Entre California y Amaicha del Valle

Hay quienes piensan que Tucumán tiene potencial para consolidarse como un polo de locaciones para la producción audiovisual.

Por Nora Jabif 12 Marzo 2010
El Oscar para la película "El secreto de sus ojos" como mejor filme en lengua extranjera, esta semana, fue una frutilla en el postre para quienes en Tucumán opinan que en el interior argentino están dadas las condiciones para desarrollar un polo audiovisual.
Por esas casualidades - y por una invitación que formuló la Escuela de Cine y Televisión de la UNT- los festejos por el Oscar para la Argentina coincidieron con la visita a la provincia del realizador Marcelo Piñeyro. El director de "Las viudas de los jueves", "Tango feroz", "El método", "Plata quemada" - entre otros títulos - y productor ejecutivo de "La historia oficial" (el primer Oscar para la Argentina, en 1985) compartió en el Virla un encuentro con alumnos de la Escuela de Cine, de cuya tecnicatura están egresando las primeras camadas.
Las autoridades de la UNT a cargo de la Escuela afirman que han organizado ese ciclo para que los alumnos tomen contacto con profesionales de la industria cinematográfica y audiovisual.
En el encuentro, Piñeyro destacó la importancia de las cinematografías que, como la francesa, preservan su cuota de pantalla de la avalancha hollywoodense; también les dijo a los jóvenes algo que ellos querían escuchar: que quienes hoy quieran hacer cine o contar "sus verdades" a través de la imagen visual, hoy tienen una infinidad de recursos tecnológicos a la mano, tanto para la producción de sus contenidos como para la circulación del material (internet, muestras, festivales, televisión, amén de los circuitos cinematográficos tradicionales). También advirtió sobre los desafíos de la "democratización" de la producción audiovisual. Cuando hay mucho material circulando, se redobla la exigencia de calidad y de creatividad, alertó el cineasta. Piñeyro también aconsejó "ver mucho cine".
Cuando llegó a ese punto, recordó su pasado de estudiante y cinéfilo voraz en la Escuela de Cine de la Universidad de La Plata. Sobre ese tema, las primeras camadas que se han ido formando en la escuela de Cine de la UNT exhiben la misma voracidad: en cinco años, en Tucumán han florecido los cineclubes; en los pocos espacios que ofrece la televisión local - en particular el cable - emergen propuestas de calidad dispar; y en los festivales de cine - tanto en Tucumán como en otras provincias - ya hubo producciones tucumanas premiadas. También es cierto que algunos de los alumnos que comenzaron la carrera en 2005, cuando abrió la escuela de Cine, tuvieron que dejar la Provincia o el país, en busca del título de grado que la UNT todavía les adeuda. De todos modos, con o sin título, en Tucumán ya se ha empezado a conformar una población más o menos idónea para la producción audiovisual.
Ese escenario es el que ha movido al Director de Medios Audiovisuales de la Provincia, Rafael Vásquez Rivera, a diseñar una propuesta de desarrollo de la actividad. El documento en el que Vásquez Rivera fundamenta por qué convendría hacer cine en Tucumán está en manos del titular del Ente de Cultura, Mauricio Guzman, y del ministro de Desarrollo Productivo, Jorge Gassenbauer. ¿Por qué recaló esa iniciativa en dos áreas tan aparentemente disímiles? Vásquez afirma que la industria cinematográfica argentina crea alrededor de 50.000 puestos de trabajo anuales; y que cada película involucra alrededor de 150 puestos laborales. También recuerda que el cine, que es parte de las llamadas industrias culturales, exhibe un alto valor agregado, por las demandas intermedias que se presentan en la cadena productiva que exige un proceso de rodaje. Por todo eso, dice que vale la pena estimular el armado de un polo de filmación, apelando a subsidios o a créditos blandos.
Según un análisis del impacto en la economía local de los rodajes realizados entre 2006 y 2009 en Tucumán, Vásquez Rivera recordó que películas como "El Piano Mudo" y "Aballay" dejaron casi tres millones de pesos. Aunque esas fueron las películas que demandaron mayor presupuesto, en los últimos años también se rodaron otros títulos con producciones más modestas, que también inciden en el sector servicios (hotelería, transportes, comidas y aportes sindicales). Según el funcionario, de la estructura de costos de una película media, hasta un 70% corresponde a puestos de trabajo, directos e indirectos, y a otros gastos que se ejecutan en el momento del rodaje. "Esos dineros, finalmente, quedan en el lugar donde se ha realizado el film", asegura Vásquez Rivera, en su análisis.
En su minucioso análisis comparativo, Vásquez señala que si Hollywood "lo hizo" se debe, en parte, a que en California nunca llueve. Y si en Amaicha del Valle tampoco, ¿por qué no aquí, salvando las distancias?. Claro que tamaña traspolación resulta un tanto osada. Aunque lo suyo suene a utopía, al director de artes audiovisuales de la Provincia lo estimulan experiencias de otros países (africanos, entre otros) y/o provincias argentinas que se han posicionado como oferentes de "paisajes en alquiler", que funcionan como "sets" de filmación.

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