza a estos chicos de que con educación y trabajo se puede cambiar el destino porque la miseria no es una fatalidad, como señalaba el arzobispo brasileño Dom Helder Camara.
Se suele decir que el humanismo de una sociedad se refleja en el trato que esta les brinda a los niños y a los ancianos. Sería positivo que algún día la nuestra pudiese sentirse orgullosa de ello.
En la recuperación de estos chicos y en el intento de incluirlos socialmente, es destacable la labor que se desarrolla en el centro de día del Programa de Chicos en Situación de Calle, de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia del Ministerio de Desarrollo Social. Con estrategias de acercamiento se busca atraer a niños y adolescentes marginales ala entidad, para que se integren a los talleres de artesanías, periodismo, arte, cocina y vivero, entre otros. Allí, los chicos reciben las cuatro comidas y una beca de $ 250 por mes a cambio de que no vuelvan a la calle y también les proporcionan cospeles para que puedan movilizarse.
Según la titular de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia, el objetivo es que los chicos retornen a la casa y a la escuela; para lograr la propuesta se trabaja con la familia. "Muchas veces el niño no quiere volver a la casa porque hay violencia. Entonces, hablamos con los padres y buscamos una alternativa para que el chico no esté en la calle; puede ser la casa de un pariente o de un vecino. Cuando no es posible, y en última instancia, se acude a un instituto de menores, que no es lo ideal", comentó la funcionaria. El programa se inscribe dentro de la línea de acción "Restitución de derechos y cuidados en ámbito familiar alternativo o institucional".
En un amplio espacio que dedicamos ayer al desarrollo de esta delicada problemática, varios de los chicos que asisten a este centro de día contaron su experiencia. Algunos parecieran haberle encontrado un rumbo a la vida en el aprendizaje de la albañilería, mientras otros han descubierto el mundo de la computación y del periodismo. La entidad dispone de 18 operadores que diariamente tratan de convencer a los chicos que abandonen la calle. De acuerdo con un estudio, se detectó que los chicos provienen principalmente de los barrios Alejandro Heredia, Aguas Corrientes, Costanera Norte, El Bosque, de Alderetes, El Sifón, La Bombilla. Los Pocitos y Los Vázquez.
Otra experiencia remarcable es la que lleva adelante un psicoterapeuta en el instituto Belgrano, donde se está armando un vivero. Participan del proyecto "Sembrando el futuro" chicos de la calle, menores en conflicto con la ley e internos. También es destacable la labor que viene realizando desde comienzos de la década de 1990 la Fundación para Albergues Infantiles cuyo objetivo es brindar contención afectiva, educación y asistencia integral a chicos de la calle o en situación de riesgo, de entre 8 y 15 años.
Consideramos que esta tarea debería ser ampliada desde el Estado. Instituciones donde los chicos marginados puedan vivir, aprender un oficio y estudiar, deberían multiplicarse. Se estaría contribuyendo así a solucionar un problema social grave y principalmente, a generarles la esperanza a estos chicos de que con educación y trabajo se puede cambiar el destino porque la miseria no es una fatalidad, como señalaba el arzobispo brasileño Dom Helder Camara.
Se suele decir que el humanismo de una sociedad se refleja en el trato que esta les brinda a los niños y a los ancianos. Sería positivo que algún día la nuestra pudiese sentirse orgullosa de ello.






