09 Marzo 2010 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Se llevaron un jugoso botín. Pero, además, alimentaron su ego jactándose del audaz atraco que habían perpetrado. "No será el (robo) del siglo, pero sí del milenio", escribieron en una pared los ladrones que, durante el fin de semana, entraron a la sede de un banco situada a dos cuadras del Congreso.
Aunque aún no se pudo determinar la suma que se llevaron, las pericias determinaron que la banda violentó las 218 cajas de seguridad que había en el local, y sustrajo casi todo lo que había de valor.
"Fue un ’trabajo’ planificado y muy profesional. Está claro que la gente que hizo este hecho tenía información muy importante que le permitió lograr el objetivo. Conocían el movimiento, supieron cómo trabajar con los lugares que tiene esta entidad bancaria y, por supuesto, con el manejo de las alarmas", expresó el encargado de prensa de la Policía Federal, comisario Néstor Rodríguez.
El sábado, cerca de las 22.30, el encargado de un edificio situado en Callao 262 -pegado al banco-, le abrió la puerta a un repartidor de pizzas. Cuando el delivery se retiró, dos hombres encapuchados y fuertemente armados aparecieron y se metieron con el portero al edificio. Además, obligaron a un indigente que dormía en la puerta a ingresar. Luego, subieron hasta el sexto piso, donde viven el encargado y su hijo. Tras esto, hicieron pasar al resto de la banda, que aparentemente está conformada por ocho personas. Desde ese lugar, los asaltantes realizaron un boquete y así pudieron meterse a la sede del banco Macro.
Trabajaron tranquilamente hasta las 7.15 del domingo, cuando se retiraron. Según altas fuentes de la Policía, el sistema de alarmas había sido hackeado por un especialista el día del robo. Un móvil de la comisaría 5a llegó a las 7.45, cuando ya los ladrones se habían marchado.
Ellos fueron los primeros en ver que, en una de las paredes, los delincuentes habían dejado escrito un mensaje utilizando un trozo de ladrillo de la pared que habían derrumbado.
Del total de las cajas de seguridad, sólo unas 100 estaban habilitadas para funcionar y tenían elementos de valor en su interior. Los clientes no deben necesariamente declarar qué contiene cada uno de los cofres, pero los investigadores dan por descartado que se trató de un robo millonario. Incluso, en una escalera que está a metros del local, encontraron tirada una bolsa con U$S 6.000. (DyN-Especial)
Aunque aún no se pudo determinar la suma que se llevaron, las pericias determinaron que la banda violentó las 218 cajas de seguridad que había en el local, y sustrajo casi todo lo que había de valor.
"Fue un ’trabajo’ planificado y muy profesional. Está claro que la gente que hizo este hecho tenía información muy importante que le permitió lograr el objetivo. Conocían el movimiento, supieron cómo trabajar con los lugares que tiene esta entidad bancaria y, por supuesto, con el manejo de las alarmas", expresó el encargado de prensa de la Policía Federal, comisario Néstor Rodríguez.
El sábado, cerca de las 22.30, el encargado de un edificio situado en Callao 262 -pegado al banco-, le abrió la puerta a un repartidor de pizzas. Cuando el delivery se retiró, dos hombres encapuchados y fuertemente armados aparecieron y se metieron con el portero al edificio. Además, obligaron a un indigente que dormía en la puerta a ingresar. Luego, subieron hasta el sexto piso, donde viven el encargado y su hijo. Tras esto, hicieron pasar al resto de la banda, que aparentemente está conformada por ocho personas. Desde ese lugar, los asaltantes realizaron un boquete y así pudieron meterse a la sede del banco Macro.
Trabajaron tranquilamente hasta las 7.15 del domingo, cuando se retiraron. Según altas fuentes de la Policía, el sistema de alarmas había sido hackeado por un especialista el día del robo. Un móvil de la comisaría 5a llegó a las 7.45, cuando ya los ladrones se habían marchado.
Ellos fueron los primeros en ver que, en una de las paredes, los delincuentes habían dejado escrito un mensaje utilizando un trozo de ladrillo de la pared que habían derrumbado.
Del total de las cajas de seguridad, sólo unas 100 estaban habilitadas para funcionar y tenían elementos de valor en su interior. Los clientes no deben necesariamente declarar qué contiene cada uno de los cofres, pero los investigadores dan por descartado que se trató de un robo millonario. Incluso, en una escalera que está a metros del local, encontraron tirada una bolsa con U$S 6.000. (DyN-Especial)







