"El juego parlamentario es entre mayoría, minoría y electores, pero muchas veces nos olvidamos de estos últimos: son el elemento clave y final, porque siempre tienen el último control. Por cuatro años debemos aguantarnos lo que tenemos, pero también aprovechar el tiempo para ir calibrando lo que hace cada uno para votarlo o no", dijo María Asunción García Martínez.
La experta española estuvo en Tucumán para dictar un módulo en procedimiento legislativo en la Maestría de Derecho Parlamentario que organiza la Legislatura y la Universidad de San Pablo-T. "Esta capacitación es una iniciativa magnífica porque que le aportará una enorme vida a la Cámara. El mundo legislativo es el mismo en todas partes porque comparten la lógica y la dinámica, pero los procedimientos son los que se adecuan de una u otra manera", afirmó en diálogo con LA GACETA, que se desarrolló como sigue.
- Usted presenció la sesión del jueves. ¿Cómo evalúa la labor de los legisladores tucumanos?
- He visto un nivel alto, con una discusión pacífica pero de buena altura. Tienen una composición anómala de la Cámara, en el sentido de una mayoría muy marcada con una minoría muy minoritaria, lo que marca mucho la forma de actuar de la Cámara. La mayoría es legítima porque tiene respaldo electoral, y la minoría está en una situación en la cual sólo puede plantear su oposición, lo que la lleva a radicalizarse. Cuando hay mayor equilibrio, tienden a entenderse más, pero en su caso, tienden a separarse. El Gobierno se siente muy cómodo y puede gestionar más fácilmente en la situación local, con la contrapartida de que hay menos controles parlamentarios, aunque eso no quiere decir que no los haya de otra clase.
- Desde la oposición se acusa a la Legislatura de ser una virtual escribanía del Poder Ejecutivo.
- Eso existe, y es práctica parlamentaria pura. La mayoría no está integrada por monjitas de la caridad que quieren hacerle el bien a la oposición; legítimamente tienen esa cantidad y la imponen. El espíritu es que haya debates y acuerdos, y la función parlamentaria es que todos sus integrantes puedan expresarse públicamente para que el elector se entere de lo que piensa cada uno y lo valore adecuadamente, aún sabiendo que van a perder la votación concreta.
- ¿Por qué es importante formar a los funcionarios y empleados legislativos?
- Porque son la vida de un parlamento. Hay que distinguir al político del profesional; cada uno cumple su papel porque el primero defiende propuestas que tienen un fondo ideológico y para éso fue elegido, pero hay un trasfondo técnico que no conoce y para el que necesita tener personas preparadas. Estas son las que realmente garantizan el juego democrático, que no depende de los políticos, al lograr que se cumpla con los requisitos formales y procedimentales que garantizan el funcionamiento pluralista de toda Legislatura.
- ¿Cuáles son los defectos del sistema parlamentario español?
- En mi país, el Gobierno depende del Parlamento que es el que selecciona al Presidente y que también puede destituirlo. Hay un control formal importante, pero como tiene mayoría en la Cámara, los procedimientos de control directo no funcionan, sino que son más relevantes los indirectos. Hoy, el Gobierno está perdiendo apoyo aunque siga estando legítimamente constituido, y la oposición se aprovecha de esa caída antes que se un crecimiento propio. El problema que enfrentamos es que vamos a necesitar alianzas políticas para 2012, porque la previsión es que ninguno obtenga la mayoría suficiente para investir al Presidente. Me parecería más correcto que quien obtenga más escaños sea el que tiene derecho a formar Gobierno, al margen de los acuerdos.
La experta española estuvo en Tucumán para dictar un módulo en procedimiento legislativo en la Maestría de Derecho Parlamentario que organiza la Legislatura y la Universidad de San Pablo-T. "Esta capacitación es una iniciativa magnífica porque que le aportará una enorme vida a la Cámara. El mundo legislativo es el mismo en todas partes porque comparten la lógica y la dinámica, pero los procedimientos son los que se adecuan de una u otra manera", afirmó en diálogo con LA GACETA, que se desarrolló como sigue.
- Usted presenció la sesión del jueves. ¿Cómo evalúa la labor de los legisladores tucumanos?
- He visto un nivel alto, con una discusión pacífica pero de buena altura. Tienen una composición anómala de la Cámara, en el sentido de una mayoría muy marcada con una minoría muy minoritaria, lo que marca mucho la forma de actuar de la Cámara. La mayoría es legítima porque tiene respaldo electoral, y la minoría está en una situación en la cual sólo puede plantear su oposición, lo que la lleva a radicalizarse. Cuando hay mayor equilibrio, tienden a entenderse más, pero en su caso, tienden a separarse. El Gobierno se siente muy cómodo y puede gestionar más fácilmente en la situación local, con la contrapartida de que hay menos controles parlamentarios, aunque eso no quiere decir que no los haya de otra clase.
- Desde la oposición se acusa a la Legislatura de ser una virtual escribanía del Poder Ejecutivo.
- Eso existe, y es práctica parlamentaria pura. La mayoría no está integrada por monjitas de la caridad que quieren hacerle el bien a la oposición; legítimamente tienen esa cantidad y la imponen. El espíritu es que haya debates y acuerdos, y la función parlamentaria es que todos sus integrantes puedan expresarse públicamente para que el elector se entere de lo que piensa cada uno y lo valore adecuadamente, aún sabiendo que van a perder la votación concreta.
- ¿Por qué es importante formar a los funcionarios y empleados legislativos?
- Porque son la vida de un parlamento. Hay que distinguir al político del profesional; cada uno cumple su papel porque el primero defiende propuestas que tienen un fondo ideológico y para éso fue elegido, pero hay un trasfondo técnico que no conoce y para el que necesita tener personas preparadas. Estas son las que realmente garantizan el juego democrático, que no depende de los políticos, al lograr que se cumpla con los requisitos formales y procedimentales que garantizan el funcionamiento pluralista de toda Legislatura.
- ¿Cuáles son los defectos del sistema parlamentario español?
- En mi país, el Gobierno depende del Parlamento que es el que selecciona al Presidente y que también puede destituirlo. Hay un control formal importante, pero como tiene mayoría en la Cámara, los procedimientos de control directo no funcionan, sino que son más relevantes los indirectos. Hoy, el Gobierno está perdiendo apoyo aunque siga estando legítimamente constituido, y la oposición se aprovecha de esa caída antes que se un crecimiento propio. El problema que enfrentamos es que vamos a necesitar alianzas políticas para 2012, porque la previsión es que ninguno obtenga la mayoría suficiente para investir al Presidente. Me parecería más correcto que quien obtenga más escaños sea el que tiene derecho a formar Gobierno, al margen de los acuerdos.







