12 Marzo 2010 Seguir en 
VALPARAISO.- Sebastián Piñera juró ayer como nuevo presidente de Chile en reemplazo de Michelle Bachelet, en una tensa ceremonia en la sede del Congreso tras tres sismos en los minutos previos y una alerta de tsunami que comprendía la sede parlamentaria.
Frente a decenas de personalidades extranjeras, invitados y parlamentarios -varios de ellos visiblemente asustados por los sismos que sacudieron esta ciudad 120 km al oeste de Santiago- Piñera, de 60 años, juró ante el nuevo presidente del Congreso, el opositor Jorge Pizarro.
"Sí juro", dijo Piñera respondiendo a la fórmula en que Pizarro le pidió respetar la Constitución. Así, el millonario empresario se convirtió en el presidente número 38 de la historia de Chile.
Tras la ceremonia, el mandatario hizo el paseo tradicional de los mandatarios a bordo de un Ford Galaxie descubierto, de color negro, donde saludó a las personas apostadas a lo largo de la vía en una situación un tanto extraña porque muchas personas en el mismo momento evacuaban hacia las zonas altas.
La última media hora antes de la posesión de Piñera fue de zozobra para quienes esperaban en el Congreso la llegada de la mandataria saliente y del entrante, pues la sede fue sacudida por un sismo de 7,2 de magnitud, según el instituto sismológico de Estados Unidos, que ubicó el centro del movimiento 144 kilómetros al sur de Valparaíso. Menos de media hora después del acto de jura de Piñera, el Congreso comenzó a ser fue evacuado, según comprobó la AFP.
Ya sin necesidad de esta cuota de drama, se había previsto que la ceremonia fuera austera, debido a la situación de calamidad pública que atraviesa el país tras el sismo y el tsunami que azotaron Chile el pasado 27 de febrero, que obliga al presidente entrante a asumir la reconstrucción del país.
Como un símbolo de su compromiso con la causa, el primer acto de gobierno de Piñera consistió en viajar ayer mismo a la devastada ciudad de Constitución, una de las más afectadas por el tsunami, donde firmó decretos de emergencia que permitirán acelerar la reconstrucción. "No seremos el gobierno del terremoto, sino el gobierno de la reconstrucción", ha dicho Piñera, quien ya confirmó que pedirá al Congreso modificaciones al presupuesto para ajustarse "a las realidades y las necesidades" de la catástrofe. En Constitución, Piñera anunció, como primer acto de gobierno, un bono de 40.000 pesos (unos 80 dólares) para cada hijo en sectores humildes, lo que beneficia a unas 4,2 millones de familias.
"No seremos el gobierno del terremoto, sino el gobierno de la reconstrucción", ha dicho Piñera, quien ya confirmó que pedirá al Congreso modificaciones al presupuesto para ajustarse "a las realidades y las necesidades" de la catástrofe. El de Piñera es el primer gobierno de derecha desde el final de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). En los 20 años que han pasado ha gobernado sin interrupción la Concertación, una coalición de cuatro partidos de centro-izquierda.
Uno de los grandes desafíos para el nuevo mandatario será reemplazar a Bachelet, que deja la vara muy alta: sale del poder con 84% de popularidad gracias a los grandes proyectos sociales que instauró en el país y a un carisma que ha hecho que se le perdonen sus errores, incluyendo la reacción tardía del sismo. La despedida de Bachelet del Palacio presidencial mostró el carisma que la acompaña.
El nuevo mandatario ha prometido continuidad en los programas sociales del gobierno anterior, acompañado de un gabinete donde predominan empresarios (incluso en la cancillería), pero cualquier polémica que se hubiera presentado por este hecho quedó en un segundo plano ante la formidable labor de reconstrucción que recaerá en el nuevo presidente.
