15 Marzo 2010 Seguir en 
PARIS.- La oposición de izquierda y los ecologistas derrotaron ayer en la primera vuelta de las elecciones regionales en Francia a la derecha gobernante, confirmando, pese a una fuerte abstención, el voto sanción contra el presidente Nicolas Sarkozy, en la mitad de su mandato.
Según datos de TNS-Sofres y OpinionWay, el Partido Socialista (PS) obtenía entre el 28,4% y el 30% de los sufragios, Europa-Ecología (entre 12,3% y 13,6%) y el Frente de Izquierda (entre 5,3% y 6,2%) mientras que la gobernante Unión para un Movimiento Popular (UMP, derecha) recibía entre el 26,5% y el 27,3% de los votos.
Las cifras de los dos institutos difundidas por la televisión tras el cierre de los colegios electorales, otorgan al Frente Nacional (FN, ultraderecha) el 11,6% y el 12%, superando las previsiones de los sondeos previos al comicio.
"El Partido Socialista es el primero de Francia", se congratuló el ex número uno socialista, Francois Hollande. Su sucesora al frente del partido, Martin Aubry, interpretó el resultado como un mensaje de "los franceses que nos han dicho: no queremos más una política injusta e ineficaz; no queremos más esta política que rompe lo que Francia más quiere: su modelo social, la igualdad, la fraternidad".
Aubry se juega en estas elecciones su liderazgo al frente del partido, del cual quiere ser la abanderada en las elecciones presidenciales de 2012.
"Es un voto sanción severo contra el gobierno de Sarkozy", afirmó Segolene Royal, rival de Aubry en el seno del PS y reelegida al frente de la región Poitou Charentes.
La cifra obtenida por la UMP, que controla sólo dos de las 26 regiones (Córcega y Alsacia), es un resultado históricamente bajo para una mayoría en el poder y un revés para Sarkozy, que atraviesa la mitad de su mandato con su más baja tasa de popularidad: 41%.
Más de 44 millones de franceses estaban habilitados para elegir por un mandato de cuatro años a 1.880 diputados provinciales de las 26 regiones de Francia y ultramar, encargados del desarrollo económico, urbano y de las áreas de transportes, educación, cultura y deportes de las regiones.
Sin embargo, uno de cada dos franceses decidió no ir a votar, lo que generó una abstención récord del 52%, según las estimaciones de los institutos encuestadores (en 2004 fue del 39,16%). El primer ministro francés, Francois Fillon, relativizó los resultados de la primera vuelta y consideró que la baja participación "no permite sacar una conclusión nacional". De cara a su electorado aseguró: "todo está abierto para la segunda vuelta del próximo domingo".
Desde hace semanas, los institutos de opinión y la prensa hablan de una "derrota anunciada" de la derecha, que pondría fin a la "política voluntarista" que en mayo de 2007 puso en marcha el gobierno de Sarkozy, quien afirmó que a fines del año próximo dirá si aspira a su reelección en 2012. (AFP-Reuter)
Según datos de TNS-Sofres y OpinionWay, el Partido Socialista (PS) obtenía entre el 28,4% y el 30% de los sufragios, Europa-Ecología (entre 12,3% y 13,6%) y el Frente de Izquierda (entre 5,3% y 6,2%) mientras que la gobernante Unión para un Movimiento Popular (UMP, derecha) recibía entre el 26,5% y el 27,3% de los votos.
Las cifras de los dos institutos difundidas por la televisión tras el cierre de los colegios electorales, otorgan al Frente Nacional (FN, ultraderecha) el 11,6% y el 12%, superando las previsiones de los sondeos previos al comicio.
"El Partido Socialista es el primero de Francia", se congratuló el ex número uno socialista, Francois Hollande. Su sucesora al frente del partido, Martin Aubry, interpretó el resultado como un mensaje de "los franceses que nos han dicho: no queremos más una política injusta e ineficaz; no queremos más esta política que rompe lo que Francia más quiere: su modelo social, la igualdad, la fraternidad".
Aubry se juega en estas elecciones su liderazgo al frente del partido, del cual quiere ser la abanderada en las elecciones presidenciales de 2012.
"Es un voto sanción severo contra el gobierno de Sarkozy", afirmó Segolene Royal, rival de Aubry en el seno del PS y reelegida al frente de la región Poitou Charentes.
La cifra obtenida por la UMP, que controla sólo dos de las 26 regiones (Córcega y Alsacia), es un resultado históricamente bajo para una mayoría en el poder y un revés para Sarkozy, que atraviesa la mitad de su mandato con su más baja tasa de popularidad: 41%.
Más de 44 millones de franceses estaban habilitados para elegir por un mandato de cuatro años a 1.880 diputados provinciales de las 26 regiones de Francia y ultramar, encargados del desarrollo económico, urbano y de las áreas de transportes, educación, cultura y deportes de las regiones.
Sin embargo, uno de cada dos franceses decidió no ir a votar, lo que generó una abstención récord del 52%, según las estimaciones de los institutos encuestadores (en 2004 fue del 39,16%). El primer ministro francés, Francois Fillon, relativizó los resultados de la primera vuelta y consideró que la baja participación "no permite sacar una conclusión nacional". De cara a su electorado aseguró: "todo está abierto para la segunda vuelta del próximo domingo".
Desde hace semanas, los institutos de opinión y la prensa hablan de una "derrota anunciada" de la derecha, que pondría fin a la "política voluntarista" que en mayo de 2007 puso en marcha el gobierno de Sarkozy, quien afirmó que a fines del año próximo dirá si aspira a su reelección en 2012. (AFP-Reuter)