Al finalizar la jornada de ayer, Piñera dio su discurso desde el balcón del Palacio de La Moneda. Desde allí convocó al pueblo chileno a la unidad, con un mensaje de optimismo. "Enfrento el mayor desafío de mi vida. Con mucha humildad y entusiasmo, asumo este compromiso por nuestra patria", afirmó. (AFP-NA-Especial)
Frente a decenas de personalidades extranjeras, invitados y parlamentarios -varios de ellos visiblemente asustados por los sismos que sacudieron esta ciudad 120 km al oeste de Santiago- Piñera, de 60 años, juró ante el nuevo presidente del Congreso, el opositor Jorge Pizarro.
"Sí juro", dijo Piñera respondiendo a la fórmula en que Pizarro le pidió respetar la Constitución. Así, el millonario empresario se convirtió en el presidente número 38 de la historia de Chile.
Tras la ceremonia, el mandatario hizo el paseo tradicional de los mandatarios a bordo de un Ford Galaxie descubierto, de color negro, donde saludó a las personas apostadas a lo largo de la vía en una situación un tanto extraña porque muchas personas en el mismo momento evacuaban hacia las zonas altas.
La última media hora antes de la posesión de Piñera fue de zozobra para quienes esperaban en el Congreso la llegada de la mandataria saliente y del entrante, pues la sede fue sacudida por un sismo de 7,2 de magnitud, según el instituto sismológico de Estados Unidos, que ubicó el centro del movimiento 144 kilómetros al sur de Valparaíso. Menos de media hora después del acto de jura de Piñera, el Congreso comenzó a ser fue evacuado, según comprobó la AFP.
Ya sin necesidad de esta cuota de drama, se había previsto que la ceremonia fuera austera, debido a la situación de calamidad pública que atraviesa el país tras el sismo y el tsunami que azotaron Chile el pasado 27 de febrero, que obliga al presidente entrante a asumir la reconstrucción del país.
Como un símbolo de su compromiso con la causa, el primer acto de gobierno de Piñera consistió en viajar ayer mismo a la devastada ciudad de Constitución, una de las más afectadas por el tsunami, donde firmó decretos de emergencia que permitirán acelerar la reconstrucción. "No seremos el gobierno del terremoto, sino el gobierno de la reconstrucción", ha dicho Piñera, quien ya confirmó que pedirá al Congreso modificaciones al presupuesto para ajustarse "a las realidades y las necesidades" de la catástrofe. En Constitución, Piñera anunció, como primer acto de gobierno, un bono de 40.000 pesos (unos 80 dólares) para cada hijo en sectores humildes, lo que beneficia a unas 4,2 millones de familias.
"No seremos el gobierno del terremoto, sino el gobierno de la reconstrucción", ha dicho Piñera, quien ya confirmó que pedirá al Congreso modificaciones al presupuesto para ajustarse "a las realidades y las necesidades" de la catástrofe. El de Piñera es el primer gobierno de derecha desde el final de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). En los 20 años que han pasado ha gobernado sin interrupción la Concertación, una coalición de cuatro partidos de centro-izquierda.
Uno de los grandes desafíos para el nuevo mandatario será reemplazar a Bachelet, que deja la vara muy alta: sale del poder con 84% de popularidad gracias a los grandes proyectos sociales que instauró en el país y a un carisma que ha hecho que se le perdonen sus errores, incluyendo la reacción tardía del sismo. La despedida de Bachelet del Palacio presidencial mostró el carisma que la acompaña.
El nuevo mandatario ha prometido continuidad en los programas sociales del gobierno anterior, acompañado de un gabinete donde predominan empresarios (incluso en la cancillería), pero cualquier polémica que se hubiera presentado por este hecho quedó en un segundo plano ante la formidable labor de reconstrucción que recaerá en el nuevo presidente.
Al finalizar la jornada de ayer, Piñera dio su discurso desde el balcón del Palacio de La Moneda. Desde allí convocó al pueblo chileno a la unidad, con un mensaje de optimismo. "Enfrento el mayor desafío de mi vida. Con mucha humildad y entusiasmo, asumo este compromiso por nuestra patria", afirmó. (AFP-NA-Especial)







